Estamos en un periodo de tiempo en el que las malas hierbas salen por todas partes y parece imposible deshacerse de ellas. Sin embargo, podemos utilizarlas como fertilizantes de alta gama en beneficio de nuestros cultivos, tanto de interior como de exterior, y ahorrarnos así una importante cantidad de dinero en estos momentos de crisis. Veamos cómo hacerlo y qué beneficios obtenemos de ello además del ahorro. Pero lo que sí os aseguramos es que la naturaleza y sus “malas hierbas” nos aportan absolutamente todo lo necesario para conseguir los cogollos que os mostramos sin gastar un euro.

Querido Lector:

Te sugiero que te pongas en la piel de un labrador de cualquier lugar del mundo que saca adelante una familia con sus cultivos. ¿Os imagináis a uno de estos buenos hombres del campo yendo a un grow a comprar un bote de un litro de “no sé qué” que cuesta 22 euros? ¿A qué no? Y es que, de la misma manera que la agricultura es tan antigua como el Homo sapiens, y los cultivos de calidad igual, los grows son de reciente aparición. Los productos que nos ofrecen son mejor que buenos, de acuerdo. Pero…algo caros, ¿o no?

No nos engañemos, si queremos hacer un cultivo de cannabis “de manual”, de “libro”, como Dios manda…¡sale por un dineral!

Quiero, querido lector, hacer una reflexión en este sentido. El cannabis es una de las plantas más fáciles de cultivar. De hecho durante muchos siglos nuestras mesetas castellanas han estado repletas de cáñamo. ¿Creéis que aquellos humildes labriegos se gastaban esas cantidades en abonos? De todas las plantas anuales que se cultivan en España (y en todo el mundo), es quizás el tomate la que más se parece en todo al cannabis. Ambos requieren el mismo tipo de suelo y el mismo tipo de abonado para conseguir cosechas de primera calidad. Ambos tienen una fase de vegetativo seguida de otra de fructificación. Ambos cultivos precisan de un vegetativo con más nitrógeno y una floración-fructificación con mayores índices de potasio y fósforo. El PH entre 6,00 y 6,5 les encanta y en general son dos solanáceas muy parecidas.

Cuando veo a labradores de mi zona que consiguen tomates orgánicos de primera utilizando tan sólo cultivos biológicos, se me viene a la cabeza la cantidad de prejuicios que tenemos las personas al respecto. Desgraciadamente no es lo normal y nuestra sabia agricultura milenaria se está perdiendo. En la actualidad, casi todo se cultiva con un producto que se conoce popularmente como triple quince y que no es otra cosa que Nitrofoska con un N P K de 15 15 15. Ya sabéis: esas bolitas azules que son pura química y que envenenan nuestros suelos de manera irremisible. Producen sus efectos “beneficiosos” a corto plazo pero a cambio de asesinar toda la vida microorgánica del suelo. Cuatrillones de bacterias, microbios, hongos…, que constituyen la dinámica de la primera fase, el primer eslabón de la cadena alimentaria. Dicho de otra manera: sin estos seres diminutos la vida sería inviable. Todos desapareceríamos de la faz del planeta Tierra. Sin microorganismos, el suelo muere. Justus Von Liebig, el creador de la fertilización química, dijo textualmente su último año de vida: “He dedicado toda mi vida a investigar sobre los beneficios de la química en la agricultura. Ahora reniego totalmente de todas mis afirmaciones…” Este ilustre científico se dio cuenta de que la química es “pan para hoy y hambre para mañana”.

Pero me gustaría aclararlo en otros términos, aún más prácticos, para aquellos cannabicultores que les sea indiferente el planeta y tan sólo piensan en su cosecha de maría. Incluso vosotros os veis limitados por la química ya que se han hecho analíticas de plantas cultivadas con estos productos y… ¡son decepcionantes! Son continentes con poco contenido. Si cultivas tan sólo con química, tu planta tendrá sólo y exclusivamente los minerales que le has dado. Si abonas, como hacen cientos de cultivadores y cannabicultores, con triple quince, les das a tus niñas eso: N, P y K. Pero nada más; ni uno sólo de los demás micronutrientes que la planta necesita para su biología y para darnos marihuana de primera calidad. Si el cannabis no obtiene nada de un solo nutriente de los que precisa no nos dará lo mejor de si misma. Los grandes premios cannábicos son ganados por cultivadores que conocen bien las necesidades de nuestra querida amiga.

