En el mundo de hoy, hay una peligrosa proliferación de organizaciones promovidas en su mayoría por el G-8 (OCDE, FATF, FSB, etc.)

En el mundo de hoy, hay una peligrosa proliferación de organizaciones promovidas en su mayoría por el G-8 (OCDE, FATF, FSB, etc.), las que, junto a los burócratas locales, y so pretexto de defender el bien común, se han dado a la tarea de imponer ‘estándares ‘ internacionales y regulaciones que, en el derecho internacional público, no tienen fuerza de ley, pero que pretenden imponer a la fuerza, sobre todo a los países chicos como Panamá, para así beneficiar económica, política y financieramente a sus fundadores.

Estos burócratas pretender erosionar las libertades individuales y tomar control de la vida de cada uno de nosotros regulando, y a veces prohibiendo, placeres, vicios, finanzas, creencias, cultura, preferencia sexual, eutanasia, impuestos, educación, deporte, etc., creando delitos sin víctimas. Ellos ven en la ‘sobrerregulación ‘ la única razón de su existencia, y no la lucha ‘war ‘ contra el supuesto ‘enemigo ‘ del momento, ya sea alcohol, cannabis, comunismo, drogas, paraísos fiscales, terrorismo, prostitución, armas, obesidad, salud, etc., y se olvidan a propósito de que la función principal del Estado, y por ende de los burócratas que trabajan para nosotros los ciudadanos, es defender y proteger el respeto de las garantías constitucionales del ciudadano y no el ‘derecho al trabajo ‘ de los burócratas, que vía impuestos, va teniendo cada día un apetito más voraz y confiscatorio, para justificar su propia existencia.

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Sin ánimos de generalizar, TODAS, están llenas de burócratas profesionales que nunca han pagado una planilla y jamás han conocido otro ‘modus vivendi ‘ que el succionar la riqueza nacional sin producir absolutamente nada. Si tomamos como ejemplo a la OCDE, su director general, José Ángel Gurría, quien según el escalafón diplomático vendría siendo un funcionario de tercera categoría, según un artículo publicado en la prestigiosa revista ‘THE ECONOMIST ‘, tiene, o tenía, pues asumo que ahora debe ser mayor, un salario anual de €300 000, más un apto de 300 m en Paris, viajes en primera clase, hospedaje en hoteles 5 estrellas, servicio doméstico —en Paris—, carro con chofer y todo ‘TAX FREE’. Este personaje antes de su nombramiento en la OCDE laboró para el fisco de México, país con complejos ‘ocde wannabe ‘, incluso mayores que Colombia. En otras palabras, el Zar de los ‘infiernos tributarios ‘ o ‘países ricos ‘ —yo diría quebrados—, el que viene liderando la rapacidad fiscal y bulismo diplomático europeo contra Panamá por supuestamente ser ‘paraíso fiscal ‘, no paga impuestos, como tampoco el resto de su ‘staff ‘.

Pero tengo que reconocer que en temas de ‘sanguijuelismo ‘ burocrático, la DEA, organismo interno de EE.UU., pero con influencia internacional, se las lleva todas. Alimentada originalmente con el ‘staff ‘ que quedó cesante luego de la legalización del alcohol en 1933, al criminalizarse en EE.UU. el consumo de la marihuana en 1937, esta se ha negado a reconocer lo que para el resto del mundo es ya una realidad. Que estudios científicos revelan, desde finales de los años 60, que el cannabis o marihuana es menos adictivo y nocivo que la mayoría de las drogas ‘legales ‘, como demorol, calmantes, pastillas para dormir, tylenol, ritalina, prozac, neopax, aspirina, benadryl, tabaco, viagra, azúcar, chocolate, alcohol, café, etcétera.

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Que la criminalización no tendría ningún efecto positivo en el uso y abuso, NINGUNO, como en efecto ha pasado. Que en adición a los mínimos efectos nocivos, comparado con las sustancias anteriores, ignoran la diversa y amplia existencia de estudios científicos que demuestran los efectos positivos de su uso, en especial el THC y el CBD, dos de las moléculas principales de la planta, ha tenido en el tratamiento de más de 100 enfermedades (http://www.unitedpatientsgroup.com/resources/illnesses-treatable). Y finalmente, hasta hoy, no hay ningún caso de muerte reportado por sobredosis de marihuana, NINGUNO; sin embargo, cada día en EE.UU. es reportada una muerte por sobredosis de medicamentos prescritos cada 19 minutos; más de 480 000 muertes anualmente por el consumo del tabaco; en promedio, 6 personas mueren diariamente por intoxicación de alcohol; y en total, 90 000 por todas las causas, incluyendo accidentes de tránsito.

La pregunta del millón, entonces, es ¿por qué la DEA, y el Gobierno federal, pese a que al menos 25 estados han legalizado el uso de la marihuana de una forma u otra, insisten en mantener una política que abiertamente ha fracasado? La respuesta es sencilla. La legalización de la marihuana sería el fin de la DEA, cuyo presupuesto en el 2015 fue de 2.88 BILLONES, pues se acabaría la guerra contra las drogas donde más del 70 % del esfuerzo físico, investigativo, militar y presupuestarios va en implementar las leyes antimarihuana. El resto, menos del 30 %, se usa para combatir crack, cocaína, éxtasis, metanfetaminas, heroína y demás drogas ilegales, así como se acabaría en gran medida la lucha contra el lavado de dinero y toda la andanada de regulaciones que tenemos. Ya es hora de que despertemos de esta mentira de ‘guerras ‘ inventadas, pues lo único que hace es debilitar los derechos del ciudadano, lo que ineludiblemente nos llevará al TOTALITARISMO.