Convivo con el virus del SIDA desde hace 12 años aunque nunca he hecho tratamientos. Hace unos meses mi situación ha comenzado a empeorar. Tengo náuseas y diarrea, estoy perdiendo apetito y he perdido 5 kilos en los dos últimos meses. Me gustaría saber en qué medida puede ayudarme fumar marihuana para aliviar estos síntomas.

                La infección por el VIH se caracteriza por un largo periodo de latencia, después del cual pueden aparecer alteraciones importante del sistema de defensas del organismo que predisponen a la aparición de distintas enfermedades infecciosas o tumorales. El pronóstico de estos pacientes ha cambiado mucho durante la última década, y lo que antes era una enfermedad inevitablemente mortal a medio plazo se ha convertido en una patología crónica gracias a los nuevos tratamentos antirretrovirales. Así, la recomendación más importante que puedo hacerte es que te pongas en manos de un buen internista (cualquiera de cualquier hospital público) para evaluar exactamente cual es tu situación y ponerte el tratamiento más adecuado.

                Con respecto al uso médico de marihuana en pacientes infectados por VIH y enfermos de SIDA, existen bastantes datos al respecto. El delta-9-THC sintético (dronabinol) y la nabilona ( otro cannabinoide sintético) están aprobados por las autoridades estadounidenses para el tratamiento del síndrome de caquexia-anorexia (pérdida de apetito y delgadez extrema) asociado a SIDA desde el año 1986. Estos fármacos se administran por vía oral, lo que supone ciertos inconvenientes relacionados con su absorción y efectos adversos, por lo que se está investigando el papel de otros fármacos como el spray de cannabinoides para administración sublingual. También existen algunos ensayos clínicos en los que se ha administrado marihuana a enfermos; las conclusiones son positivas aunque la investigación en este sentido es muy escasa debido a motivos económicos (nulo interés de la industria farmacéutica en un producto al que no se puede sacar beneficio) y morales (prejuicios hacia las drogas ilegales consideradas a priori como “no terapéuticas”).

                A pesar de las dificultades a los ensayos clínicos con marihuana en pacientes VIH podemos apuntar algunos datos, que proceden de encuestas realizadas a enfermos que utilizan marihuana con fines terapéuticos. Un estudio de este tipo publicado en 2005 sobre 252 pacientes señalaba que hasta el 50% de los pacientes encontraban mejoría subjetiva en estado de ánimo, disminución de la ansiedad, incremento del apetito y dolor. Otro estudio publicado en 2004 también indica que el uso de marihuana es útil para las nauseas, dolor e incremento del apetito y señala además que el efecto adverso más frecuente es la aparición de problemas de memoria. Existen también datos que señalan que el uso de marihuana podría evitar o ayudar a paliar algunos síntomas digestivos de las medicaciones que se utilizan habitualmente para el tratamiento de la infección por VIH. Finalmente, los efectos sobre el sistema inmunológico que puede producir el cannabis en animales de experimentación (y no demostrados en humanos sanos) no parecen tener tampoco consecuencias sobre el sistema inmunológico de los afectados por el VIH, como lo muestran varios estudios científicos.