El expolicía Barry Cooper se convirtió en “kopbuster” luego de que probó las mieles de la ganja, del otro lado de la ventana, y ahora se dedica a aconsejar a fumadores de forma que puedan burlar a la ley y hasta a sorprender violaciones de la misma policía in fraganti.

No cabe duda de que Barry Cooper es un gran tipo, como un diamante entre cerdos, no sólo se dedica a un servicio social alternativo, tiene un excelente humor y una inteligencia práctica, que por suerte está a favor de las personas inocentes que consumen drogas sin hacerle daño a nadie y en contra de los policías que como él (antes) se pasan de largo la ley para arrestar a jóvenes que se drogan (y a veces ni siquiera se drogan). Sin embargo, lastimosamente, la misma policía se ha vengado de este gran ciudadano.

Cooper era uno de esos policías rudos (el “bad cop” dentro de la rutina “good-bad cop”), que gustaba del rush de la adrenalina de detener a alguien e imponer su fuerza, muchas veces, en la jungla de metal moderna, saltándose el procedimiento policial. De hecho fue una vez que cateó demasiado a un hombre negro buscando drogas en sus calzones, la que lo hizó salir de la Fuerza. La policía fue demandada y llegó a un arreglo, pero Barry se frustró de que su departmento no lo hubiera defendido cuando fomentaba este tipo de conductas y renunció.

Barry pasó algunos años vagando como vendedor de autos hasta que conoció, por influencia directa de la Buena Policía del Karma, a su esposa Candi y se convirtió en un caso más que comprueba que en la guerra contra las drogas ganan las drogas.

“Literalmente me pase el año siguiente en su recámara, ella y yo conociéndonos, platicando y fumando marihuana. Nunca había comido pizza en la cama antes. Pedíamos pizza y fumabamos ganja, y la primera cosa que hacía era reírme y reírme. No podía creer la alegría que estaba sintiendo. Luego se volvía llanto. Candi sabía que tenía mucha culpa en mí. Empezaba a hablar con ella de que como me sentía pésimo por las cosas que les había hecho a las personas que tenían esta marihuana que ahora estaba disfrutando y me estaba curando”.

La sexy esposa de Barry Cooper (quien lleva el legendario apellido del detective psicodélico Dale Cooper) le dijo que lo importante era cambiar y que lo perdonarían. Eso fue exactamente lo que hizo el buen Barry.

En el 2007 lanzó su DVD Never Get Busted Again (Que nunca te arrestren otra vez). En este clásico underground, autoproducido, Barry le muestra a los fumadores de marihuana cómo ser más listos que los policías y sus perros. Aunque evidentemente muchos de estos consejos son parte de la idiosincracia de la policía de Estados Unidos, otros seguramente aplican más allá de las fronteras.

Entre los consejos que da Barry están nunca tocarse la cara porque esto es recibido por los policías como un rasgo de que se oculta algo. Es una buena idea traer un gato para distraer a los perros de la policía y a la policía misma, incluso si se remueve el gato los perros estarán obsesionados por el olor de un gato. Es una buena idea utilizar orina de venado también para distraer a los perros.

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