A lo largo de nuestra vida como autocultivadores seguramente nos veremos obligados a hacer frente a las plagas en más de una ocasión. Es cierto que si se toman todas las precauciones posibles el riesgo de sufrir alguna desciende enormemente, pero eso no significa que podamos estar 100% seguros de librarnos de ellas, ya que el concepto de plaga es inherente a la agricultura, siendo éstas especialmente frecuentes en monocultivos (de una sola especie o variedad). Por esta razón, lo más probable es que nos veamos en la necesidad de recurrir al uso de plaguicidas más de una vez. En este artículo repasaremos brevemente los aspectos más importantes de la prevención y veremos cómo utilizar o preparar algunos de los insecticidas biológicos más comunes.

Por Mari Sh

¿Qué son las plagas?

Como decía en el párrafo anterior, las plagas son inherentes al cultivo, es decir, no existen en la naturaleza, o al menos no de forma continuada, ya que normalmente ninguna especie aumenta sus densidades de población de forma prolongada en el tiempo. Sin embargo, la influencia del ser humano puede causar desequilibrios en los ecosistemas que favorezcan la reproducción de una determinada especie, por ejemplo, o que la trasladen a un sitio distinto de su lugar de origen, convirtiéndola en invasora.

Se entiende por plaga el aumento de la densidad de población de una especie vegetal o animal que influye de forma dañina sobre la actividad humana en cualquier aspecto. Por tanto, los animales que pueden afectar negativamente no son malos de por sí, sino que lo perjudicial es que el incremento de su número de individuos cause pérdidas materiales.

¿Por qué aparecen las plagas?

La aparición de plagas en monocultivos (como suele ser el de cannabis) es bastante común. Por una parte, estos constituyen una fuente de alimento abundante y, por la otra, la ausencia de vegetación silvestre que albergue predadores naturales no ofrece limitación alguna a su desarrollo.

Para prevenirlas en la medida de lo posible es recomendable utilizar métodos que estén incluidos dentro de lo que se conoce como control o manejo integrado de plagas. En palabras de la FAO, el manejo integrado de plagas (MIP) es “la cuidadosa consideración de todas las técnicas disponibles para combatir las plagas y la posterior integración de medidas apropiadas que disminuyen el desarrollo de poblaciones de plagas y mantienen el empleo de plaguicidas y otras intervenciones a niveles económicamente justificados y que reducen al mínimo los riesgos para la salud humana y el ambiente“. Los métodos empleados en esta estrategia son también aplicables al cultivo de cannabis.

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Huevos de araña roja de Gilles San Martin

Prevención

Dentro de este sistema hay diversas prácticas que están específicamente enfocadas a la prevención, como por ejemplo la selección de variedades adaptadas a las condiciones de la zona o que muestren resistencia a las plagas más frecuentes en ella. Por ejemplo, si hemos sufrido pérdidas causadas por araña roja, en los siguientes cultivos procuraremos escoger variedades resistentes a ella. Por lo general, y aunque no siempre es así, este ácaro prefiere las variedades dulces a las inciensadas.

En cultivo indoor procuraremos mantener los parámetros ambientales en los niveles óptimos para evitar favorecer la aparición de plagas y enfermedades, vigilando especialmente la sobrefertilización y las temperaturas elevadas, además de mantenerlo bien aislado. En exterior evitaremos la eliminación de la vegetación circundante y abonaremos previamente el suelo de forma racional y ecológica para que las plantas no sufran carencias que las debiliten. Además, dentro de las labores de prevención, se incluyen el control y la observación de plagas como prácticas fundamentales, ya que si se detectan a tiempo será mucho más fácil de combatirlas o controlarlas.