Pero… ¿qué pasa si no eres un gran experto en botánica cannábica? No pasa nada, siempre que reconozcas esto y actúes en consecuencia. Si no tienes dinero para hacer cultivos de primera pero vives en cualquier lugar donde cerca tengas parques, campo, montaña, naturaleza, en definitiva, lo puedes hacer perfectamente. Las malas hierbas son tu solución. Y créeme: la mejor solución de todas.

Mineras por naturaleza.

Las llamadas “malas hierbas” son seres vivos especializados genéticamente en la minería. Son los mejores mineros del mundo. Toda la supervivencia de su especie depende de su capacidad de extraer alguno de los minerales de la tabla de los elementos. O sea: todos los macro y micronutrientes que precisan las especies vegetales. Las malas hierbas son seres botánicos que medran en las condiciones más duras y difíciles gracias a su extraordinaria capacidad de extracción de minerales del sustrato que las alberga. Por pobre que éste sea, ellas siempre sacan lo que precisan para salir adelante de forma victoriosa. Por esa capacidad que tienen es porque son tan difíciles de erradicar de los jardines. Son la pesadilla de todo agricultor o jardinero precisamente gracias a su fortaleza y capacidad minera de extracción.

¿No deberíamos aprovechar todo ese potencial en nuestro provecho? Cada miligramo de mineral que succiona de la tierra pasa a ser parte integrante de sus tejidos vegetales. Están en las raíces, en las hojas, en los tallos, semillas, flores, etc. Utilicémoslas para nuestros cultivos de cannabis o de cualquier otra cosa. Yo las empleo en mis tomates y son una maravilla orgánica. Saben y huelen como ninguno que puedas comprar en una frutería. Sencillamente porque son orgánicos y, por mucho que nos empeñemos, no podemos competir con millones de años de evolución.

Sin embargo, para poder abonar nuestras niñas tan sólo con malas hierbas, idea más que aconsejable, es importante saber qué nutrientes absorbe cada planta. Por ejemplo, los que tengáis la suerte de vivir en zonas dónde haya helechos, sabéis que disponéis de muchísimos macro y micronutrientes puesto que esta planta absorbe más variedad que ninguna otra de la península ibérica y me atrevería a afirmar que de todo el planeta, aunque todavía estamos muy lejos de conocer el potencial de los millones y millones de estas plantas autóctonas que se dan hasta en los desiertos más hostiles. Desde las tundras siberianas hasta los confines del desierto del Gobi, las malas hierbas, buscan la manera de absorber aquellos minerales que su sustrato les puede proporcionar. . Y, desde luego, el helecho absorbe los tres macro: nitrógeno, fósforo y potasio, además de muchos micronutrientes.

Una planta que tenemos todos en España, da igual la provincia y en todas las épocas, es el famoso diente de león. Ya sabéis: esas plantas que dan una bola blanca de polen que a todos los niños les gusta soplar antes de pedir un deseo. Es una de las más fáciles de encontrar por todas partes y en todas las épocas del año puesto que es perenne.

Quizás junto a los mencionados helechos, sea la consuelda la planta con mayor número de propiedades nutritivas y además también es altamente beneficiosa para nosotros, los seres humanos.

Personalmente, durante la época de vegetativo prefiero usar mucho las ortigas, que junto al trébol y la consuelda, tienen tal capacidad para producir nitrógeno que las convierte en las mejores amigas de nuestros cultivos en esta fase de su vida. Lo interesante sería tener una tabla de cada mala hierba que tienes en tu zona que especifique los minerales que absorbe cada una. Pero como esto es difícil, aunque no imposible, mi consejo es ceñirse a determinadas plantas que todos tenemos para cada fase de la vida de nuestras niñas. Para el vegetativo aconsejaría las ya mencionadas y, cómo no, una buena dosis de cola de caballo, que merece un estudio aparte.

Para la floración, todas aquellas que se especialicen en la absorción de fósforo y potasio. A saber: borraja, helecho, camomila, consuelda, diente de león, ortiga y perejil entre muchas más que desconozco, son altamente especializadas en la extracción de potasio (K). Los helechos, tréboles, dientes de león y cáscaras de plátano están repletas de fósforo (P).

Sabiendo qué plantas tienen los principales nutrientes, nitrógeno, fósforo y potasio, lo demás es cuestión de hacer preparados para abonar y seguro que acertaremos. Las plantas que os mostramos en este reportaje han sido abonadas con te de malas hierbas. Se han utilizado no todas las que mencionamos (¡ojalá!) pero al menos las principales. Concretamente se usaron tes de diente de león, ortigas, perejil y cáscaras de plátano. Y en un par de ocasiones se utilizó te de cola de caballo y alguna otra planta de mi zona cuyo nombre desconozco desafortunadamente.

