La Comisión de Estupefacientes de la ONU que este lunes empieza a debatir si rebaja la fiscalización de la marihuana va muy por detrás de un buen número de estados miembros que han emprendido procesos de legalización en sus territorios, sobre todo para el uso medicinal.

La Comisión de Estupefacientes del Consejo Económico y Social de la ONU, que esta semana debate en Viena si suaviza la fiscalización internacional del cannabis para facilitar su uso terapéutico, va muy por detrás de una buena parte de sus estados miembros que ya cuentan con leyes que regulan la producción y el consumo del cannabis con fines medicinales y, en algún caso, hasta el recreativo.

Todos esos países reguladores no han tenido que esperar a que Naciones Unidas cambie la clasificación de la planta de la marihuana en unas listas de fiscalización que aprobó hace ya casi 60 años para permitir en sus territorios el uso de una sustancia que la Comisión de Estupefacientes continúa considerando tan peligrosa como la heroína. Sin embargo, una rebaja de su fiscalización podría acelerar los procesos regulatorios en otros países, entre ellos España, que aún no ha emprendido ninguno.

A continuación, detallamos una relación de los principales países que ya han acometido algún tipo de regulación del cannabis.

Alemania

En marzo de 2017 entró en vigor la norma que legalizó el uso del cannabis medicinal en Alemania. De su cultivo, procesamiento y distribución se encarga una agencia nacional, aunque la producción depende fundamentalmente de la importación de otros países hasta que haya una industria alemana capaz de sustituirla y que se regula con la concesión de licencias para el cultivo otorgadas por el Ministerio de Sanidad y un organismo encargado del control de los medicamentos.

Argentina

El Senado argentino aprobó en marzo de 2017 la Ley 27.350 de Investigación Médica y Científica del Uso Medicinal de la planta de Cannabis y sus Derivados. En virtud de esa norma se puso en marcha un programa nacional para proveer aceite y otros derivados del cannabis de forma gratuita a las personas que se hayan inscrito en el organismo nacional creado a tal efecto. Sin embargo, la legislación sólo contempla el autocultivo de la planta en muy determinados casos y con registro previo. En su artículo décimo dispone que el Estado impulsará a través de los laboratorios de Producción Pública de Medicamentos la producción de cannabis en todas sus variedades y su eventual industrialización en cantidades suficientes para su uso exclusivamente medicinal, terapéutico y de investigación.

Australia

En 2016, aprobó una modificación de la Ley de Estupefacientes de 1967 que regula el acceso al cannabis medicinal mediante un control del Estado y que difiere en cada parte del territorio federal australiano. Posteriormente, en octubre de 2017 el partido de los Verdes presentó un proyecto de ley para tratar de agilizar el acceso al cannabis con fines terapéuticos, y en septiembre de 2019 el Territorio de la capital del país, integrado por Canberra y otros municipios limítrofes, aprobó una ley para permitir también el uso recreativo de la marihuana a partir de enero de este año, aunque esa norma choca con la estatal que prohíbe ese tipo de consumo.

Canadá

El país con la legislación más avanzada en esta materia, junto a Uruguay, y el único integrante del G-7 que ha legalizado el uso recreativo del cannabis, lo que ha propiciado que la mayoría de las empresas más importantes del sector en todo el mundo se encuentren en su territorio. Canadá ya empezó hace casi dos décadas, en 2001, a dar los primeros pasos, al permitir ya entonces el acceso de las personas con enfermedades graves a la marihuana, una normativa que luego amplió y mejoró en 2016.

En octubre de 2018, Canadá dio el gran paso al aprobar una ley federal para la legalización del cannabis con fines meramente recreativos, aunque la posesión no puede exceder los 30 gramos. Esa norma permite la producción a empresas privadas que dispongan de una licencia del Estado para ello.

