La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo (TS) ha suspendido de empleo y sueldo durante un año a un soldado destacado en Tenerife tras detectarse que había fumado porros en, al menos, tres ocasiones. Esta falta está considerada como “muy grave” y en principio implicó la resolución del contrato con el efectivo militar.

El expediente sancionador fue abierto el 19 de marzo del año 2012 cuando se le realizó al sancionado una prueba de detección de consumo de drogas tóxicas dentro del Plan Antidroga del Ejército de Tierra. En aquel entonces, al analizar la muestra, el laboratorio de la Farmacia-Depósito de Santa Cruz informó de que el resultado había dado positivo al consumo de THC, es decir, tetrahidrocannabinol o cannabis. Así se le comunicó al soldado en mayo, a quien se le informó que podía pedir un contraanálisis, sin que hiciera uso de este derecho.

Por el contrario, un año después dentro del Plan puesto en marcha por el Ejército, se llevó a cabo otra prueba que también volvió a dar positiva, sin que decidiera someterse a otro nuevo. A finales de 2013 se tomó una muestra más que arrojó el mismo resultado y tampoco en esta ocasión el militar hizo uso del derecho al contraanálisis. El militar no usó el contraanálisis, pero posteriormente decidió acudir a los tribunale.

Ante este cúmulo de circunstancias se decidió abrirle un expediente sancionador de resolución de compromiso, que fue recurrido ante el Ministerio de Defensa, que optó por rechazar la alegación. A partir de aquí, el soldado decidió acudir a los tribunales argumentando su trayectoria profesional. También defendió que solo había llevado a cabo dos consumos ocasionales de estas sustancias y que por lo tanto dos de las pruebas realizadas se refieren a la misma vez. Argumentos que los tribunales han calificado de “evidente falta de rigor”.

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