El uso de la marihuana con fines medicinales es un debate abierto en varios países del continente americano, uno de los últimos, México, donde el presidente, Enrique Peña Nieto, ha convocado este mes a un debate entre especialistas y legisladores para que el país fije una postura en torno a una eventual liberalización del consumo de esta droga, después de que la Suprema Corte de Justicia abriera la puerta a la liberalización de la siembra y uso recreativo del cannabis, siguiendo los pasos de naciones como Uruguay y algunos estados de Estados Unidos.

Pero ¿qué usos medicinales puede tener realmente la marihuana?. Para responder a esta pregunta, la organización México Unido contra la Delincuencia ha publicado el informe ‘¿Marihuana como medicina? Usos médicos y terapéuticos del cannabis y los cannabinoides’, la más reciente contribución al debate sobre cannabis medicinal.

El informe, del que son autores los doctores Raquel Peyraube y José Carlos Bouso, describe la evidencia científica disponible respecto al cannabis y distintos padecimientos, como las enfermedades neurológicas, las enfermedades y síntomas del aparato digestivo y del estado nutricional, las adicciones y los problemas de salud mental, el cáncer y los cuidados paliativos, las enfermedades de la piel, los ojos y otros padecimientos autoinmunes.

Se trata de uno de los recursos de divulgación más acabados en México e Iberoamérica y como tal, tiene como objetivo proveer las respuestas médico-científcas necesarias para informar a la opinión pública y procurar que las y los tomadores de decisión definan sus posiciones y promuevan políticas alternativas basándose en el conocimiento científico disponible, explican sus autores.

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El informe explica que los cannabinoides en general tienen muchas propiedades terapéuticas probadas por la investigación preclínica (anti-infamatorias, neuroprotectoras, antioxidantes, analgésicas, antieméticas, moduladoras de procesos fsiológicos y metablólicos, apoptósicas, y ansiolíticas, entre otras).

Sin embargo, no todas las patologías potencialmente tratables con cannabinoides cuentan con el mismo nivel y calidad de evidencia clínica para su prescripción por lo que mucho queda por hacer y saber.

A pesar de esta realidad, algunas de las condiciones clínicas que, según la organización, ya cuentan con evidencia suficiente para regular un acceso seguro y controlado, ya sea para paliar síntomas o incidir en el curso de la enfermedad son en primera instancia las siguientes:

a) La Esclerosis Múltiple

b) La Epilepsia refractaria al tratamiento

c) Las enfermedades inflamatorias crónicas del aparato digestivo (Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa Crónica)

d) Las náuseas, vómitos y anorexia-caquexia en el contexto de enfermedades graves

e) El acompañamiento de la quimioterapia en tratamientos de cáncer

f) El tratamiento de reducción de daños en dependientes de drogas

g) El dolor crónico, neuropático y relacionado con cáncer

h) Estadios terminales de distintas patologías

Otras patologías con uso potencial frente a la falta de respuesta al tratamiento convencional son:

i) Otras enfermedades neurodegenerativas como la Esclerosis Lateral Amiotrófca, el Parkinson o el Huntington

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j) El Síndrome de Tourette

k) La Artritis Reumatoide (actividad de la enfermedad)

l) El Glaucoma de ángulo abierto

m) La Psoriasis

n) La Osteoporosis

o) La Psicosis

El informe explica que, por su potencial terapéutico, la posibilidad de que sean tratamientos de menor costo, así como porque en varias patologías se comportan como compuestos multipropósito (lo que el mundo científico está procurando encontrar para enfermedades que requieren de muchos medicamentos para atender los distintos procesos involucrados), es “fundamentalavanzar en la investigación clínica de los usos médicos del cannabis y los cannabinoides con protocolos diseñados adecuadamente y respetando los principios éticos de la investigación en humanos.

Para que sea posible –añade– es “imprescindible” que los gobiernos se involucren promoviendo, facilitando y financiando la investigación, para lo cual “no se requiere de modifcaciones de las leyes vigentes” pues la mayoría ellas en los países ya consideran esta posibilidad, y tampoco contraviene las convenciones internacionales de drogas pues éstas también habilitan a la investigación y los usos médicos.

NO TODOS SIRVEN.

El informe destaca que no todos los cannabinoides son de indicación para todas las patologías, pudiendo incluso ser unos de acción favorable y otros perjudicial para la misma enfermedad, “con los riesgos que esto conlleva”.

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Señala al respecto que, desde la perspectiva de la Salud Pública, se hace necesario disponer de cannabis de grado médico producido según las normas de buenas prácticas de producción y manufactura en distintas formulaciones que respondan a las diferentes vías de administración requeridas así como de cannabinoides aislados de producción farmacéutica que estén en condiciones legales de comercialización.

Y ello debido a que “la población en sufrimiento ya está apelando a su uso“, sea fumando cannabis o ingiriendo extractos de administración oral sin control de calidad ni composición conocida, poniéndose en un riesgo que no depende estrictamente de los potenciales efectos adversos del cannabis sino de un mercado no regulado para el uso medicinal.

A esto se suma la existencia de interacciones con otros compuestos y las vulnerabilidades individuales que inciden en la efectividad del tratamiento, añade el informe, que explica que existen formas no dañinas para los pulmones de utilizar cannabis medicinal, como, por ejemplo, vaporizadores.

Por ello –dice– se deberá considerar disponibilidad en el mercado de los dispositivos requeridos para algunas formas de administración como vaporizadores de uso médico o individual. Por las mismas razones, mientras se aguarda por la reglamentación del uso médico, sería conveniente “facilitar de forma ágil” y segura el acceso al cannabis para usos compasivos, añade el informe, consultado por Notimérica.

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MÉXICO UNIDO CONTRA LA DELINCUENCIA.

México Unido contra la Delincuencia (MUCD) se define como una asociación civil no lucrativa, no religiosa y no partidista que desde 1997 trabaja por la construcción de una ciudadanía efectiva en favor de la seguridad, la legalidad y la justicia.

Nacida de una iniciativa ciudadana con el objetivo original de buscar nuevas formas de organizar los esfuerzos de la sociedad para revertir la situación de inseguridad y “no permanecer inactivos ante la creciente degradación del ambiente de convivencia en el país”, México Unido contra la Delincuencia lleva trabajando más de 18 años, “brindando atención a decenas de miles víctimas“, colaborando con gobiernos locales, estatales y nacionales y asesorando a organismos multilaterales.

Asimismo ha consolidado el programa de cultura de la legalidad más grande del país y recientemente se ha erigigo como una de las organizaciones líderes en la reforma de la política de drogas a nivel nacional, regional e internacional.

MUCD cuenta con estatus consultivo especial ante el Consejo Económico y Social (ECOSOC) de las Naciones Unidas desde 2015.

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