Continuamos en la franja de los 30º a los 40º de latitud, y en concreto, en el hemisferio Norte. En este número estudiaremos a las afamadas Chitral, procedentes de la frontera noroeste entra Pakistán y Afghanistán. A pesar de encontrarse en el área de influencia del Hindú Kush, la línea pakistaní puede considerarse como una línea pura con su propia identidad que la diferencia tanto de la línea afghana o skunk como de la india, mas al sur. 

Efectivamente, a pesar de encontrarse relativamente cerca de la zona Kush, nos encontramos con algunas características especiales que diferencian claramente la línea que se desarrolla en los valles de la región de Chitral, en el Norte de Pakistán. Lo cierto es que quizá la causa de que esta línea se haya mantenido mas o menos pura, resistiendo a las polinizaciones de las líneas vecinas del Norte y del Sur, sea la protección que las montañas brindan a las zonas de valle impidiendo las corrientes entrantes de aire y con ellas, la entrada de polen extraño.  

Debido pues al microclima de la zona, que pasaremos a estudiar a continuación, existe una alta resistencia a la panmixia lejana, limitándose a cruzarse consigo misma generación tras generación. Como la marihuana que se produce en  la zona normalmente no se consume en forma de cogollos, sino que se utiliza para fabricar hachís, ya sea en forma de charas (extracción de la resina por frotación manual) o por métodos de extracción en seco, los agricultores no tienen tradición de retirar o separar los machos, con lo que las cosechas acaban muy fecundadas. Muchas de las semillas que se forman tras la fecundación son viables y acaban cayendo al suelo, preparando así la cosecha del año siguiente. 

Descripción de la zona

La región de Chitral se encuentra en el extremo noroeste de Pakistán, haciendo “frontera” con otros valles de densa vegetación, como son Bumburet, Rumbur o Kalash de Birir. Es un valle estrecho, de unos 325 km. de largo que se queda aislado del resto de Pakistán debido a las intensas nevadas que se producen desde Diciembre hasta bien entrada la primavera. 

Con una población relativamente grande, alrededor de 250.000 habitantes, ésta se encuentra diseminada en pequeñas aldeas formadas por casas de piedra de estructura cuadrada.  Cada casa posee una especie de terraza donde se suele plantar trigo, maíz y cannabis. Una curiosidad es el hecho de que los habitantes de la zona, denominados los “Kalash”, parecen ser descendientes de las legiones de Alejandro Magno. Sus rasgos son completamente diferentes a los de los habitantes de otras regiones vecinas, presentando cabellos de tonalidad rubia así como ojos azules. 

El clima es monzónico, aunque esta zona se ve poco afectada por los vientos. Los veranos son de intensidad media, pudiendo llegar a los 30º centígrados mientras que los inviernos son bastante extremos, encontrándonos entre lº y 10º centígrados en Enero. Las lluvias pueden llegar a recogerse entre 500 y 750 mm/m2. Son las lluvias monzónicas veraniegas las que producen este índice de precipitaciones, aunque las perturbaciones producidas por el frente polar tambien tienen su influencia. Como se puede deducir, la humedad relativa del aire es alta en verano, llegando al 65% y bajando en invierno hasta el 40% de media. 

El suelo está formado a partir de los depósitos acarreados por el viento, los ríos y algunos glaciares procedentes del Himalaya, por lo que se conforma en un terreno seco y rico en carbonatos, mientras que su contenido en materia orgánica es mas bien bajo. Su base es arcillo arenosa en el valle y se va transformando en arenosa o limosa al ir subiendo de altitud. 

El cultivo de cannabis para la producción de charas se realiza a media altura, mientras que el destinado a hachís se produce en el valle. Mientras que en este último caso, solo se realiza una cosecha al año, las plantaciones destinadas al charas producen dos cosechas anuales. Por un lado, en valle las semillas germinan naturalmente hacia el principìo de la primavera y se recoge alrededor de Octubre. Las plantas utilizadas para charas en media montaña se acaban cosechando un poco después, pero se vuelven a plantar semillas que acaban produciendo otra pequeña cosecha hacia el principio de la primavera siguente. Realmente, la producción en estos cultivos no tiene mucha importancia, y si la capacidad de las plantas para regenerar la resina y su resistencia al frio invernal. 

Fenotipo y cultivo

La línea Chitral, tanto de valle como de montaña se puede cultivar perfectamente en nuestra latitud, bastante cercana, produciendo plantas de rendimiento medio alto en interior y alto en exterior, sobre todo si plantamos en suelos ricos en materia orgánica. Cultivada en hidro también reacciona bien, aunque necesita de algunos ajustes especiales tanto en pH como en el régimen nutricional, necesitando un pH mas bién ácido y rechazando el uso indiscriminado de compuestos nitrogenados. 

A diferencia de las afghanas, las hojas presentan foliolos de anchura media y bastante longitud, acercándose mas al aspecto de sus primas, las indias del Sur. El tono de sus hojas es verde oscuro y son plantas bastante ramificadas. La relación caliz hoja es alta, con muy poca hoja en el cogollo que se forma por innumerables cálices de tamaño pequeño-medio, acabando por formar como “bolas de algodón” repartidas por toda la rama. Sus aromas son dulces en fresco, adquiriendo ciertos tonos especiados, casi picantes tras un correcto curado. 

Como comentábamos mas arriba, puede cultivarse sin más, tanto en suelo como en maceta o hidro, pero hemos de comentar algunas particularidades que harán que esta línea muestre todo su potencial y sobre todo, una adecuada psicoactividad. En tierra, durante la fase vegetativa, deberíamos regar con un pH nunca superior a 6, intentando obtener un pH de drenaje de alrededor de 6,5. Con esto conseguimos que la planta asimile mas nitrógeno del suelo sin necesidad de añadir nutrientes. Hemos de tener en cuenta que es un línea acostumbrada a suelos mas bien alcalinos, por lo que al acidificar el medio obtenemos un vegetativo bastante mas rápido y vigoroso que en origen. Un dato que nos indicará si lo estamos haciendo bien es el ensanchamiento progresivo de los foliolos, que no se produce en origen. 

Sin embargo, al pasar a floración deberemos cortar el nitrógeno en la medida de lo posible, aumentando la proporción de fósforo, y sobre todo de potasio, pudiendo quedar una proporción 0 – 4 – 6.  Cuanto mas nitrógeno haya en el sustrato, menos densos serán los cogollos y mas pequeños los tricomas. Por ello, además de no añadir N al agua de riego, subiremos el pH hasta 7, manteniéndolo así hasta el final de la floración. Podemos subir el pH con carbonato cálcico, que aumentará la producción de agentes aromáticos. Estos datos son extrapolables a hidro, con la correspondiente compensación. 

Por último, comentar que son muy sensibles al fotoperiodo, siendo muy conveniente la regularidad en encendidos y apagados, así como el aumento paulatino de las horas de oscuridad en vez de pasar directamente a 12/12. Durante la floración, también es conveniente ir aumentando un par de minutos de oscuridad por día, hasta llegar a 16 horas de noche al final del ciclo. Con esto, evitaremos molestos hermafroditismos. 

En la próxima entrega veremos las afamadas nepalíes y daremos un gran salto hacia el Sur. Un saludo.