Más de 100 tribus de nativos americanos se han dirigido a FoxBarry Farms -empresa que gestiona la construcción de la primera planta de marihuana en tierras tribales- para expresar su interés en la industria del cannabis.

Desde que el Departamento de Justicia de EE.UUanunciara a finales del año pasado que las tribus tienen libertad para cultivar y vender marihuana en sus tierras, ha habido una oleada de interés por su parte en esta industria. En este decreto, publicado en diciembre, se establece que los nativos americanos son libres de cultivar y vender marihuana, siempre y cuando se adhieran a las mismas pautas federales que rigen las operaciones jurídico-estatales . Aunque la marihuana sigue siendo ilegal bajo la ley federal, 23 estados han legalizado el cannabis con fines terapéuticos, y cuatro estados y el Distrito de Columbia tienen leyes que permiten el uso recreativo.

Barry Brautman, cuya compañía FoxBarry Farms también trabaja con las tribus para construir y operar en casinos, recientemente firmó un contrato para llevar a cabo un cultivo de marihuana medicinal gigante en el rancho del Pinoleville Pomo Nation’s, al norte de California, una instalación que incluirá espacios para el cultivo, procesamiento y venta de productos bajo la marca United Cannabis. Brautman dijo que la operación planea contratar a 50 a 100 empleados, con preferencia a los miembros de la tribu.

A medida que más estados legalicen la marihuana para fines médicos y recreativos, la floreciente industria puede proporcionar una gran ayuda económica para las tribus de todo el país, explicó Brautman, que está actualmente en conversaciones con otras tres tribus con sede en California, así como grupos en otros siete estados.

“Quieren ganar su propio dinero, que les proporcionará educación, atención de la salud y vivienda. Esta nueva industria les permitirá ser más independientes económicamente”, dijo Brautman, que aclaró que “por su definición de territorios soberanos, las reservas tribales son exactamente las mismas que las jurisdicciones locales”.

Las tribus que expresan reticencias argumentan que una redacción ambigua de la nota federal puede dejarlos vulnerables a la persecución “tal como ocurre con las clínicas de marihuana medicinal en California“, según apuntó Ron Andrade, director de la Comisión indio-americana nativa de Los Ángeles.

FoxBarry, sin embargo, no es la única compañía que ha sido contactada por tribus deseosas de aprovechar las oportunidades de la marihuana. Chad Ruby, el director general de United Cannabis, también ha afirmado que “docenas” de tribus se han acercado también. “Esto es sólo el comienzo de nuestro modelo de negocio porque nuestro plan es hacer equipo con las tribus de todo el país.”

Brautman dijo que por ahora, sólo entrará en proyectos relacionados con el cannabis con tribus cuyas tierras se encuentren dentro de los estados que ya permiten el uso médico o recreativo, a pesar de que las tribus de los estados donde no es legal la marihuana también le hayan contactado.

Los críticos del plan Pinoleville Pomo Nation’s han expresado su preocupación porque la magnitud de la operación, que se encuentra en una zona de California ya plagada de empresas de marihuana, no sea la de empujar a los pequeños productores y que además se dañará el medio ambiente. Brautman ha contrarrestado esas dos afirmaciones, explicando que los productores más pequeños tendrán la oportunidad de vender sus plantas directamente y que la tribu tendrá un regulador de la Agencia de Protección del Medio Ambiente in situ.

Mientras, las autoridades del condado de Mendocino, donde se sitúa la tribu, expresaron su preocupación cuando se presentó el proyecto. Por eso, Brautman  y su equipo están trabajando para comunicarse con el sheriff y los legisladores locales.

Troy Dayton, director general de investigación sobre la marihuana de la firma ArcView ha vaticinado que esta operación marcará una tendencia mucho mayor: “Mi corazonada es que este es el comienzo de algo más grande.”

 Fuente: Huffington Post