Cuando una persona se inicia en la cannabicultura, los primeros conocimientos que adquiere son acerca del sexo de la planta. Cómo distinguir un macho de una hembra se convierte en el primer reto del cannabicultor incipiente. Con el paso del tiempo, descubre que es posible que las hembras produzcan flores macho, y más tarde, que también los machos pueden tener flores hembras. A partir de ahí, algunos se interesan sobre la cuestión de cómo la planta del cannabis expresa su sexo, pero si entramos en el universo de la crianza cannábica, el manejo de estos factores resulta imprescindible.

Por Luis Hidalgo

Cuándo consumimos cannabis, ¿Qué parte de la planta es la que con mayor frecuencia se utiliza? La respuesta, con seguridad, la conocen la mayoría de cannabicultores: las flores de la hembra. Por otra parte, sabemos también que si no apartamos los machos, obtendremos una gran cosecha de semillas. A partir de ahí, resulta fácil deducir que la planta del cannabis tiene o manifiesta dos sexos diferenciados, el masculino y el femenino, y que lo hace por individuos, o sea, que unas plantas son todo hembras y otras, todo machos, o más técnicamente, se trata de una planta dioica.

Así pues, hasta hace relativamente poco tiempo se pensaba que el cannabis era un planta dioica pura, es decir, que cada sexo se manifiesta por separado en cada pie. Siempre ha sido conocida la tendencia de esta especie vegetal a mostrar flores del sexo contrario ante determinadas situaciones de estrés, sobre todo flores macho en las hembras. Estas manifestaciones se denominaban como “hermafroditismo” o bien “cannabis monoico”. Sin embargo hoy conocemos que la producción de etileno por parte de la planta es responsable en gran medida de estos procesos dentro de su sistema hormonal que, en definitiva es quien define el tipo de órgano sexual que producirá la planta en un momento determinado.

Dos Sexos

Cuando seleccionamos un determinado macho o hembra para cruzar, uno de los factores sino el más importante, sobre todo si estamos trabajando con técnicas de reversión de sexo para la obtención de semillas feminizadas, es la resistencia a mostrar flores del sexo contrario, esto es, machos o hembras “puros”. De hecho, en la crianza y mejora de variedades de cannabis narcótico, éste debería ser el carácter a fijar por excelencia, pues una sola hembra que produzca unas cuantas flores macho puede malograr toda una cosecha de “sinsemilla”.

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Desde hace tiempo está en el candelero la cuestión de la determinación del sexo en el cannabis. Estando clasificada como dioíca y alógama, los individuos de la población deberían mostrar su sexo (masculino y femenino) en “pies” o plantas diferentes. Sin embargo, todos los cannabicultores con mínima experiencia han sufrido en sus carnes la presencia del temido polen macho en una u otra ocasión, tanto plantas de semillas más o menos “caseras” como de otras que cuestan decenas de euros. Lo cierto es que aparentemente, y según pasa el tiempo, se va asumiendo como “normal” que aparezca alguna flor macho sobre todo al final de la floración en forma de “platanito”, justificándolo con la “programación” base del cannabis que es su supervivencia y por tanto, como un último intento de reproducirse ante la ausencia de plantas macho a su alrededor.

Por estas y otras cuestiones, diversos equipos de investigación se han preocupado de intentar descubrir elementos claramente diferenciadores en el cáñamo que identifiquen sin lugar a dudas ni ambigüedades a los machos o hembras de la especie. Vamos pues a extraer los datos más interesantes de diferentes estudios reconocidos sobre el tema. Quizá el lenguaje y el nivel técnico que vamos a utilizar se encuentren un poco por encima de la media, pero se hace imprescindible para poder comunicar correctamente la información.

