Uruguay está a punto de convertirse en el primer país de América Latina en regular la producción, venta y consumo de marihuana.

Aunque estaba previsto que esta semana se aprobara la ley sin dificultad, la votación se retrasó hasta el próximo 30 de julio porque un diputado, Darío Pérez, un antiguo opositor al régimen militar de los 70 y 80 y tradicional aliado de Mujica en otras controvertidas leyes, consideró ahora que la legalización de la marihuana “no es urgente”.

Según BBC, Es por eso que algunos en su bancada le han acusado, con su cambio de postura, de querer aprovechar su condición de imprescindible y “extorsionar” al presidente para dar su voto favorable a cambio de favores políticos.

“Todo se trata de una maniobra de visualización política”, le dijo a BBC el activista uruguayo Juan Andrés Vaz, miembro de la Asociación de Estudios del Cannabis.

“Ganó notoriedad como diputado rebelde y eso podrá servirle para la próxima campaña electoral”, añadió.

Incluso si Mujica logra el ansiado diputado 50 y su plan de regularización se transforma en ley, aún le quedará el arduo trabajo de convencer a su pueblo

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