En su columna publicada en el diario El Comercio, Mario Vargas Llosa, señala, que el tráfico de estupefacientes es “la mayor amenaza para la democracia en América Latina”. Por eso insistió en la legalización de las drogas para acabar con la violencia que prospera gracias a la prohibición existente.

El premio Nobel de Literatura sostuvo que la legalización del consumo de las drogas “debe ser acompañada de un re direccionamiento de las enormes sumas que se invierten en represión” para destinarlas a campañas educativas, de rehabilitación e información al igual que se hizo en la lucha contra el tabaco.

Agregó que es absurdo declarar una guerra a los “cárteles de la droga”, ya que éstos ya la tienen ganada, y no solo en México, sino también en toda Latinoamérica.

El escritor peruano en su columna afirmó que el problema de fondo “no es policial sino económico”, ya que el mercado de los fármacos crece en todos los países afectando a todas las clases sociales. Estos efectos “son tan dañinos en la salud como en las instituciones. Y a las democracias del Tercer Mundo, como un cáncer, las va minando”.

Vargas Llosa junto a los novelistas Tomás Eloy Martínez, Paulo Coelho y ex presidentes de Latinoamérica advirtieron en febrero que las políticas represivas contra la producción y tráfico de drogas fracasaron en América Latina y consideraron que un error “seguir las políticas prohibicionistas de Estados Unidos”.

Los intereses políticos de esta represión, según Vargas Llosa, se identifican con “intereses poderosos” de organismos y personas que viven de la represión de las drogas.

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