Colombia

Unos de los países que más ha sufrido las consecuencias de la ilegalización de las drogas y la lucha contra el narcotráfico dispone desde abril de 2017 de una ley que regula el uso del cannabis medicinal. En esa norma se reglamenta la evaluación, seguimiento y control de las actividades de importación, exportación, cultivo, producción y comercialización de las semillas para siembra de la planta y del cannabis y de sus derivados para fines médicos y científicos.

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Chile

El parlamento chileno aprobó en abril de 2015 la despenalización del autocultivo de cannabis para consumo personal y con fines medicinales. El cultivo está permitido hasta seis plantas por casa, mientras que los productos farmacéuticos elaborados con cannabis, las asociaciones para un cultivo colectivo y la producción industrial están autorizados para un uso medicinal o para la investigación.

Dinamarca

En 2011, la Agencia Danesa de Medicamentos autorizó el uso de derivados del cannabis y permitió la comercialización de productos con el cannabidiol CBD, como cremas y bálsamos. En 2018, el gobierno ya aprobó un proyecto para conceder licencias a empresas nacionales y extranjeras que produzcan cannabis con fines medicinales.

Estados Unidos

La ley federal sigue prohibiendo cualquier uso del cannabis en EEUU, pero cerca de una treintena de estados ya han autorizado en sus respectivos territorios el uso de esta planta y sus derivados con fines medicinales. Además, en torno a una decena de estados han regulado el consumo recreativo de marihuana con diferentes condiciones, lo que ha propiciado, como en el caso de Canadá, la creación de una potente industria cannábica de cultivo, producción, comercialización y distribución.

Francia

Desde 2013, en Francia está permitido utilizar los derivados del cannabis para la fabricación de fármacos, previa autorización de la Agencia Nacional de Seguridad Médica. En septiembre de 2018, se aprobó la puesta en marcha, además, de un experimento con cannabis a realizar durante un periodo de dos años con unos 3.000 pacientes con determinadas enfermedades para verificar su utilidad terapéutica.

Holanda

Holanda es el rara avis: permite desde los años setenta la venta de una pequeña cantidad de marihuana en los llamados coffeeshop y su consumo dentro del local, lo que le dio la fama mundial de ser el país abanderado de la legalización, pero, sin embargo, mantiene la prohibición del cultivo y no ha avanzado en otros procesos regulatorios del cannabis como han hecho otros estados en los últimos años. 

Israel

El Gobierno israelí comenzó en 2007 un programa para el uso del cannabis medicinal, aunque anteriormente ya estaba autorizado su prescripción a enfermos de cáncer y pacientes con enfermedades asociadas al dolor, como la esclerosis múltiple. En 2018, Israel dio un nuevo paso al permitir la exportación de productos y plantas de cannabis medicinal, lo que ha generado una potente industria en este país de Oriente Medio.

Italia

Desde el 2013, Italia cuenta con una ley que creó un órgano estatal del cannabis y autorizó su uso medicinal, que se faculta a los pacientes a suministrarse en las farmacias mediante una receta o autorización que concede la administración sanitaria mediante prescripción médica. El ministerio que tiene las competencias de sanidad es el que se encarga de autorizar la producción, fabricación, distribución y exportación a través de una lista de empresas que deben contar con licencia estatal. Hasta 2014, la marihuana la importaban de otros países, pero como salía muy cara y los costes recaían en el paciente que debía pagarla, el Gobierno decidió empezar a cultivarla en unos terrenos propiedad del ejército.

Luxemburgo

Este diminuto país europeo aprobó en 2018 una ley para regular el uso del cannabis medicinal, que se distribuye en las farmacias de varios hospitales en forma de píldoras y aceites. Estos productos únicamente pueden obtenerlos los pacientes que disponen de una receta médica en la que se especifique la prescripción de un tratamiento con cannabis. Luxemburgo también ha anunciado un proyecto de ley para legalizar el uso recreativo del cannabis, aunque todavía no se ha hecho nada al respecto.

