Artículo de un sacerdote católico, publicado en un medio de la Iglesia, que refleja la opinión de este colectivo sobre la posible legalización de la marihuana.

Los votantes norteamericanos acudirán a las urnas el 2 de noviembre para emitir su voto, que renovará los 435 puestos de la Cámara de Representantes y los 37 de los 100 sillones del senado, así como algunos de 150 referéndums que tendrán lugar en 35 estados.

Una de las propuestas más controvertidas es la Propuesta 19 de California, que legalizaría el cultivo y posesión de la marihuana para consumo personal de adultos mayores de 21 años.

Según un reportaje de Associated Press del 8 de septiembre, las últimas encuestas muestran que la opinión está claramente dividida sobre la cuestión.

California ha sido el primer estado en legalizar la marihuana para fines médicos, en 1996. Puesto que las leyes federales consideran el consumo o tráfico de marihuana ilegales, ha habido un enfrentamiento entre las autoridades federales y los funcionarios de California sobre las clínicas que venden marihuana por razones médicas.

En octubre del año pasado pareció que el gobierno federal daba un paso atrás a la hora de hacer cumplir las leyes nacionales, cuando el Departamento de Justicia anunció que no procesaría a los consumidores o abastecedores de marihuana que obedezcan la ley del estado, informó el New York Times el 28 de octubre.

En un comunicado con fecha 23 de octubre, R. Gil Kerlikowske, director de la Oficina Nacional de Política de Control de Drogas, afirmó que este no era el caso. “La legalización de la marihuana, para cualquier propósito, sigue siendo un tema que jamás se planteará en la administración Obama”, afirmó.

“Para evaluar la idea de legalizar y someter a impuestos la marihuana, sólo es necesario considerar las drogas ya legales – el alcohol y el tabaco. Sabemos que los impuestos recaudados con estas sustancias palidecen en comparación con los costes sociales y sanitarios relaciones con su amplio consumo”, observaba.

Según un reportaje de Associated Press del 8 de septiembre, casi todos los fondos para la campaña a favor de la Propuesta 19 han venido de negocios controlados por Richard Lee, que tiene un dispensario de marihuana y un café en Oakland. Lee también ha fundado la Universidad Oaksterdam, que prepara a personal para gestionar sus propios negocios de marihuana médica.

Costes públicos

Entre otros argumentos, los partidarios de la legalización presentan la tentadora perspectiva de grandes cantidades de ingresos para el gobierno, si se legaliza la venta de marihuana y se somete a impuestos.

Skip Miller, abogado y presidente de D. A. R. E. America, un programa de educación y de prevención del consumo de drogas, tocaba este tema en un artículo de opinión publicado en el Los Angeles Times el 28 de enero.

Sostenía que la legalización significaría un mayor consumo de marihuana y que, a largo plazo, los costes del abuso de esta sustancia “excederían ampliamente las sumas relativamente modestas de los nuevos ingresos que pudiera traer esta mala hierba legal”.

Miller citaba cifras del Centro Nacional de Adicciones y Abuso de Sustancias de la Universidad de Columbia. En las cifras publicadas el año pasados, estimaban que el abuso y la adicción de sustancias en el 2005 costaron al gobierno federal y a los gobiernos estatales y locales 467.700 millones de dólares.

“Concentrar el gasto federal en abuso y adicción a sustancias dentro de su propia imputación presupuestaria, lo equipararía a los altos gastos de defensa, seguridad social y asistencia médica”, apuntaba.

Además, el estudio revelaba que sólo el 13% de este coste se atribuye al sistema judicial. Por tanto, el ahorro por no aplicar las leyes que prohíben la marihuana no sería significativo, puesto que la mayor parte de sus costes derivan de los gastos sanitarios directos.

Antonia Maria Costa, director ejecutivo de la Oficina de Drogas y Crimen de Naciones Unidas, abordaba el tema de la legalización de las drogas en un artículo publicado el 5 de septiembre en el periódico británico Observer.

Sólo el 5% de la población mundial consume drogas al menos una vez al año, observaba. “Las drogas no son peligrosas porque sean ilegales: son ilegales porque son peligrosas para la salud”, señalaba.

Costa defendía que es un error dar prioridad a la criminalización o estar a favor de la legalización como una solución. “Las drogas legalizadas darían como resultado una epidemia de adicción en el mundo desarrollado”, indicaba.

