“El Gobierno tiene que reconocer que legalizar el cannabis es la única solución real para afrontar los problemas de crimen y adicción a los que se enfrenta el país. Hay que modernizarse y legalizar”, expone un estudio del think-tank neoliberal Adam Smith Institute.

La idea, que no sólo es abanderada por este grupo de presión pro libre mercado, cuenta también con el apoyo de políticos de todos los partidos, algunos tan importantes como el ex vice primer ministro Nick Clegg.

“Los políticos británicos deben abrir los ojos ante lo que está ocurriendo en el resto del mundo. La prohibición del cannabis está siendo barrida por la opinión popular, que aboga por la regulación legal responsable”, aseguró el ex líder de los Liberal Demócratas.

El estudio, que busca reflejar cómo el mundo está cambiando su perspectiva con respecto al cannabis, asegura que la legislación “garantizará que las drogas cumplan unos estándares mínimos de calidad, eliminará a las organizaciones criminales de la ecuación y asegurará un ingreso extra para el Tesoro y la protección de la salud pública”.

Además, carga contra las leyes actuales a las que tacha de “parche desastroso” llevado a la práctica “intermitentemente por la policía local de una forma vergonzosa”. “Los políticos y la opinión pública deben reconocer que la estrategia del Reino Unido sobre drogas ha fallado en cuanto a prevenir que las personas las consuman, manufacturen y vendan. Tampoco se han abordado el crimen, la corrupción ni la muerte que está teniendo lugar en esta industria por todo el mundo”.

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El think tank también se atreve a cuantificar en su informe cuánto podría suponer la legalización en términos de mercado: hasta 6.800 millones anualmente de los cuales 1.000 millones podrían ser destinados a las arcas del Estado. Ayudaría, también, a reducir costes judiciales al haber en este momento 1.363 presos en Inglaterra y Gales sólo por crímenes relacionados con el cannabis, lo que le cuesta al contribuyente “50 millones de libras al año”.

Según un informe encargado durante la charla que tuvo lugar en octubre del año pasado cuando se debatió la legalización, encargado por el partido Liberal Demócrata, 2,2 millones de personas de entre 16 y 59 años consumen cannabis cada año en el Reino Unido.

Hacia una nueva estrategia “sin prejuicios”

Otro de los que se han pronunciado a favor de esta regulación es la ex secretaria de Estado, Jacqui Smith, que aseguró que “sabiendo lo que sé ahora, resistiría la tentación de recurrir contra la legalización para hacer frente al daño causado por el cannabis. Debemos superar el prejuicio y todo lo negativo que lo rodea y crear una nueva estrategia sobre las drogas que realmente funcione en el Reino Unido”.

La Organización Mundial de la Salud también da su versión con respecto a la legalización y asegura que la prohibición ha conducido a “políticas discriminatorias y propagado violaciones de derechos humanos”, según se asegura en el informe. “Esto ha contribuido a las organizaciones criminales y le ha denegado el acceso a personas que lo necesitaban por temas de salud”.

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Canadá es el primer país del G7 que legaliza el cannabis para uso recreativo y cada vez más estados en EEUU hacen lo mismo. Reino Unido debe revaluar sus propias políticas para asegurarse que este mercado en expansión es legítimo y está regulado. No que lo controlen organizaciones mafiosas”, explica el director ejecutivo del Adam Smith Institute, Sam Bowman.

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