Además de las dos familias “estándar” dentro del cannabis, más conocidas como índica y sativa, existen otras menos frecuentes. Hasta ahora han sido muy poco o nada utilizadas en la crianza para producción de híbridos comerciales, limitándose su uso a la experimentación. Las dos principales, rudelaris y silvestre china están aceptadas taxonómicamente como de la familia. No sucede así con la ABC o Australian Bastard Cannabis, sobre la que existen dudas de que sea una familia de cannabis no categorizada.

Si nos preguntamos por los motivos por los que hoy podemos disponer de multitud de variedades de cannabis narcótico, sin entrar en juicios de valor sobre su procedencia, sólo podemos llegar a una conclusión: la simiente de cannabis es una mercaduría con un valor en alza, fácil de manejar y de venta legal en la mayoría de los países, siempre para mayores de edad y con el fin de la preservación genética y/o coleccionismo, ya que en el momento en que la semilla se germina es posible que se esté incurriendo en algún tipo de delito o falta dependiendo del uso que se le vaya a dar a la planta recién nacida, en según que países.

Si bien es cierto que las líneas puras que han sido descritas a lo largo de la serie son bastante difíciles de localizar en la actualidad, también lo es el hecho de que existen personas a lo largo de todo el mundo, verdaderos amantes del cannabis y la cannabicultura, que mantienen reservas genéticas procedentes casi siempre de viajes propios o de amigos en busca no ya de una determinada característica, sino de una raza concreta, diferente y con su propia personalidad.

De esta forma nos encontramos con una paradoja: Mientras unos invierten todo su tiempo y esfuerzo en la búsqueda de esa “piedra filosofal cannábica” en forma de ejemplar único, otros hacen abstracción absoluta de la llamada “cultura cannábica” considerando la simiente de cannabis narcótico como un bien comercial mas, lo cual es también muy respetable y uno de los factores determinantes a la hora de llegar a un panorama como el que existe actualmente, al menos en nuestro país, en cuanto al acceso sencillo a semilla de calidad más o menos “garantizada”.

A partir de ahí no es difícil llegar a la conclusión de que, como bien de mercado, la semilla de cannabis narcótico está sujeta a las normas de este, haciendo que la demanda de un tipo de producto concreto condicione la producción y la línea de trabajo de los fabricantes o en este caso, los criadores contratados por los bancos de semillas. Y como es lógico, el mercado, el cliente final, siempre desea lo mismo, el producto 3B, Bueno, Bonito y Barato, que en esta situación se traduce en plantas con mucha resina, mucha producción y que esta salga barata, incluyendo el precio de las semillas.

Por fin, llegamos a la conclusión de que aunque existen algunas pocas líneas puras fuera de las índicas y las sativas, no son comerciales ni se ha encontrado utilidad en ellas para la crianza comercial, bien sea por su cercanía al cáñamo industrial con relativamente bajos contenidos en THC, bien sea por su apariencia de haber sufrido mutaciones, etc… Sin embargo, estas razas están ahí y creemos que es bueno que todo cannabicultor conozca, al menos por encima sus características, pues la información es libertad.

 

Rudelaris

Esta es la única familia reconocida taxonómicamente como cannabis aparte de las clásicas sativa e índica. Es originaria de la zona del Sur de Rusia, área de Siberia que limita con Mongolia y China, y posee la característica de florecer de forma independiente del fotoperiodo, esto es, que comienza a formar órgano sexual maduro a partir de un momento dado, sin tener en cuenta luz u oscuridad.

Fue descubierta en 1924 por el botánico de nacionalidad rusa J. Janischewsky, creciendo de manera silvestre en determinadas zonas de vegetación. Tras su estudio, se determinó que se trata de una línea de características muy marcadas por su posición geográfica, alrededor de los 60º de latitud Norte. En esa latitud, el fotoperiodo natural es bastante peculiar, pues durante un par de meses los días son muy largos para después ir disminuyendo a gran velocidad las horas de luz.

Tras largos años de adaptación, esta línea de cannabis inicia su ciclo reproductivo en el momento en que el ejemplar alcanza la madurez sexual sin necesidad de las típicas doce horas de oscuridad, de forma que consigue completarlo antes de la época del largo invierno siberiano. Como consecuencia, raramente alcanza más de un metro de altura con una estructura cónica, mostrando una coloración verde clara y foliolos de clara influencia sativa, largos y finos pero equilibrados en tamaño, con sierra poco marcada. Esta característica es la que la acerca más a la línea china que a la india o thai.

A pesar de que su cultivo es perfectamente posible en nuestro país en exterior y no presenta mayores problemas en interior, es una línea raramente trabajada para autoconsumo debido a los bajos niveles de THC que produce. Sin embargo, diferentes criadores y bancos de semillas llevan años experimentando en hibridación con rudelaris en el intento de mantener la característica de la autofloración o floración independiente del fotoperiodo unida a ejemplares de alta potencia.

Lo cierto es que a pesar de la aparente “cañamización” de esta línea, deben existir ejemplares con una relación CBD / THC más favorable que permitan mediante selección y mejora optimizar una determinada población controlada con objeto de comenzar el programa de hibridación con unas garantías claras en cuanto a una potencia mínima razonable y a la autofloración.

Como curiosidad, existe una creencia generalizada de que estas plantas son muy difíciles de clonar, pues en cuanto llegan al quinto o sexto par de hojas real, comienzan a florecer con lo que no existen aún ramas secundarias que cortar como esqueje. Lo cierto es que si las mantenemos con 24 horas de luz de halogenuros metálicos desde el nacimiento y complementamos la iluminación con la proporción correcta de lámparas con emisión apreciable de ultravioletas durante las 18 horas diarias que corresponderían al periodo de luz de vegetativo, conseguiremos mantener este durante bastante más tiempo. Aunque veamos preflores, no acaba de arrancar el proceso florativo. Aún así, no ramificará, pero crecerá lo suficiente como para cortarle la punta y de ahí enraizar un esqueje, que deberemos mantener también siempre a 24 horas de luz potente, so pena de que comience una floración imparable.

Últimamente están apareciendo bancos de semillas que han conseguido variedades hibridadas con rudelaris seleccionadas y que producen verdaderas variedades autoflorecientes o automáticas, como se han dado en llamar, produciendo plantas que nada tienen que envidiar a las variedades clásicas.

En la próxima entrega daremos por concluida esta serie, no sin dar un rápido vistazo a la línea autóctona china, posiblemente el origen de todo el cannabis, y la curiosa Australian Bastarrd Cannabis, que aún espera ser clasificada. Un saludo.