Cómo hacer el té de malas hierbas

Personalmente prefiero usar un recipiente de entre 50 y 100 litros de capacidad. Un barril de plástico vale. Lo más barato que encontréis en los chinos es ideal. Eso sí, procurad no utilizar recipientes de metal y, sobre todo, JAMÁS de cobre. El cobre, y muchos metales, tienen propiedades antibacterianas que acabarían con los beneficiosos microorganismos que cada hoja, cada raíz, tiene dentro de si misma. Es una lástima matarlos. No sólo nos vamos a aprovechar de los nutrientes sino también de los maravillosos seres diminutos que son la magia de la vida.

Cosecho las malas hierbas y, tal cual, lleno entre la mitad y tres cuartas partes del recipiente. Las voy poniendo unas encimas de otras y cuando llego hasta la mitad del recipiente o quizás algo más, paro. Luego lleno con agua hasta llenar el recipiente. A continuación, remuevo todo a conciencia con un buen palo de madera (no de metal). Personalmente, y siguiendo la tradición de los Vedas y su cultivo biodinámico, muevo doce veces en un sentido y doce veces en el contrario. Según los vedas lo recomendable es hacerlo tres veces al día. No pensemos en esto como en una cuestión de absurda brujería y creencias antiguas. La razón de dinamizar el té mediante la agitación supone invitar al oxígeno a colonizar el medio acuoso. De esta manera comienzan a prosperar las bacterias aeróbicas (que se dan si hay oxígeno) que nos interesan.

Es un milagro. Si lo hacemos durante tres veces al día, más o menos, en 10 días tenemos un producto de un valor nutritivo excepcional. Mi experiencia personal es que consigo un concentrado que, mezclado con tres partes de agua, me da una EC de 1.00 milisiemens. Esto es porque lo dejo tan sólo 10 días. Si lo dejas 3 semanas es mucho más concentrado. Pero creo que en diez días las cosas van muy bien. Por supuesto, el producto, el té, debe conservarse con alguna tapa, nunca cerrada herméticamente, que impida a los rayos UV del sol penetrar y matar bacterias. Pero, al mismo tiempo, debe permitir la circulación del aire. Estamos haciendo un producto de fabricación AERÓBICA, que precisa de la presencia del oxígeno para prosperar correctamente.

Pero un simple barril, o barreño de los chinos, es más que de sobra para hacer la prueba. Con toda seguridad, cuando hayáis comprobado cómo de fácil es, lo utilizaréis con frecuencia y usando recipientes más grandes. Ya que lo haces, en una sola vez puedes conseguir hasta 400 litros de un fertilizante extraordinario. Con un simple barril de 100 litros, dejándolo 15 días y mezclándolo con cuatro partes de agua… ¡obtienes 500 litros de rico y orgánico fertilizante!

Personalmente creo que la mayoría de los cannabicultores abonan demasiado a sus plantas. Cierto es que en interior se utilizan macetas muy pequeñas, de hasta cinco kilos incluso, que deben ser continuamente refortalecidas con nutrientes nuevos. Pero en realidad esto es un problema menor si se entiende bien la dinámica del suelo, de cualquier sustrato. Un suelo ha de ser, por encima de cualquier otra consideración, VIVO. Sin microorganismos vivos sí que se puede cultivar buena hierba… ¡pero es mucho más difícil y complejo! Si pones una maceta grande para una planta y le rellenas con sustrato bueno, lo único que tienes que hacer es abonar de vez en cuándo. Pero… ¡muy de vez en cuándo! Las mejores cosechas que yo he visto en mi vida como profesional del sector, en la que he entrevistado a cientos de cultivadores, son aquellas que parten de un sustrato esponjoso y VIVO. A partir de ahí, con cinco abonados de esta fórmula hecha de malas hierbas, es más que suficiente para obtener unas plantas con cogollos que casi parecen rocas de su dureza. Hablo de cinco abonados en todo el ciclo vital de unas plantas en exterior. Jamás recibieron un solo euro proveniente de productos comprados ni en grows ni en ninguna tienda de jardinería o agricultura. No quiero, ni mucho menos, decir con esto que lo que encontramos en nuestros grows no sean productos de altísima calidad, que lo son sin duda alguna. Pero, no es menos cierto que no todos se pueden permitir pagar esos precios y mientras la naturaleza nos provea de todo lo necesario…

Haced la prueba, por favor, y veréis qué resultados obtendréis esta temporada que se avecina.

 

Marqués de Esquilache texto y fotos