• En la carrera por luchar contra el coronavirus, los componentes del cannabis podrían resultar útiles tanto para los candidatos a vacunas como para otros tipos de medicamentos destinados a aliviar los síntomas de la enfermedad.
  • Te contamos cuáles son los distintos enfoques que actualmente se están investigando.

No son pocos los científicos que planean estudiar el potencial del cannabis para utilizarlo como tratamiento para la COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus. El cannabis tiene conocidas propiedades antiinflamatorias, y ya se han realizado investigaciones avanzadas sobre su uso para tratar otras enfermedades con respuestas inflamatorias generalizadas. Así que al estallar la epidemia, varios equipos científicos han dirigido sus esfuerzos y experiencia para unirse a la batalla mundial contra el virus. Y dada la abundancia de sustancias que se están examinando en la búsqueda de una “cura”, desde la hidroxicloroquina hasta el fármaco Remdesivir, inevitablemente el cannabis se presenta con grandes posibilidades de éxito.

Vacuna vegetal para la COVID-19

Investigadores especializados en enfermedades infecciosas de la Universidad de Saskatchewan en Canadá han recurrido al cannabis como nuevo candidato para la vacuna contra el virus. El equipo de investigación afirma que un antígeno de origen vegetal puede ser más fácil de producir comercialmente a gran escala que los antígenos de origen animal, debido a la capacidad de las plantas para clonar proteínas más fácilmente. Además, las proteínas de origen vegetal podrían ser más atractivas para una población cada vez más vegana.

Así, la información genética que están desarrollado para encontrar el antígeno real que funcionaría como vacuna es en realidad una cadena de proteínas. Luego se tomaría ese ADN y se introduciría en una planta de cannabis para que la planta misma pudiese fabricar esa misma cadena de proteínas.

El Centro de Enfermedades Infecciosas y Vacunación de la Universidad de Saskatchewan (VIDO-Intervac) produjo previamente dos vacunas de coronavirus de origen animal, una para ganado vacuno y otra para cerdos. El centro posee el título de primer laboratorio en Canadá en tener una vacuna candidata para pruebas en animales, por lo que estudiarán los resultados en ratones, hurones y monos a los que se ha contagiado el coronavirus después de recibir la vacuna. Puesto que ninguna especie reacciona de manera idéntica al ser humano, el uso de un trío de animales amplía el espectro de seguridad. También el centro recibió una subvención de 23 millones de dólares en fondos federales en marzo pasado para ayudar a su investigación relacionada con la COVID-19. Así que a juzgar por la larga lista de logros del laboratorio en el pasado, podrían estar detrás de algo grande.

“Exosomas” made in Israel

InnoCan Pharma, una compañía israelí que se especializa en el desarrollo de medicamentos a base de cannabinoides para combatir la psoriasis y los dolores musculares, recientemente formó una sociedad con Ramot, el brazo de transferencia de tecnología de la Universidad de Tel Aviv para trabajar en un nuevo tratamiento para la COVID-19 utilizando exosomas cargados con CBD (cannabidiol).

Los exosomas son pequeñas partículas que se crean cuando las células madre se multiplican. Pueden actuar como “misiles guiados” dirigiéndose a órganos específicos que han sido dañados. También juegan un papel importante en las comunicaciones de célula a célula. Según un comunicado de prensa, “los exosomas cargados de CBD tienen el potencial de proporcionar un efecto altamente sinérgico de las propiedades antiinflamatorias y ayudar en la recuperación de las células pulmonares infectadas. Cuando las propiedades de curación celular de los exosomas se combinan con las propiedades antiinflamatorias del CBD, se espera que alcance este alto efecto sinérgico”, afirma InnoCan.

