El secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, afirmó el miércoles que la guerra contra las drogas en el hemisferio no ha funcionado, porque uno de los principales motores de los carteles sigue sin ser afectado: el dinero.

Hay una cierta estrategia contra la droga que reconozcamos que no ha resultado”, dijo Insulza a un grupo de periodistas en México, donde participa en un foro sobre democracia en Latinoamérica.

Consideró que a diferencia de algunos, él no piensa que las cosas estarían peor si no se hubiera iniciado la actual estrategia antidrogas, sustentada en un enfoque punitivo.

Añadió que tal como se ha llevado a cabo la llamada guerra contra las drogas “no ha tenido el resultado esperado, porque hay un aspecto que no ha sido afectado, que es la inmensa cantidad de dinero que los narcotraficantes obtienen por su acción”.

Interrogado sobre si la legalización es el camino para enfrentar el narcotráfico, una posición que plantean algunos ex presidentes latinoamericanos, Insulza dijo que esperará a que el debate en los países miembros del organismo regional avance para dar una opinión.

Consideró que los países deben discutir los mecanismos como se podría confrontar el tráfico ilegal de drogas, aunque advirtió que lo cierto es que ahora “no estamos golpeando lo esencial”, que es el dinero.

En México, el presidente Calderón se ha pronunciado en contra de la legalización de las drogas, aunque dispuesto a que haya un debate sobre el tema.

México es uno de los países de la región que en los últimos años ha padecido una espiral de la violencia del narcotráfico en diversas zonas, la cual se ha traducido en más de 28.000 asesinados desde que el presidente Felipe Calderón lanzó una ofensiva contra los carteles de las drogas.

Durante la presentación el martes de un informe sobre la situación democrática en Latinoamérica, Insulza advirtió que la inseguridad que se vive en la región ha provocado un retroceso en las democracias de ciertos países.

El secretario general de la OEA dijo el miércoles que al señalar los riesgos que representa el crimen organizado para la democracia, no significa que exista la posibilidad de que el narcotráfico “se apodere del poder político”, sino sólo que afecta espacios que debían ser de los ciudadanos.

Fuente