Se ha hablado tanto de la marihuana que parece que cualquier tema que se ponga encima de la mesa ya está quemado. Según los últimos datos de la Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas en España (EDADES) del Ministerio de Sanidad, el consumo de cannabis se incrementó en España entre diciembre del 2015 y abril del 2016. El 7,3% de la población, unos 2,2 millones de personas de 15 a 64 años, afirmaba haberlo fumado en el último mes.

El cannabis es legal en muchas partes del mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, su consumo está despenalizado, y en estados como Colorado, California o Washington es legal. Canadá y Argentina también se suma a la lista de países donde esta sustancia no es ilegal. Sin embargo, en la vieja Europa sólo hay un país en el que el consumo de la marihuana está despenalizado: Países Bajos.

 

 

Es bien sabido que las ciudades neerlandesas son el deseado paraíso para muchos consumidores de cannabis -y para los no seguidores es, cuanto menos, curioso-. Los coffee shops, las risas en cada esquina, los smart shops, el museo del cannabis… Todos ellos se utilizan como un recurso turístico y un reclamo a la tolerancia entre ciudadanos. Dentro de estos locales se puede encontrar cualquier tipo de objeto fabricado o aromatizado con marihuana, y conseguirlo sin documento de identidad de por medio o restricciones aeroportuarias.

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Antes de formular una larga lista de objetos comunes que pueden encontrarse en el mercado “maqueados” con la planta del cannabis, es importante saber que esta sustancia tiene dos componentes principales: el tetrahidrocannabinol (o THC), y el cannabidol (o CBD). El primero es el proactivo o psicotrópico natural del cannabis, que produce durante un tiempo cambios en el sistema nervioso y en el comportamiento. El CBD, por su parte, además de ser el principal componente de la planta (un 40%) es un cannabinoide. La principal diferencia con el THC es que el CBD no es un psicotrópico y puede tener aplicaciones medicinales, por ejemplo, para tratar la epilepsia, la hiperactividad…

La mayoría de los objetos de la siguiente lista sólo contienen la parte no psicotrópica del cannabis, para conseguir un estado de relajación sin alteración de nuestro sistema nervioso ni dependencia.

Gel, champú, sales de baño, pasta de dientes, pastillas de jabón

 

 

 

En la higiene personal no hay impedimentos para la utilización de la marihuana. Los productos alegan ser 100% naturales, hechos a mano y fabricados en Amsterdam. Además de estar compuestos por el cannabinoide CBD, también tienen ingredientes como aceite de coco, aceite de almendras, manteca de karité… Según los vendedores, proporcionan un adecuado cuidado del pelo y de la piel, especialmente de las pieles sensibles.

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En el caso de las pastillas de jabón, la forma en la que más se comercializa en este tipo de tiendas es la creada con el molde de la hoja del cannabis.

Zumos y cerveza

Aunque sea fácil pensar que el consumo de un zumo o cerveza de cannabis podría llevarte a sufrir los efectos psicotrópicos de esta planta, no es así. Lo único que consiguen estas bebidas es reproducir el olor de la marihuana y el sabor en tu boca. No hay efectos secundarios. Estos productos son fáciles de encontrar por Internet o en cervecerías con gran variedad de cartera, no tienes que irte a Amsterdam.

Té y tabletas de chocolate

 

 

Las infusiones y cualquier tipo de bollería o tableta de chocolate pueden fabricarse de dos formas: con el compuesto CBD (no psicotrópico) del cannabis o, como vulgarmente se conoce, con los cogollos. En el primer caso, el efecto será relajante pero no afectará al sistema nervioso ni el comportamiento será alterado. Mientras que si estos productos contienen THC, como suele pasar con los dulces caseros, los efectos serán psicotrópicos.

Chupa chups y chicles

Son buenas opciones como souvenir , ya que están exentos de penalización fuera de los países en los que el cannabis es legal. Estos productos no están fabricados con componentes de la planta del cannabis ya que, al igual que los zumos y la cerveza, sólo consiguen reproducir el olor y el sabor. El único “colocón” que buscan es el del azúcar.

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Tampones

La menstruación femenina tampoco se resiste a los efectos del cannabis. Foria, un conocido laboratorio de California (Estados Unidos) ha comercializado unos tampones que, según sus propios estudios, alivian el dolor menstrual. No son exactamente tampones porque no tienen la misma utilidad, sino que son más bien supositorios vaginales.

Crema regenadoras, protector labial y parches para callos

 

 

Al igual que en el caso de los útiles de higiene personal, estos productos también están fabricados de compuestos naturales, como aceite de coco, aceite de almendras, manteca de karité y, el componente especial, aceite de cáñamo. Este componente proporciona hidratación en la piel, activa la circulación, calma el picor y tiene propiedades antioxidantes para prevenir el envejecimiento.

En el caso del protector labial, podemos encontrarlo en la tienda madrileña Exotic Seed, en el alternativo barrio de Malasaña. “Este producto está fabricado en Holanda, en una fábrica de semillas. Y es 100% natural”, cuenta la propietaria de la tienda.

Los parches para callos podemos encontrarlos en los Museos del Cannabis de Amsterdam o Barcelona. Según su página web, en una columna sobre belleza publicada en 1911 en el Seattle Daily Times se aconsejaba cómo curar los callos: “Hacer un ungüento de extracto de cannabis, sal de cocina y colodión. Aplicar el ungüento una o dos veces al día y raspar toda la piel superficial al cabo de tres o cuatro días”. En el siglo XX, los propios farmacéuticos comercializaron este remedio en forma de parches, con el cannabis como ingrediente principal ya que tenía, según ellos, propiedades antibacterianas.

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