Este año, el primer fondo de capital de riesgo de alto perfil financió a empresas dedicadas al negocio del cannabis. Las empresas tecnológicas encontraron una nueva “mina de oro”, quieren fortalecerse en el mercado antes de que lleguen “los peces gordos”.

Keith McCarty estudió la economía compartida antes de concebir su startup el año pasado. Uber y Lyft se encargan del transporte de personas; GrubHub, Munchery y otras aplicaciones se dedican al rubro de los alimentos; y Postmates entrega todo lo demás. McCarty, por ende, buscó algún producto consumible, entregable y rentable pero que no haya sido tomado por otros.

Optó finalmente por la marihuana.

La tecnología que emplean las empresas del rubro normalmente se limita al uso de Microsoft Excel para la planificación y el registro de transacciones. La marihuana, sin embargo, ahora se está sumando a la revolución de los datos.

La aplicación de McCarty, Eaze, conecta a los usuarios de marihuana para usos medicinales con dispensarios de cannabis en California. Tras bambalinas, programas de software analizan los hábitos de compra y envían a los clientes una alerta cuando predicen que el suministro se les puede agotar.

Eaze es una de varias empresas de tecnología que apuntan a los cerca de 2,5 millones de usuarios legales de marihuana en Estados Unidos y sus proveedores en los 26 estados donde se levantó su prohibición. Las compañías establecidas son renuentes a asociarse con este negocio, pero no es el caso de las startups. Varias empresas de tecnología están ofreciendo a los agricultores, minoristas y usuarios de marihuana medicinal herramientas de análisis de datos que son comunes en sectores más convencionales.

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Parte del atractivo es la capacidad de crecimiento del cannabis legal. Se prevé que este año el mercado en EE.UU. se expanda cerca de 86%, lo que se suma a un crecimiento de 74% en 2014 a US$2.700 millones, según la firma de inversión e investigación de marihuana The ArcView Group.

Las startups tratan de satisfacer las crecientes necesidades de la industria. Mientras que Eaze conecta a los dispensarios con los consumidores, Evergreen Systems Inc. y Flowhub LLC ayudan a los agricultores a optimizar factores como el cronograma de plantación, el uso de nutrientes y el reemplazo de los focos de luz. PotBiotics Inc. provee estudios médicos para responder las preguntas de doctores y pacientes. Leafly Holdings Inc. recoge las reseñas de los usuarios sobre dispensarios y las percepciones acerca de la efectividad del cannabis en los tratamientos de enfermedades que van desde el trastorno bipolar a la esclerosis múltiple.

“En la industria del cannabis, hay mucha gente que no sigue de cerca muchos factores”, señala Nic Hernández, agricultor jefe de La Conte’s Clone Bar & Dispensary, una distribuidora legal de marihuana de Denver. Una aplicación de Flowhub lo ayuda a dirigir la operación.

Esta clase de iniciativas están surgiendo a partir de actitudes cada vez más permisivas. Los emprendedores dicen que entre los factores que los alientan figuran la escasa inclinación del gobierno federal a procesar empresas en los estados donde la marihuana para fines medicinales es legal, la legalización del uso recreacional en Washington, Colorado y Oregón, y un aumento del apoyo del público.

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La tecnología de analítica de datos ofrece a los cultivadores de marihuana, intermediarios y usuarios la perspectiva generalizada del negocio de la cual otras industrias han pasado a depender. Durante la primera semana del uso recreacional legal en Oregón, por ejemplo, Leafly notó que los clics de los residentes del estado mayores de 65 años creció 835% comparado con el año previo, cuando sólo se permitía el uso del cannabis para fines estrictamente medicinales. Los mayores de 65 años preferían Blue Dream, que es descrita como un tratamiento para el insomnio y el dolor en los ojos.

“(Antes) no se podía recoger esta información porque todas las transacciones y compras eran realizadas en las sombras a través de un mercado ilícito”, dice Brendan Kennedy, ex ejecutivo de Silicon Valley Bank y actual presidente ejecutivo de Privateer Holdings, una firma de private equity que posee tres negocios de marihuana.

No obstante, satisfacer las necesidades de los clientes es un negocio arriesgado, en especial debido a las normas de los gobiernos. A pesar de una ola de legalizaciones de la marihuana en muchos estados de EE.UU., el gobierno federal la sigue considerando como una substancia controlada en la misma categoría que la heroína o el LSD. El presidente Barack Obama ha dejado la regulación en manos de los estados, pero el próximo gobierno tal vez no sea tan tolerante. Además, las empresas que tienen sus sedes en un estado y sus datos en otro estado corren el riesgo de violar la legislación que prohíbe el comercio ilegal interestatal.

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Los inversionistas empezaron a incursionar en el negocio de la marihuana en 2013, cuando el respaldo de la opinión pública superó por vez primera 50% en EE.UU., según el Pew Research Center. Founders Fund, ligada al inversionista de Silicon Valley Peter Thiel, fue el primer fondo de capital de riesgo de alto perfil en financiar el uso lícito del cannabis este año con una inversión de US$75 millones en Privateer. High Times Growth Fund y Canopy Boulder también han invertido en compañías ligadas al negocio de la marihuana. AngelList, un sitio web en la que las startups pueden solicitar fondos, muestra 300 nuevas empresas relacionadas con la marihuana, el doble que el año pasado.

No está claro que estas empresas puedan defender su terreno. Varias startups de marihuana reproducen funciones de aplicaciones de negocios que ya son comunes en otros sectores. Los gigantes tecnológicos que proveen tales aplicaciones, como International Business Machines Corp., Salesforce.com y Oracle Corp., podrían entrar en el negocio.

Hasta el momento, sin embargo, las principales empresas de software de negocios no tienen intención de incursionar en el ámbito de la marihuana. Una vocera de IBM dijo que no estaba al tanto de que la empresa tuviera algún cliente en ese rubro. Un portavoz de Salesforce.com dijo que no estaba en condiciones de confirmar si las empresas de cannabis estaban usando su plataforma. SAP no quiso referirse al tema.

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“Estas empresas más grandes y tradicionales no son siempre las más innovadoras”, dice McCarty. Bien lo sabe. Fue uno de los primeros empleados de Yammer, que en 2012 fue adquirida por Microsoft Corp. por US$1.200 millones. “En el caso de las startups, podemos ingresar antes, ser ágiles, y definir el sector antes de que aparezcan los peces gordos”, afirma McCarty.