Un hecho llamó poderosamente la atención de inversores y periodistas especializados durante los años posteriores a la Gran Recesión. En un contexto de derrumbe de todas las industrias, una muy particular no sólo sostuvo el envite, sino que creció año a año: el alcohol. En Estados Unidos, las ventas de vinos, cervezas y espirituosas crecieron entre un 3% y un 7% durante los cuatro años posteriores al crack.

Ahora, frente a otra crisis gigantesca, ¿qué sector será el nuevo alcohol?

El cannabis. La respuesta podría encontrarse en otra sustancia: la marihuana. Durante las últimas semanas de marzo, las ventas legales en Estados Unidos se habían disparado entre un 52% y un 130% en función del estado, muy en especial por Internet (142% al alza). En agregado, la demanda de cannabis creció un 64% a lo largo de marzo. Frente al confinamiento, los consumidores se aprovisionaron.

Auge, caída. ¿Qué pasó después? La respuesta, de nuevo, varía en función del estado. En Oregón, Michigan, Alaska y otros estados las ventas se sostuvieron por encima del 50% durante un tiempo. Y después cayeron. En abril, Colorado y Nevada registraron caídas del 16% y del 24% respecto al año anterior. California pasó de vender un 53% más en marzo a un 17% más en abril. A priori, el entusiasmo aminoró.

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Pero, pero. Con una notable excepción: Washington. Su volumen de ventas creció un 9% interanual en marzo y un 20% en abril. ¿Por qué? Aquí ofrecen una hipótesis: es un estado con un mercado muy maduro (fue el primero en legalizar el consumo recreativo) e interno. Al contrario que Colorado, el otro estado pionero, su mercado se sostiene localmente. No depende del turismo, desplomado también dentro de Estados Unidos.

¿A prueba? El ejemplo de Washington ofrecería argumentos a quienes entrevén en la marihuana un nuevo producto a prueba de crisis, como el alcohol, dado que reflejaría con mayor fidelidad el comportamiento del consumidor habitual. Es una idea sugerente pero que contrasta con lo sucedido en California o la costa este, mercados más jóvenes e inestables. La gente compró mucho cannabis en marzo.

El suficiente como para no volver a comprar en abril.

Optimismo. El éxito del cannabis durante el coronavirus surge de una paradoja. Al tener un carácter medicinal en muchos estados, fue declarado como “producto esencial” primero por California y luego por hasta 27 estados. Significa que sus tiendas pueden seguir abiertas y que sus consumidores pueden seguir acudiendo físicamente, pese al confinamiento, a adquirir sus productos recetados.

Barreras. Ontario, en Canadá, hizo lo mismo para cambiar de opinión acto seguido. Como explica un articulista en National Post:

Permitir que los comercios de marihuana legales sigan funcionando durante un confinamiento les ha abierto una oportunidad única. Aislados en casa y alejados de sus habituales proveedores ilícitos, los consumidores de cannabis se ha visto forzados a acudir a régimen legal. En un tiempo de incertidumbre sin precedentes y amplia ansiedad social fruto del aislamiento, la industria tiene la oportunidad de expandir la base de sus consumidores.

Suena bien, pero hay barreras. Ontario aún impone restricciones a la compra digital y al envío de pedidos. En EEUU, la mayoría de estados han declarado como “esencial” la venta medicinal, pero no la recreativa. Las empresas del sector siguen sin poder acceder a las líneas de ayuda abiertas por sendos gobiernos. Y en general, que un amplio porcentaje del negocio siga siendo ilegal dificulta las lecturas.

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Crece en casa. En tales circunstancias, una parte del negocio sí ha disfrutado de un nítido, indisputable crecimiento: el cultivo de marihuana. Hawthorne Gardening, una de las principales empresas del sector dedicadas a la jardinería canábica, gozó de un aumento del 60% de sus ventas durante el primer cuatrimestre del año. En casa, al fin y al cabo, hay tiempo para ocuparse de las plantas.

Las finanzas. Por último, el coronavirus ha ofrecido un pequeño respiro a las grandes empresas del sector, tras un año calamitoso en los mercados. Tilray y Aurora han registrado repuntes de entre el 40% y el 70% de su valor durante las últimas semanas, gracias a su pico de ventas y tras perder hasta un 90% de su valoración en 2019. Canopy Growth y Cronos han disfrutado de empujones similares.

No obstante, parece que el mercado resultante de la epidemia será más reducido. El sector aún genera insuficientes ingresos. Y sólo las compañías con más inversión comprometida (Canopy y Cronos, apuestas ambas de la industria del alcohol y del tabaco) pueden salir reforzaras a medio plazo.

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