“En un mundo de drogas libres, los ricos privilegiados pueden permitirse el costoso tratamiento, mientras que los pobres están condenados a una vida de dependencia”, añadía Costa.


Riesgos personales

El tema, sin embargo, va más allá de la preocupación por el orden público. El consumo personal de marihuana no es simplemente una especie de opción por un estilo de vida.

Como señalaba en un artículo publicado el 1 de diciembre Sarah Boseley, redactora de salud del periódico Guardian, “skunk“, la forma más poderosa de la marihuana que domina el mercado de las calles, tiene siete veces más riesgo de provocar enfermedades psicóticas que el cannabis tradicional normal.

Los investigadores en el Instituto de Psiquiatría de Londres examinaron el consumo de marihuana de 280 personas que fueron admitidas con un primer episodio de psicosis en el South London and Maudsley NHS Foundation Trust. Fueron comparadas con 174 personas de la zona.

Descubrieron que quienes consumían skunk desarrollaban enfermedades psicóticas como la esquizofrenia hasta siete veces más que los consumidores de cannabis normal.

En un artículo publicado el 3 de noviembre en el Times de Londres, Robin Murray, profesor de Investigación Psiquiátrica en el Instituto de Psiquiatría del King’s College de Londres, mantenía que no podíamos comparar el fumar marihuana con los cigarrillos o el alcohol.

“En los últimos seis se han recopilado evidencias ininterrumpidas de que personas inicialmente sanas que consumen cannabis a diario es probable que desarrollen paranoia y psicosis”, indicaba.

Aunque el 90% de los consumidores diarios no desarrollan esquizofrenia, al igual que la mayoría de los fumadores diarios no morirán de cáncer de pulmón, Murray decía que los consumidores diarios de cannabis es más probable que no tengan éxito en sus carreras, sus matrimonios se rompan y sufran de problemas psicológicos menores, como ansiedad y depresión.


Peligros

La Oficina Nacional de Control de Drogas de la Casa Blanca ha documentado de modo amplio los peligros del consumo de marihuana.

El folleto titulado What Americans Need to Know About Marijuana (Lo que necesitan saber los norteamericanos sobre la marihuana) establece que la marihuana no es ni mucho menos inofensiva. El humo de la marihuana contiene muchos más cancerígenos que el humo del tabaco y, además de causar problemas en el sistema respiratorio, también afecta a la atención, a la concentración, a la percepción, a la coordinación y al tiempo de reacción.

Además, los consumidores de marihuana tienen más pensamientos suicidas y es más probable que desarrollen síntomas de depresión que la gente que nunca ha consumido la droga.

Al contrario de la creencia popular, el consumo de marihuana no es un rito pasajero. Es un comportamiento de riesgo con graves consecuencias, se indicaba en el documento.

El alcohol y el tabaco ya cuestan mucho a la sociedad en términos de crimen, pérdida de productividad, observaba el folleto Why legalize marijuana and add a third drug to the current list of licit threats? (¿Por qué legalizar la marihuana y añadir una tercera droga a la lista actual de amenazas lícitas?).

A esto hay que añadir que, aunque es difícil de probar la relación causa y efecto entre el consumo de marihuana y el consumo posterior de otras drogas, el organismo de la Casa Blanca sostiene que entre la gente que alguna vez ha consumido marihuana quienes comenzaron pronto con ello es muy probable que tengan otros problemas después.

Por ejemplo, los adultos que fueron consumidores de marihuana de jóvenes tienen un riesgo ocho veces mayor de haber consumido cocaína y 15 veces más de consumir heroína.

En cuanto a los argumentos relacionados con el uso médico de la marihuana, el folleto comentaba que, aunque un componente de la marihuana – THC – ha sido aprobado en forma de píldora, el humo de la marihuana contiene más de 400 productos químicos y aumenta el riesgo de cáncer, daño al pulmón y problemas con el embarazo.

“Aunque la marihuana hace que la gente ‘se sienta mejor’, no es bastante para considerarla medicina”, afirmaba. Después de todo, “si ese fuera el caso, los cigarrillos de tabaco podrían considerarse medicina porque se suele decir que hacen que la gente se sienta mejor”.

Ya sea en el matrimonio homosexual o en la política de drogas, California suele estar en la vanguardia de los cambios culturales de comportamiento. Queda por ver si los votantes seguirán a las sirenas de las últimas tendencias o se pararán a considerar las consecuencias a largo plazo de lo que elijan.

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