El hombre estaba certificado por la Fundación Daya para la producción de aceite cannábico

La mañana de este lunes comenzó en el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santa Cruz, en la Región de O’Higgins, el juicio de Rodrigo Barraza,  a quien se le acusa de tráfico de drogas por el porte de marihuana en su hogar, a pesar de ser para uso medicinal en el tratamiento de su hijo con autismo.

El hombre, que cuenta con certificación de la Fundación Daya para el porte de la droga, hace aceites con ella para ayudar al menor de edad, y comentó que gracias a esto ha podido ver mejoras y un cambio de comportamiento.

“Empezó a responder super bien, el estimulo fue bueno, empezó a comportarse mejor en el vehículo sobre todo, porque igual tenía problemas”, sostuvo.

A pesar de esto, podría arriesgar seis años de presidio efectivo por las acusaciones, pese a que durante el proceso de revisión del domicilio no se encontraron pruebas o antecedentes de que hubiera tráfico de drogas, según indicó 24Horas.

Su madre, Katherine Gajardo, se refirió al trato que han recibido desde que comenzó el proceso “hemos sido tratados como delincuentes en todas las audiencias que hemos tenido en Pichilemu, nos han tratado casi de asesinos que hemos querido matar a nuestro hijo con la utilización de la cannabis medicinal para él”.

Desde la Fundación Daya han estado ayudando y acompañando a los padres durante el proceso.

Ana María Gazmuri, directora de la organización, se refirió al caso argumentando que “la excepción es para cuando es para un uso medicinal, y la corte Suprema ha sido clarísima una y otra vez en afirmarlo. Cuando estamos en presencia de un cultivo personal para un tratamiento médico, no estamos frente a una figura penal” 

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“Solamente pido que se haga justicia y se reconozca el derecho para el autocultivo”, fueron las palabras de la madre.

El fiscal no ha querido referirse al caso hasta que la investigación concluya.