Siendo un agricultor de talento en ambos entornos, interior y exterior, en este número Weckels nos cuenta cómo fertilizar la tierra. En próximos artículos, nos hablará más ampliamente sobre el cultivo de marihuana en exterior, no sólo porque se acerca la estación apropiada, sino también porque es posible obtener una cosecha de calidad suprema. 

Para la mayoría de cultivadores que empiezan, la hierba con la que primero entran en contacto suele ser la Skunk, debido a que carece de las altas demandas para el cultivador de otras variedades, más difíciles de cultivar. La Skunk es una planta que puede sobrevivir a los desmanes de los principiantes. Regarlas demasiado, o con el agua demasiado fría, por ejemplo, es uno de los errores más cometidos por los inexpertos, y de los que la Skunk puede recuperarse.

Pero incluso para los más experimentados cultivadores de interior, la Skunk resulta satisfactoria, sobre todo si la magnitud de la cosecha obtenida colma sus aspiraciones de cultivador. De todas formas, también es verdad que los cultivadores de interior suelen probar y demandar variedades distintas y nuevas (como la planta Chitral, que trataremos en otro número), con vistas a aumentar su experiencia.

Esto no contradice el hecho de que la Skunk siga siendo una de las favoritas para una buena cantidad de cultivadores, y en parte gracias a eso la analizamos en este número.

 

Arbustos

Las plantas como la Skunk son excelentes para cultivar en tierra: crecen deprisa, se desarrollan rápido y suelen florecer… bueno, florecen muy bien. Los cultivadores de nivel elemental suelen plantar su primer par de cultivos en tierra, para obtener experiencia y las artes generales del cultivador. Sin embargo, hay que decir que cultivar en un sustrato de coco también puede dar excelentes resultados en cuanto a cosecha, cuando se utiliza una variedad superior como la Skunk. Y si tú sientes que hay un cultivador en coco dentro de ti, vale la pena el esfuerzo.

Para cultivar en tierra, empezaremos con una maceta de aproximadamente 25 litros. Precisamente porque esas macetas tienen mucho espacio, las plantas Skunk se llegan a convertir en auténticos arbustos, y eso se traduce en menor necesidad de clones y por lo tanto menores costes. ¿Por qué nos abrumamos cultivando todo un espacio lleno de pequeñas Skunk, y corremos riesgos innecesarios, cuando con la mitad de plantas podríamos obtener incluso mucho mejores cosechas?

La gran cantidad de plantas, a menudo pequeñas, que los cultivadores suelen plantar en interior con la esperanza de obtener grandes cosechas, salen a veces muy caras. Debido a ello, esta forma de cultivo no resulta muy rentable a largo plazo. Su gran desventaja es que las plantas pueden acabar compitiendo unas con otras por los limitados luz y nutrientes disponibles. Después de todo, solo hay una cantidad de espacio limitada para cada planta, y en las variedades Skunk en particular, a las que les gusta desarrollarse a lo ancho y a lo largo, nada resulta tan frustrante como no tener todo el espacio deseado.

 

Alimentación

Para llenar las macetas de tierra, aconsejo un sustrato ligeramente fertilizado, de modo que se pueda controlar las cantidades de nutriente que le damos a la planta con el agua. Podría argumentarse que una planta como la Skunk, que siempre intenta alcanzar su máximo tamaño potencial, no va a rechazar un poco de nutrición en su sustrato. Pero, de hecho, un sustrato ligeramente fertilizado es más que suficiente para las dos o tres primeras semanas, o, dicho en otras palabras, para toda su fase de crecimiento.

El hecho de que este periodo de crecimiento sea un poco largo se debe a que dejamos que la planta se haga lo más alta posible, dándole un poco más de tiempo en la fase de pre-crecimiento. Hay que asegurarse de que la Skunk pueda seguir creciendo en altura incluso cuando ya ha iniciado la floración. Si se cultiva en un espacio de techo bajo, vale la pena estimular el crecimiento lateral sencillamente cortando la punta de la planta (obviamente, antes de que haya desarrollado cogollos). De esta manera, todos los nutrientes se dirigen a través de la corriente de savia del tallo principal, hacia las ramas laterales, que recompensarán nuestra atención creciendo considerablemente, lo que hará que pueda sostener cogollos más pesados.

Si decidimos “detener” el crecimiento de la planta, debemos asegurarnos de que pueda desarrollarse a lo ancho, para lo que necesita espacio suficiente a los lados. Además, hay que hacerlo en el momento en que el brote más alto haya alcanzado la altura que deseábamos. Parece bastante lógico, pero hay muchos que cortan alegremente las alas de sus plantas a medio metro, esperando que alcancen de todas formas el tamaño deseado. Esto sucede cuando las han dejado crecer demasiado en altura, haciendo indispensable una poda drástica. Pero para la planta supone una herida importante, que puede ser difícil de curar. Una excesiva pérdida de savia y su consecuente riesgo de infección por mohos, suele ser el resultado. Por lo tanto, hay que ser cuidadosos y cortar solo la punta del brote principal. Así la planta tiene suficientes recursos para restañar el corte y evitar que se pierda mucha savia.

 

Luz

Volvamos al tema de las mezclas de tierra. Durante la fase de crecimiento, sólo damos a la planta un refuerzo, un pequeño apoyo nutricional. Lo hacemos mezclándolo con su agua de alimentación. Aunque la Skunk no va a llegar inmediatamente al techo por un poco de refuerzo añadido a su agua, conviene usar una jeringuilla para determinar la cantidad exacta que se añade. Después de un par de semanas o tres, las horas de luz pasarán a doce y las plantas empezarán a florecer.

Durante la floración, es conveniente quitar todas las hojas grandes que se pueda. Las Skunk son bien conocidas por el volumen de las hojas que producen, lo que puede llegar a ser un inconveniente si dejan los cogollos en sombra. En parte por esta razón, cuando cultivo alguna Skunk, tiendo a dejarlas crecer y florecer bajo luces de relativamente alta intensidad. El mínimo es una lámpara de 60 vatios, porque las hojas tapan bastante de esa luz. En ningún caso se pueden quitar todas las hojas (tendría consecuencias desastrosas para la absorción de luz), y como le hemos dado a la planta un generoso periodo de pre-crecimiento, los cogollos de las ramas laterales bajas no tardarán en conseguir la luz suficiente.

 

Enzimas

En cuanto a los nutrientes líquidos que vamos a darle a las plantas durante la fase de floración, es mejor ir a los más conocidos líquidos para floración, y también añadir cada dos semanas algunas enzimas al agua, para mantener baja la acumulación de sales.

Necesitamos un nutriente con un nivel NPK (así se llama en Holanda) de 7:30:20. Esta fórmula mágica la desconocen muchos cultivadores, pero la Skunk en particular tiene una enorme necesidad de fósforo (P) y potasio (K) durante su fase de floración.

Una vez seguros de haberlo hecho bien, podremos ahorrarnos las hojas amarillas y esperar una buena cosecha. Se trata de un secreto que rodea las premiadas cosechas de Skunk, teniendo en cuenta que otras dosificaciones con menor cantidad de fósforo y potasio suelen traer disgustos.