Mi padre padece de migrañas desde hace muchos años y ha usado distintos tratamientos sin mucho éxito. He leído que el cannabis se ha utilizado para el tratamiento de las migrañas y querría saber si podría venirle bien. Por otro lado me da miedo que le coloque demasiado y lo rechace, ya que no toma drogas ¿Cuál sería la vía de administración más adecuada?

Es cierto que el cannabis se utilizó, sobre todo durante el siglo XIX, para el tratamiento de la migraña y otros tipos de dolor de cabeza. Se dice que era una de las medicaciones empleadas por la Reina Victoria de Inglaterra para tratar sus dolores de cabeza relacionados con la menstruación. No hay datos que prueben esta historia, pero sí algunos indicios curiosos: su médico personal, JR Reynolds, publicó en 1890 un artículo en la revista científica más prestigiosa del momento (The Lancet), en el que defendía al cáñamo como “una de las medicinas más valiosas que tenemos cuando se usa de forma apropiada”.

Independientemente que su Puritana Majestad practicara o no este uso terapéutico, la cuestión es que no existen casi estudios científicos que hayan evaluado la eficacia y seguridad del cannabis en relación con la migraña. Para otras enfermedades (vómitos por quimioterapia, síntomas de esclerosis múltiple, etc…) existen suficientes datos científicos que proceden de estudios en los que se han administrado cannabinoides o marihuana a enfermos y en los que se ha empleado una metodología adecuada. Así, en algunas enfermedades, se puede valorar la eficacia de los cannabinoides a partir de datos objetivos. Pero para la migraña estos datos no existen, aparte de algunos casos anecdóticos. Esto no implica necesariamente que el cannabis no sea eficaz, sólo quiere decir que, desde un punto de vista científico su eficacia no está demostrada como sucede en el caso de otras enfermedades.

La vía de administración más adecuada en este caso sería, al menos desde un punto de vista teórico, la intrapulmonar (fumada o vaporizada). El vaporizador tiene la ventaja de que es más sencillo de usar y evita los problemas de la combustión (sustancias tóxicas). La vía oral (infusiones, mantequillas…) puede dar lugar a una absorción más irregular y facilita el que los efectos se prolonguen, aparezcan sobredosificaciones o falta de eficacia, sobre todo en una persona que no tiene hábito, por lo que de entrada no sería recomendable.

Aunque ya hemos señalado que no hay datos científicos, en el caso de usar cannabis lo más sensato sería utilizarlo sólo como tratamiento cuando hay síntomas y no como preventivo. Es muy poco probable que en éste último sentido el cannabis pueda producir beneficios.

Finalmente, en el caso de la migraña hay suficientes tratamientos eficaces para la mayoría de las personas, por lo que convendría revisar el diagnóstico y el tratamiento con un buen especialista. Hay muchos tipos distintos de dolor de cabeza y no todos los fármacos son adecuados para todos los pacientes y condiciones, por lo que la opinión de un experto es fundamental. En el caso de plantearse el uso de cannabis debería considerarse como una opción posible, pero de resultados inciertos. Y, como con cualquier otro fármaco, conocer bien los posibles efectos beneficiosos y perjudiciales sin dramatismos y de forma objetiva. No considerándolo como una panacea ni como una droga tóxica o maligna.