InnoCan no es la única compañía israelí intentando reclutar al cannabis en la lucha contra el virus. También científicos del Centro para la Investigación del Cannabis en el Campus Rambam Health Care en Haifa han estado estudiando el efecto del cannabis en pacientes con COVID-19 gravemente enfermos y planean comenzar ensayos clínicos en los próximos meses. En concreto investigan si las propiedades antiinflamatorias del cannabis pueden ayudar a prevenir una reacción inflamatoria severa conocida como tormenta de citoquinas, de la que han muerto muchos pacientes de COVID-19. Los científicos han identificado 15 cepas de cannabis que parecen tener la capacidad de prevenir esta tormenta de citoquinas para mejorar el tratamiento actual de aquellos pacientes que se encuentran en condiciones potencialmente mortales. Los pacientes hospitalizados con COVID-19 están siendo tratados principalmente con esteroides y este estudio está planeado para demostrar el beneficio de una solución combinada con tratamientos de esteroides.

Terpenos para tratar las infecciones virales

También se está estudiando si la formulación mediante terpenos de cannabis podría dedicarse exclusivamente al tratamiento y la prevención de infecciones virales específicamente para poblaciones de alto riesgo.

En un estudio de 2007, científicos chinos descubrieron que diferentes conjuntos de terpenos reducían la gravedad y la propagación del coronavirus SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) in vitro e in vivo, o, tanto en una placa de Petri de laboratorio como en organismos vivos. Los compuestos vegetales bloquearon una proteína específica que permite que el virus se replique por todo el cuerpo.

Investigadores israelíes planean retomar esa investigación y desarrollar una nueva combinación de terpenos para usar en el tratamiento de COVID-19 . Su formulación se administrará por inhalación directa. La empresa de investigación de cannabis Cannasoul Analytics Ltd., junto con el profesor Dudi Meiri, del Instituto de Tecnología Technion Israel, trabajará para desarrollar dos fármacos complementarios: el primero para reducir las reacciones excesivas del sistema inmune del paciente; y el segundo para ralentizar el curso de la enfermedad reduciendo la expresión de los receptores (una proteína que permite al virus recibir y soltar sustancias por fuera de la célula).

“Intentaremos identificar las moléculas de la planta capaces de suprimir la reacción del sistema inmune de los pacientes al coronavirus que causa inflamación. Las moléculas de la planta de cannabis tienen la habilidad de reducir la respuesta del sistema inmune sin suprimirlo, proporcionando un mejor tratamiento a los esteroides, que suprimen completamente el sistema inmunológico”, comentó Meiri en un reportaje.

CBD para impedir la entrada del virus

Otra de las vías terapéuticas para combatir el virus es directamente impedir la entrada viral. Investigadores de la Universidad de Lethbridge en Alberta, Canadá, publicaron un artículo preliminar sobre el posible efecto del cannabidiol o CBD en el contagio de COVID-19, cuyos resultados indicaron que los extractos con alto contenido de CBD ayudan a bloquear las proteínas ACE2 y TMPRSS2, que son la “puerta de entrada” para que el virus de SARS-CoV-2 acceda a las células huésped.

El SARS-CoV-2 utiliza como entrada un receptor ACE2 que se encuentra en los pulmones, nariz, boca, riñones, testículos y tracto gastrointestinal. Parece ser que la combinación del CBD y otros cannabinoides disminuye el número de estas proteínas, reduciendo la oportunidad de que el virus entre en las células y pueda multiplicarse.

Los datos iniciales sugieren que 13 extractos de cannabis Sativa con alto contenido de CBD antiinflamatorio pueden modular la expresión de ACE2 en tejidos diana infectados de COVID-19. Este descubrimiento podría usarse para desarrollar tratamientos preventivos en forma de enjuague bucal o colutorios de garganta para uso clínico y doméstico.

Cómo podemos observar ante esta variedad de estudios, dada la grave situación epidemiológica actual y el rápido desarrollo del virus, se deben considerar todas las oportunidades y vías terapéuticas posibles. Y poca sustancias como el cannabis ofrecen tantas posibilidades para hacer frente a una enfermedad que ha cambiado nuestro mundo como nunca antes lo habíamos visto.

Fuente Dinafem.org