Los agentes registraron a “todos” los clientes de Distrito 9, montaron una oficina en plena discoteca y levantaron una docena de actas de decomiso de estupefacientes

En torno a un centenar de personas identificadas y una detenida por un presunto delito de atentado contra agentes de la autoridad. Ese es el balance final de la mayor redada de los últimos años contra el consumo de drogas en lugares públicos que se recuerda en la zona de ambiente de Bilbao. La operación se llevó a cabo ayer en el Club Distrito 9, en la Alameda Recalde. Se inició a las dos de la madrugada y finalizó a las seis. Según los testigos, se movilizaron en torno a cien ertzainas. “Fuera estaba toda la calle tomada por los vehículos: había unas diez furgonetas antidisturbios. Fue una locura”, describieron.

También la Policía Municipal participó en el despliegue y llevó a cabo una inspección de aforo. Según advirtieron ayer los representantes del club, el resultado dio negativo, ya que había algo más de 300 usuarios en el local y la capacidad máxima está fijada en 366 personas. “A día de hoy nadie nos ha notificado ninguna infracción ni nos han informado de ninguna sanción”, subrayaron, de manera que el negocio hostelero podría seguir abriendo con normalidad. Los diez trabajadores del establecimiento también fueron identificados y registrados. No se les ha imputado ningún delito.

Los portavoces de la Ertzaintza, que habitualmente no especifican el número de agentes que participan en estas operaciones, aseguraron que el de ayer fue un dispositivo más en el control de consumo de drogas en lugares públicos de Bilbao, y apuntaron que no se ha incautado ninguna sustancia especialmente reseñable, si bien se han abierto entre una docena y docena y media de actas de decomiso. Las personas a las que se les detectó con algún tipo de estupefaciente no han sido detenidas, ya que la cantidad no sería constitutiva de un delito si no de una sanción administrativa.

En todo caso, los testigos incidieron en lo llamativo del operativo. “Había agentes desde arriba hasta abajo. Hicieron dos sectores: una de la mitad de la discoteca para la derecha y otro de la mitad para la izquierda, y montaron una oficina administrativa en la propia galería con mesas y gente sentada, grabándolo todo y haciendo papeleo. Te lo cuentan y es que no te lo imaginas”, remarcaron.

Detrás de una cortina

Varios clientes advirtieron de que el operativo se prolongó durante más de tres horas desde que a las dos de la mañana ordenaron al disc-jockey parar la música y dar las luces. “Desalojaron el local uno por uno, registrando a cada individuo. Incluso habilitaron una zona para registrar a las chicas detrás de una cortina”, agregaron. Las mismas fuentes criticaron que algunos de los usuarios permanecieron “retenidos” más de tres horas. Una persona fue detenida por un presunto atentado contra agentes de la autoridad. El incidente se originó hacia el final de la noche, cuando uno de los clientes trató de marcharse del club. “Como iban desalojando a la gente en el orden que les parecía, sacaron a una chica y a su hermano no le dejaron ir”, detallaron.

Por su parte, los camareros se mostraron partidarios de que se realicen los controles necesarios y recordaron que el local cuenta con personas encargadas de vigilar los accesos para evitar la entrada a menores, así como para impedir que se fume o que se consuman estupefacientes. No obstante, lamentaron la forma en que se llevó a cabo un dispositivo “desproporcionado”.

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