Diferencias Bioquímicas

El cannabis se considera actualmente como una especie vegetal con uno de los más complicados mecanismos conocidos para la determinación del sexo. Su composición química es muy compleja e incluye la presencia de flavonoides, ácidos grasos, derivados de nitratos, fenoles y otros compuestos. Su aroma y sabor proviene de agentes volátiles que conforman aceites esenciales a partir de distintos terpenos, de los cuales los monoterpenos representan entre un 50% y un 92%, mientras que los sesquiterpenos se encuentran entre un 48% y un 52%. También se han encontrado en las raíces compuestos como la epifriedelinolina, el sitosterol o el dihidrocarbonato. Por supuesto, las semillas también contienen diferentes aceites, como todos los órganos de la planta; sin embargo, es en las flores donde se encuentra un mayor contenido en aceites esenciales mientras que los ácidos grasos que se encuentran en las semillas o frutos son de máximo interés por su uso tanto a nivel nutricional como farmacéutico. Sin embargo, existen diferencias entre la semilla y el fruto, apreciables en la capa más externa.

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A pesar de que no existen estudios sistemáticos sobre la síntesis de flavonoides en el cannabis en general, si que se pueden encontrarse algunas incursiones en el campo del cáñamo industrial en relación con estos compuestos (Segelman et al. 1978, Bate-Smith 1963, Paris et al. 1976), pero los resultados son contradictorios y tienen un valor limitado, quizá a causa del uso de distintos métodos analíticos o a que se analizaron diferentes órganos de plantas con distintas procedencias. En realidad, las únicas sustancias específicas que produce el cáñamo son los denominados “cannabinoides”, e incluyen más de 70 tipos diferentes, aunque sólo tres se utilizan para determinar el quimiotipo de un individuo determinado, el Delta 9-THC o tetrahidrocannabinol, el CBD o cannabidiol y el CBN o cannabinol, relacionando los porcentajes entre si.

¿Quién es quién?

A pesar de que el cannabis es una especie dioica, su domesticación para sus usos industriales ha provocado que se mezclen infinidad de fenotipos, siendo los más frecuentes los que expresan formas monoicas que se clasifican por categorías dependiendo de la relación entre flores macho y hebra en una escala de 5 puntos. Tiene una constitución genética muy compleja y su sistema de transmisión hereditaria también lo es, lo que explica tanto su dioicismo como la amplitud se su variabilidad fenotípica, el polimorfismo y una gran plasticidad biológica. Westergaard(1958) consideraba la herencia sexual en el cannabis como uno de los mecanismos más complicados entre las plantas dioicas.

Al día de hoy no hemos podido encontrar ningún estudio consistente sobre las diferencias entre los fenotipos relacionados con la expresión sexual a nivel morfológico, fisiológico o bioquímico, salvo algunos datos dispersos. Por ejemplo, se sabe que es posible determinar si un individuo es macho o hembra en la especie “Populus” a través de reacciones específicas (Sinnott, 1960). También existen ciertas diferencias detectables en la “Lychnis dioica” (Stanfield, 1944). Para el género “Cannabis” y “Spinacia”, se han encontrado que los niveles del pH celular varían dependiendo del sexo (Cheuvart, 1954). En otras especies, los análisis evidencian distintos valores en la actividad de la oxidasa dependiendo del sexo (Aitchinson, 1953).

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Así pues, en la mayoría de las especies animales, salvo excepciones, el sexo de cada individuo viene determinado por la combinación de dos cromosomas, X e Y. Si al combinar la información del macho con la de la hembra, los dos cromosomas son iguales, la descendencia será femenina. En caso contrario, será masculina. En el reino vegetal, la cuestión es un tanto más complicada, y se vuelve más compleja si hablamos de plantas dioicas y alógamas, es decir, que cada individuo tiene un sexo (macho o hembra) y es necesaria la fecundación del óvulo de la hembra por parte del polen del macho para poder producir descendencia.

El sistema biológico de determinación del sexo para la descendencia en el cannabis supera todo lo anterior, siendo uno de los mecanismos más complicados y aún no totalmente conocidos. Para comprender mejor estos mecanismos, en el próximo número vamos a ver un experimento realizado en el jardín botánico de la Universidad de “Al. I. Cuza”. Las semillas para el cultivo provinieron de un cultivo de cáñamo industrial suministrado por el Centro de Investigación Agrónoma de Secuieni en Neamt, todo ello en Rumanía, enfocado a encontrar diferencias bioquímicas entre machos y hembras de cannabis. Salud.

 

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