Ni la DEA, ni una metedura de pata de su anterior gestor han podido frenar la reaparición de Silk Road, el mayor y más prolífero mercado clandestino de drogas en Internet.

Por Swami Canna

Mañana 5 de noviembre a las 4:30 PM (UTC+01:00) reabrirá el desaparecido sitio de la Dark Web, Silk Road, que tras su cierre a principios de octubre, después de la detención por parte del FBI de Ross William Ulbricht, el que era el administrador y supuesto creador de Silk Road, se puso en jaque a toda la comunidad de usuarios de este sitio web.

Para aquellos que no lo sepáis o que no tuvierais la oportunidad de leeros el artículo de Fernando Caudevilla en esta misma revista, Silk Road, a grosso modo, es un sitio web encriptado al que se accede exclusivamente a través de la Red Tor (una red que permite navegar por internet de forma anónima). El susodicho portal web era un mercado negro de lo más sofisticado, donde se podía encontrar todo aquello que quisieras. Desde el más delicado y refinado opio hasta la más pura y cristalina metanfetamina. El sistema de pago era relativamente sencillo, se usaba una moneda virtual llamada Bitcoin, cuya principal característica es el anonimato que ofrece la misma. Con ella puedes comprar desde una cámara de fotos, armas, drogas o hasta una casa. Uno de los principios esenciales de Silk Road era proteger el anonimato de vendedores y compradores, la conjugación de la red encriptada Tor, los Bitcoins y altas dosis de ingenio y agudeza tecnológica posibilitaron tan magnánima obra. Las personas alérgicas a visitar poblados y submundos infectos, tenían en Silk Road el adalid de los dealers. Daba igual que vivieras en Bollullos del Condado en Villanueva del Trabuco o en Tibooburra, un bonito y aislado pueblo del desierto australiano. Tan sólo tenías que iniciar Tor, entrar en Silk Road, navegar entre miles de los productos ofertados, elegir el que más te gustara y en cuestión de pocos días tu venerado cartero te entregaba tu preciado botín.

Gracias a esto, sobre Silk Road, han corrido ríos de tinta, sudores y más que una perreta porque su sistema parecía inquebrantable, infranqueable. Aquellos que llevamos escudriñando y estudiando el fenómeno de las drogas durante tiempo creíamos que Silk Road era perfecto, que nadie podría pararlo, que era la revolución del futuro en el presente, que significaría un duro mazazo a la Guerra contra las drogas pues la infección a través de la red postal mundial es incontrolable.

El apodo del misterioso administrador de Silk Road es Dread Pirate Roberts, en honor a la película “la Princesa Prometida”, un gesto romántico para la persona más buscada por el FBI en el último año. Aunque no estaba muy claro si detrás de ese pseudónimo había más administradores o tan solo el joven Ulbricht, la reciente reaparición del Pirata Roberts junto a todo su arsenal apto para drogófilos nos hacen presagiar nuevas e intrincadas batallas en los mares binarios de internet.

Nueva URL de Silk Road: silkroad6ownowfk.onion

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Mientras tanto podéis obtener más información en el foro de Silk Road

https://silkroad5v7dywlc.onion.lu/