El juez manda a prisión provisional a dos de los ocho presuntos miembros del grupo, asentado en Alguazas, Mazarrón, Orihuela y San Isidro

El silencio gobernaba la madrugada cuando un rotundo golpe en la puerta le alertó de que estaba en peligro. El pasado abril, un vecino de la pedanía murciana de El Esparragal fue víctima de un violento asalto en su apartada vivienda. En aquellos días, la Región contenía el aliento ante las andanzas de un violento grupo de ladrones de casas -que perpetraron sonados asaltos en urbanizaciones de Molina-, pero la Guardia Civil tuvo claro, desde el principio, que este golpe tenía otro sello.

Los asaltantes, en este caso, tenían como objetivo la plantación de marihuana que este vecino ocultaba tras los muros de su casa. Iban encapuchados y armados con una escopeta de cañones recortados y una semiautomática con silenciador. Y un detalle más que no pasó desapercibido: fingían ser guardias civiles.

Una investigación de algo más de cuatro meses ha permitido al Instituto Armado desmantelar este violento grupo especializado en robar alijos de droga a traficantes. Según informaron fuentes del Cuerpo, en la operación se detuvo a ocho presuntos integrantes de la banda y dos de ellos ingresaron en prisión provisional. Se practicaron registros en viviendas de Alguazas, Mazarrón -además de en la casa asaltada de El Esparragal- y en las localidades alicantinas de San Isidro de Albatera y Orihuela. Los agentes incautaron, en sus registros, 5.500 unidades de éxtasis, un centenar de plantas de cannabis sativa, 17 kilos de cogollos de marihuana y varias dosis de cocaína y hachís, además de tres armas de fuego y munición, dos pistolas eléctricas, dos automóviles y unos 15.000 euros. También se decomisaron cinco chalecos y tres carteras con los identificativos de la Guardia Civil, material con el que presuntamente los miembros de la banda fingían formar parte del Cuerpo.

Incautan 5.500 dosis de éxtasis, 17 kilos de cogollos de marihuana y tres armas con abundante munición. La facción murciana se encargaba de seleccionar objetivos y la alicantina, de ejecutar los asaltos.

El detonante de la operación

Ese asalto en la vivienda de El Esparragal fue el detonante de esta investigación, en la que colaboró la Guardia Civil de la Región con el equipo contra el crimen organizado (ECO) de Levante. Un testigo explicó a una patrulla de la Policía Local de Murcia, que fue la primera en llegar, que había visto un Audi A4, de color azul, que se marchaba a todo tren por los carriles de huerta.

La coordinación con otras unidades permitió seguir el rastro de ese automóvil, que circulaba por la circunvalación de Murcia. Al verse perseguido, el conductor trató de librarse saltándose semáforos en rojo y metiéndose por diferentes calles en dirección prohibida. Finalmente, el joven al volante, un rumano de 29 años, fue detenido. Tal y como explicaron las fuentes, dentro del coche llevaba seis kilos de cogollos de marihuana.

La Benemérita, cuando inspeccionó el vehículo más al detalle, encontró, además, una deformación en el interior del reposabrazos de los asientos traseros. Ocultaba un sofisticado mecanismo que, una vez activado, permitía la apertura del reposabrazos, que albergaba una caleta. Un pequeño espacio en el que se ocultaba una escopeta de cañones recortados sin numeración, un arma semiautomática con silenciador -ambas con munición y habilitadas para realizar fuego real-, así como cinco chalecos fluorescentes identificativos de la Guardia Civil y dos placas o carteras con anagramas del Instituto Armado y de la Policía Judicial de este cuerpo.

Los investigadores dirigieron sus pasos, después, a la vivienda de El Esparragal que había sido asaltada. Allí, tal y como explicaron las fuentes, descubrieron un centenar de plantas de cannabis, por lo que el dueño, un joven de 24 años, acabó detenido por un presunto delito contra la salud pública. La Guardia Civil sospechaba, no obstante, que no se trataba de un golpe aislado y que, tras este asalto, se podría encontrar un grupo que se dedicaba a conseguir droga con el método conocido como ‘vuelco’, esto es, dar golpes a otras bandas de traficantes para robarles el material. Y comenzó a tirar del hilo.

Reparto de tareas

Las pesquisas llevaron a los agentes hasta un vecino de Alicante , de 39 años y de nacionalidad española, que presuntamente habría participado en el robo de la droga junto al primer sospechoso. En una segunda fase de la investigación, la Guardia Civil detuvo a otras cinco personas en las localidades de Alguazas y de Mazarrón. Todos vecinos de Alguazas, de nacionalidad española y de entre 23 y 69 años. Uno de ellos es una mujer.

La organización, según explicaron fuentes del Cuerpo, tenía bien divididas sus tareas. La facción asentada en Alguazas y Mazarrón era la encargada de localizar los objetivos: lugares donde se estuviesen cultivando grandes cantidades de marihuana. La rama alicantina de la banda, según se derivó de la investigación, asumía la tarea de cometer los asaltos. Además, los ahora detenidos perpetraban sus robos vestidos de guardias civiles con la supuesta intención de simular que se trataba de un registro policial. El Juzgado de Instrucción número 5 de Murcia se ha hizo cargo de la investigación y ordenó el ingreso en prisión de dos de los arrestados.

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