“Gracias a Dios salimos victoriosos, tenemos a nuestra hija en nuestros brazos”, dijo Sindy Ortiz tras recibir a su hija en el Hospital de Talcahuano. Ambos padres señalaron que no han pensado en interponer acciones legales contra el recinto hospitalario.

“Felices y agradecidos”. Así dijeron estar los padres de Luciana, la bebé que fue separada de sus progenitores al momento de nacer debido a que Sindy Ortiz, madre de la lactante, reconociera en el Hospital de Talcahuano haber consumido cannabis durante el embarazo.

A las 19.20, el recinto hospitalario devolvió a la pequeña a sus padres, tras 12 días, luego de que el Tribunal de Familia de esa ciudad dejara sin efecto la medida que los separaba.

A la salida del recinto, la madre del bebé dijo que los días que no estuvo con su hija “fueron muy traumantes, hubo noches que no dormía nada. Si no hubiese sido por el apoyo de Christopher (padre de la menor) no sé si estaría viva, porque de verdad que la pasé muy mal con todo lo que nos hicieron”.

Por su parte, Christopher Montorfano, padre de la lactante, señaló que no han pensado en interponer acciones legales contra el hospital. “No lo sabemos, no hemos conversado el tema, estamos preocupados del bebé, de recuperar el tiempo, formar el apego que nunca se formó, dar el pecho que nunca se le dio y, una vez que estemos tranquilos sicológicamente, vamos a ver qué se puede hacer. Por ahora no nos interesa mucho ese tema”, dijo.

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“Gracias a Dios salimos victoriosos, tenemos a nuestra hija en nuestros brazos”, concluyó la madre al retirarse del hospital.

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