Nivel aceptable de plagas

Uno de los conceptos más importantes del manejo integrado de plagas es el del “nivel aceptable de plaga”, según el cual el objetivo no sería erradicar la plaga, sino mantenerla en unos niveles tolerables y actuar contra ella sólo en caso de que estos sean excedidos. Esto es algo muy a tener en cuenta en exterior, ya que en más de una ocasión he tenido que explicar a algún cultivador novel que la presencia aislada de uno o dos insectos en su cultivo al aire libre no era una plaga ni un motivo de preocupación. En interior, en cambio, esta cuestión es algo variable y dependerá de las condiciones particulares de cada cultivador. En el caso de la araña roja por ejemplo, que es una plaga muy persistente y especialmente virulenta en épocas de calor, hay cultivadores que se resignan a mantenerla a raya en sus cultivos de plantas madre en épocas veraniegas ante la imposibilidad de eliminarla. Por otra parte, también hay cultivadores que deciden soportar plagas menos destructivas como la mosca blanca o el trip manteniéndolas bajo umbrales aceptables. La erradicación de la plaga será más o menos costosa en función de cada cultivo. Hay quien puede deshacerse de todas las plantas, desinfectar y volver a empezar, pero también hay quien conserva madres o padres de gran importancia, y esto le puede llevar a verse obligado a tolerarlas durante un tiempo hasta conseguir rescatar unos esquejes sanos que permitan volver a empezar.

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Pelitre en Kenia

Control de plagas

Aun habiendo tomado las precauciones necesarias, si observamos que el rendimiento de nuestro cultivo podría verse afectado por una plaga, deberemos aplicar medidas. En el manejo integrado de plagas, la primera opción a tomar es el control manual o mecánico, es decir, la separación de los insectos a mano o con aparatos como aspiradores o similares. En el autocultivo de cannabis el control manual sólo se hace razonable en el caso de las orugas, ya que normalmente alcanzan un tamaño considerable y, si las retiramos a diario, conseguiremos mermar considerablemente su acción.

El control químico es la última opción a la que se recurre en el MIP, dándose preferencia a los productos de origen biológico que son respetuosos con el medio ambiente. Por tanto, dentro del llamado control químico se incluyen tanto la aplicación de plaguicidas de origen biológico como de origen sintético, dándose preferencia a aquellos que no dañan la fauna beneficiosa ni el medioambiente. Tal como R. C. Clarke y D.P. Watson nos explican en su libro Hemp diseases and pests, management and biological control, natural no es sinónimo de inocuo, ya que existen algunos preparados de origen vegetal que son más respetuosos con el medioambiente que otros. De hecho, la mayoría de los extractos de plantas que se utilizan en protección vegetal no tienen un efecto insecticida directo, sino que, más bien, éste consiste en ahuyentar a los insectos o coartar su desarrollo o reproducción en lugar de matarlos directamente.

Extractos vegetales para el tratamiento de plagas

Aunque existen cientos de plantas con propiedades insecticidas, en este artículo, por cuestiones puramente prácticas, explicaremos aquellas que se utilizan comúnmente en cannabicultura ecológica.

Aceite de Neem: Se trata de un extracto de las semillas del árbol conocido como nim. Se utiliza como preventivo y como tratamiento contra insectos y ácaros, siendo efectivo en los estados larvarios y de pupa. Ejerce un efecto repelente y anti alimentario e impide el desarrollo y dificulta la reproducción. Se aplica por vía foliar y podemos encontrarlo fácilmente en cualquier grow shop. No es muy agresivo con la fauna auxiliar por lo que se puede utilizar en exterior.

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Ajo: Más que un efecto insecticida, el ajo ejerce una acción repelente gracias al compuesto que le confiere su olor característico, por lo que es un excelente preventivo. Podemos preparar una infusión de ajo para rociar nuestras plantas fácilmente. Sólo hay que machacar unos cinco dientes de ajo sin piel y añadirles un litro de agua, dejar macerar durante 24 horas, hervir la mezcla durante unos 20 minutos a fuego lento y rociar posteriormente las plantas con el líquido resultante. Cuando realizo esta preparación, me gusta añadir un poco de cola de caballo al hervir para prevenir también los hongos, y suelo aplicarla al exterior en primavera.

