Pacientes y madres de niños con epilepsia refractaria pidieron una decisión política que autorice el uso de cannabis medicinal en el país, proyecto incipiente que se impulsa en una ciudad bonaerense, sumado al apoyo de un sector de la comunidad científica, médica, jurídica y ONGs.

En los bosques de Mar Azul, localidad bonaerense de la costa atlántica cercana a Villa Gesell, se reunieron más de un centenar de personas en un seminario sobre uso medicinal del cannabis que desbordó la capacidad del centro cultural Mercedes Sosa, por lo que se tuvo que habilitar una pantalla para que las personas siguieran las disertaciones desde el exterior del recinto.

“No tenemos tiempo, no podemos esperar más”, dijo conmovido Federico, de 35 años, llegado al lugar desde Santiago del Estero para aportar su historia de vida dominada por los síntomas de la epilepsia refractaria y los efectos colaterales de los distintos medicamentos que consume desde los 9 años, cuando fue diagnosticado.

“Quiero ir a la farmacia y comprar mi medicina en base a cannabis de la misma manera que compro los anticonvulsivos o antidepresivos. No quiero sentirme un ilegal. El remedio cannábico me permite recuperar parte de mi vida”, dijo el joven, que detalló sus cambios físicos y psicológicos a partir de su experiencia con este tipo de medicina.

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El año pasado, la Administración Nacional de Medicamentos (ANMAT), que depende del ministerio de Salud, autorizó el ingreso del primer aceite en base a cannabis para Josefina, una nena de 3 años. Y este mes, se sumaron cuatro permisos más.

“No quiero ni puedo esperar la burocracia. A veces el permiso se frena y nuestros hijos siguen convulsionando. A muchos eso les genera retrasos madurativos”, aseveró Soraya, mamá de Katerina, luego de compartir un video donde se ve a su pequeña hija sonriendo cuando era bebé en estado casi vegetativo luego de convulsiones generadas por la epilepsia, y un final donde vuelve a sonreír e interactuar con su familia luego de recibir la medicina cannábica, luego de tres años de haber estado en cama y sin reaccionar al contacto humano.

Testimonios emotivos, cortados por el llanto y acompañados por aplausos de la concurrencia se repitieron en el encuentro organizado por la Cannabis Medicinal Argentina (Cameda), flamante ONG que fundaron hace sólo seis meses madres de niñas con epilepsia y patologías asociadas.

“Más del 72% de las consultas que recibimos en la página web tienen que ver con epilepsia refractaria” contó la titular de la ONG, médica y mamá de una joven que convive con la enfermedad.

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