El uso de la marihuana para tratar distintas enfermedades es algo que se debate desde hace varios años, mucho más desde que el país vecino, Uruguay, optó por legalizar y regular el consumo con la venta de cannabis en farmacias.

Sin embargo, que una madre le comparta marihuana a su hijo puede sorprender incluso a los más abiertos en relación con el tema. En los estudios de Sí 98.9 estuvieron presentes dos mujeres que además de defender el uso del cannabis con fines medicinales, encontraron en él una solución para algunas de las afecciones que padecen su hijo, en el caso de Adriana, y su sobrina, en el caso de Sol. 

Junto a ellas estuvo presente Daniela Morales Scrinci, integrante de la Asociación Rosarina de Estudios Culturales (Arec). Todas ellas plantearon cómo vienen creciendo en la ciudad las investigaciones sobre el uso medicinal de la planta cannabica y ya son muchas las madres que comenzaron a utilizar el aceite a base de marihuana para mejorar la calidad de vida de sus hijos, replicando la experiencia de “Mamá Cultiva” de Buenos Aires, en la ciudad. 

Sus historias

Adriana es mamá de Leo, un joven de 29 años que padece epilepsia refractaria. La enfermedad se refiere a aquellos cuadros de epilepsia que no responden de forma adecuada a las drogas anticonvulsivantes, es decir que evitan que tengan convulsiones.

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Desde las 24 horas de nacido probó infinidad de fármacos para atenuar su cuadro. Padecía 80 convulsiones diarias, estaba deprimido y, según el relato de su madre, se encerraba en la soledad de su cuarto. Desde que está en tratamiento a base de aceite de cannabis hace un mes y medio que no tiene convulsiones, recuperó su apetito, duerme de noche y volvió a su vida social. Un cambio realmente impresionante y drástico. “Ahora tiene otra vida”, sentencia Adriana. 

Faustina tiene esclerosis tumorosa, una enfermedad que genera una serie de tumores benignos en distintas partes del cuerpo. En este caso no fue la mamá la que buscó por el lado de lo alternativo, sino la tía, Sol. Mientras los padres seguían la medicina que se les brindaba desde las distintas instituciones de salud, ella eligió sumar por otro lado. “Ni bien nació le diagnosticaron la enfermedad y ya tenía una serie de tumores pequeños en el cerebro, a los dos meses también los tenía formados en el corazón, a los 9 meses empezó con las convulsiones”, contó Sol al tiempo que detalló que esto era muy desalentador ya que según sus palabras, “es muy difícil de controlar una vez que estos episodios empiezan”.

 

“El neurólogo le dio el anticonvulsivante y respondió bien sólo un mes”, pero la tía ya tenía rastreada la opción B: “Yo sabía que el aceite de cannabis podía ayudar y como última opción estaba contemplada”, expresó y agregó que “cuando vimos que no respondía a la medicina tradicional le empezamos a dar en las dosis correspondientes y ahora hace ya dos meses que no tiene convulsiones”, detalló entusiasmada.  

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Su pedido

“Hace muchos años que venimos estudiando el uso medicinal del cannabis. Ahora estamos en una situación donde la gente está probando, se está empoderando” aseguraron desde Arec. El pedido tanto de esta organización como de Mamá Cultiva es que las autoridades no ven el consumo sólo desde la perspectiva del narcotráfico.

La posición de estas madres es compleja, ya que se debaten entre la lo que es legal y la salud de sus hijos. “Necesitamos apoyo”, expresa Sol. “Que se estudie, que se pongan en serio las pilas. La realidad no es solo narcotráfico y es necesario encontrar una solución política”, concluyó.

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