México

En abril de 2017, el parlamento mexicano aprobó la legalización del cannabis con uso medicinal y facultó al ministerio de salud como autoridad para regular la producción de medicamentos con cannabis. Pero México no se quedó ahí y con López Obrador en la presidencia del gobierno se presentó en noviembre de 2018 una propuesta para regular también el consumo personal y recreativo en ese país centroamericano, que posee una de las mayores producciones de marihuana del mundo y algunos de los cárteles de narcotraficantes más violentos también. El proyecto, sin embargo, sigue debatiéndose en el Senado y, año y medio después, aún no ha visto la luz.

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Nueva Zelanda

El gobierno neozelandés aprobó en 2018 una ley para regularizar el uso del cannabis medicinal que se prescribe con receta a enfermos crónicos y este año podría dar un paso aún mayor con la convocatoria de un referéndum para que la ciudadanía de este país vote a favor o en contra de un proyecto para legalizar también el uso recreativo. Inicialmente, el proyecto de ley que se someterá a consulta popular, con carácter vinculante, fija en 20 años la edad mínima para adquirir y consumir marihuana, con una serie de requisitos limitados para el autocultivo y un programa de educación pública sobre los riesgos de este consumo. El referéndum debería coincidir con las elecciones generales, que se han anunciado para el próximo mes de septiembre.

Reino Unido

Gran Bretaña aprobó en octubre de 2018 una ley que permite prescribir fármacos derivados del cannabis en una serie de casos: pacientes con rigidez muscular por una esclerosis, quienes reciben quimioterapia para el tratamiento de un cáncer y niños con casos de epilepsia severa o rara. Una empresa de capital británico, GW Pharmaceuticals, es precisamente la que fabrica dos de los medicamentos hechos con cannabis más extendidos en el mundo para ese tipo de tratamientos, Sativex y Epidyolex, los dos únicos que están autorizados en España. El gobierno británico dio el paso después de la gran polémica desatada con el caso de dos niños con epilepsia, Alfie Dingley y Billy Caldwell, que no podían acceder a un preparado con cannabis que había conseguido remediar sus espasmos.

Suráfrica

El Tribunal Constitucional surafricano declaró en septiembre de 2018 nula la ley que prohibía el consumo y cultivo de cannabis para uso personal y privado. Otro país africano, Malaui, ha aprobado recientemente un proyecto de ley que legaliza el cultivo, venta y exportación de cannabis con fines medicinales, algo que ya había hecho Zimbabue en abril de 2018.

República Checa

Este país del este de Europa aprobó en 2012 una ley que regularizó la dispensación en farmacias de productos elaborados con cannabis a pacientes que dispongan de una receta para ese tratamiento. Una agencia estatal se encarga de conceder las licencias para el cultivo de las plantas destinadas a este uso, además de su compra y distribución. Sin embargo, la dispensación del cannabis está limitada a una serie de enfermedades, como Parkinson, algunos efectos asociados al tratamiento del cáncer y el sida, y la esclerosis múltiple. Por otro lado, el autocultivo para uso personal está permitido hasta un máximo de cinco plantas.

Tailandia

El Parlamento tailandés aprobó en diciembre de 2018 la regularización de la producción, importación, exportación y uso del cannabis con fines terapéuticos bajo prescripción médica, lo que ha convertido a este país en la punta de lanza de la vía aperturista en el sureste asiático y en buena parte de ese continente, el más retrasado, junto a África, en los procesos regulatorios de la marihuana.

Uruguay

El pequeño país suramericano constituye, junto a Canadá, la vanguardia de la regularización del cannabis. En 2013, se convirtió en el primer estado del mundo que legalizó el cultivo, comercialización y uso del cannabis recreativo y medicinal. Un organismo estatal se encarga de controlar toda la cadena de producción y consumo. Su regulación tiene más en cuenta al pequeño cultivador que la canadiense, más centrada en la gran industria. Según una encuesta de esa institución, cuatro años después de la entrada en vigor de la ley, el porcentaje de uruguayos que adquirían la marihuana en el mercado negro del narcotráfico bajó del 58% al 18%.

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