El paquete, que puede tener un valor en el mercado de hasta 50.000 euros, estaba entre unas piedras

Eran las 13.15 horas de ayer cuando un vecino de A Pobra que paseaba por el mirador de Valle-Inclán de A Curota encontró un kilo de cocaína entre unas piedras. Este barbanzano, que se encontraba en ese momento buscando setas, llamó de inmediato al puesto de la Guardia Civil alertando del hallazgo. Según parece el paquete estaba plastificado y cerrado con abundante cinta aislante. El valor de la droga requisada puede tener un valor en el mercado de hasta 50.000 euros, y por ahora se está trabajando para intentar conocer su procedencia. La Policía Judicial de la compañía de Noia de la Guardia Civil se encargará de buscar huellas que faciliten la identificación de los narcotraficantes. La primera hipótesis que barajan los investigadores es que alguien pudo dejar la coca escondida a la espera de que otra persona la recogiera.

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