Pablo padece la enfermedad por más de 20 años, gracias al aceite de cannabis pudo mejorar su condición de vida.

Desde hace más de 20 años que Pablo padece Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa crónica caracterizada por el movimiento lento, rigidez y temblores. Desde abril de 2017 aceptó tratarse con cannabis, mejorando sus dolencias y su forma de relacionarse con el entorno.
 
Uno de los que lo alentó a probar con esta nueva terapia fue su hijo, Agustín Muñoz, médico traumatólogo y  especialista en endocannabinología y terapéutica cannabica a través del posgrado que dicta la Universidad de La Plata. “Con mi hermana estuvimos dos años tratando de convencerlo y desde que probó nunca dejó”, afirmó el hijo. 
 
“Una de las cosas que más cambio fue el humor, él me dice que se siente bien y esos es un montón”, dice Agustín. Continua con su tratamiento convencional, con el cannabis disminuye la caída brusca de los efectos de la levodopa, lo que podía producirle crisis agudas, y por ello tiene que tomar medicamentos cada dos horas, si se olvida de una toma no es tan grave, disminuyó la cantidad y severidad de las crisis, está mejor, se siente mejor.
 
En este momento Pablo consume el cannabis en forma de aceite y con la flor vaporizada. Cada forma produce un efecto distinto en su organismo: “El aceite estimula el sistema endo cannabinoide de una forma sostenida, mientras que el vaporizador estimula más rápido y con caída más abrupta por eso es importante encontrar el equilibrio entre los dos”.
 
En junio de 2017 la provincia se adhirió a la Ley Nacional N° 27.350 que permite el uso de cannabis y derivados con fines medicinales. El objetivo de la misma era el uso de la marihuana para para tratar cáncer, Parkinson, epilepsia, autismo, artritis y otras dolencias, condiciones y enfermedades.
 
Agustín Muñoz comenzó a estudiar medicina con la idea de poder ayudar a su padre. Después de mucho discutir con colegas sobre el tema del uso del cannabis de forma medicinal decidió compartir un vídeo de su padre mostrando como el aceite hacía efecto en él. “La respuesta realmente fue inesperada, me escribían de todos lados”, comenta.
A partir de esto se adentró en el tema y decidió estudiar el posgrado de la Universidad de La Plata. Agustín tiene planificado abrir un consultorio especializado en este tipo de tratamientos junto con dos compañeros tucumanos con los que realizó el posgrado.
 
“La evidencia viene mostrando resultados positivos en este tipo de tratamientos y es por eso que los pacientes te lo piden”, dice el médico. Pero este tipo de medicina se enfrenta a un gran riesgo: el mercado negro.
 
Hay gente que se aprovecha de la necesidad de salud de la gente  para venderles aceites o derivados de mala calidad”, afirma el médico. El trabajo que realizarán desde el consultorio es la selección de pacientes que pueden ser tratados con estos procedimientos, asesoramiento en cuanto a la especie de cannabis apropiada y un asesoramiento, no se comercializará aceites ni ningún otro producto.
 
Agustín y sus colegas abren un nuevo camino para el uso medicinal del cannabis en la provincia. Aunque algunos colegas sean reacios al cambio los pacientes muestran un reacción positiva a estos tratamientos. “Nosotros somos los primeros que estamos poniendo la cara y es difícil a veces la evidencia es alentadora”.