Tabaco

Tabaco: Presenta unas excelentes propiedades insecticidas gracias a su principio activo, la nicotina, que es uno de los compuestos orgánicos más tóxicos de la naturaleza. Sólo la infusión de tabaco se considera adecuada para la agricultura ecológica, ya que al ser la nicotina tóxica para insectos, mamíferos y humanos también perjudica a la fauna beneficiosa. En el libro anteriormente mencionado, se hace alusión a ella en numerosas ocasiones como método de control químico, sin embargo los insecticidas derivados del tabaco que menciona, como el sulfato de nicotina, han sido prohibidos en algunos países y su uso se ha reemplazado a nivel global por el de neonicotinoides (sintéticos) como el Imidacloprid, que también aparece citado. No obstante, en los últimos años se han realizado diversos estudios que apuntan a que ésta podría ser la razón de los desbarajustes que están sufriendo las colmenas de abejas, por lo que actualmente existe un gran debate en torno a su uso, siendo éste desaconsejado en agricultura ecológica. Podemos aprovechar las propiedades insecticidas del tabaco, colocando más o menos un puñado en un litro de agua (puede ser de liar, en hoja e incluso de colillas sin ceniza) y dejándolo macerar un día. Aplicaremos el líquido resultante a las plantas una vez filtrado para combatir pulgones, trip, mosca blanca o araña roja.

Piretrinas: Se obtienen principalmente de la flor del piretro o pelitre, aunque también pueden obtenerse de otras variedades de crisantemo. Actúan por contacto e ingestión, siendo eficaces contra mosca blanca, trip y pulgón y poco tóxicas para humanos y mamíferos. Se descomponen fácilmente por la acción de la luz y el calor, por lo que es recomendable su aplicación al atardecer o un poco antes de que se apague el foco, excepto en estadios avanzados de la floración, que es mejor realizarla en las primeras horas de la fase diurna para evitar favorecer la aparición de hongos.

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Extracto de canela: Es especialmente efectivo contra ácaros como la araña roja, aunque también combate mosca blanca y pulgón. Además, ejerce un efecto anti fúngico siendo eficaz para prevenir y combatir el oídio. Al igual que el aceite de neem y las piretrinas, podemos encontrarlo fácilmente en cualquier grow shop.

Canela

Orina humana o de perros de raza grande: Vale, no es un insecticida y no mata, pero ahuyenta a los grandes mamíferos como jabalíes en los cultivos al aire libre, que detectan a través de ella la presencia de otros animales potencialmente peligrosos. Aunque estos no suelen afectar directamente a los cultivos de cannabis, pueden causar destrozos en el vallado u otros desperfectos si también hay hortalizas en el huerto, flores bulbosas o basura que puedan comer. Por primitivo que parezca, se trata de marcar el territorio, algo que los perros hacen solos.

Por último, no podía finalizar el artículo sin hacer un repaso de dos de los insecticidas de origen biológico que han sido ampliamente utilizados en cannabicultura: la rotenona y la abamectina. El primero de ellos procede de las raíces de un determinado tipo de planta y, debido a su alta toxicidad, ha sido prohibido en algunos países y su uso no está permitido en agricultura ecológica. El segundo procede de la fermentación de una bacteria y, también a causa de su toxicidad, su venta al particular se encuentra restringida en España a envases que no superen los 500 ml. y tampoco está autorizado para agricultura ecológica.

Espero que te haya gustado el artículo y que pueda serte útil en el control y manejo de plagas.

¡Muy buenos humos!

Bibliografía

  • Brechelt, A. (2004). El Manejo Ecológico de Plagas y Enfermedades. [archivo PDF] Chile: Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina. Disponible en http://bit.ly/1NbovWv
  • Clarke, R.C. & Watson D.P. (2000). Hemp Diseases and Pests Management and Biological Control. Reino Unido: CAB International.
  • Gonzalo, A., Ángel, T., Concepción, M.J. & Daniel, L. (2002). Insecticidas vegetales: una vieja y nueva alternativa para el manejo de plagas. Manejo Integrado de Plagas y Agroecología, Volumen 66, pp. 4-12. Disponible en http://bit.ly/1HYWXfm
  • Domínguez, A. Etnobotánica aplicada: extractos naturales utilizados en agricultura ecológica. [archivo PDF] Valencia, España. Disponible en http://bit.ly/1O2HWzs