Las últimas semanas están caracterizadas por dar pasos de gigante en cuanto a lo que al tema de la marihuana se refiere. Paso a paso vamos viendo avances positivos, muy positivos podríamos decir. Y no podía ser en otro sitio donde estos avances tienen su inicio y desarrollo que en el país, o al menos uno de los países, más influyentes del mundo: EEUU, sin olvidar por supuesto el gran apoyo que suponen ciertos países de América Latina.

Son señales de avance hacia la despenalización y la legalización que no deberían pasar inadvertidas, con un peso enorme hacia la idea de poner fin a décadas de una insensata y sangrienta “guerra contra las drogas”.

Gracias a la despenalización total de la marihuana en los estados norteamericanos de Washington y Colorado, lo que supone un paso enorme hacia la admisión del consumo, avanzamos hacia una mentalidad abierta y tolerante en una sociedad movida mayormente por tabúes y desinformación sobre esta planta. Y no olvidemos tampoco el enorme esfuerzo que están haciendo los estados de Nueva York e Illinois (tercer y quinto estados más poblados del país, respectivamente) en dirección a la legalización del uso médico de la marihuana. Con ellos ya serían 20 (de 50 que existen en total) los estados norteamericanos que admiten la marihuana con fines medicinales. Sólo queda que sea aprobada por parte del Senado.

Y además, a principios del mes pasado, la ONG internacional con sede en EEUU Human Rights Watch adoptó formalmente una postura favorable a la despenalización total de la posesión y el consumo de drogas y la adopción de un enfoque radicalmente diferente para la cuestión. Más importante aún, invoca para ello criterios basados en los derechos humanos.

Paso a paso vamos viendo la luz verde al final de este túnel que es la hipocresía social, los tabúes y el NO por respuesta automática antes de que, normalmente, nos dejen terminar de hacer la pregunta: “¿Despenalización definitiva hacia esta planta milenaria?”

Por César Padial

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