Los negocios que venden marihuana medicinal en estados del país donde ahora es legal, se han organizado para tener una voz que los represente en los pasillos del Congreso y ante el gobierno del presidente Barack Obama: han formado un grupo cabilderon denominado Asociación Nacional de la Industria del Cannabis (NCIA).

A quien pueda parecerle inusual que un grupo se dedique a promover una industria basada en un producto que aún es ilegal a ojos de las leyes federales, esta es precisamente una de las cosas que busca este grupo: cambiar ciertas leyes y disposiciones federales que les dificultan funcionar.

Después de todo, ya son 15 los estados del país que han aprobado leyes locales autorizando la venta de marihuana con prescripción médica para fines medicinales y recientemente, el Congreso levantó una prohibición que impedía que una medida similar se aplicara en la capital del país. Washington tendrá muy pronto sus dispensarios de marihuana, quizá a la vuelta de la esquina de la Casa Blanca o el Capitolio.

“La industria del cannabis sigue creciendo y hay muchos negocios legales en California, Colorado y otra docena de estados que no tienen representación nacional. Nuestro trabajo será representar a estos empresarios y promover los beneficios del producto”, dijo Steve Fox, director de asuntos públicos de la NCIA.

El problema con el funcionamiento de los negocios que venden marihuana medicinal es que aunque estados como California los reconocen como legales, el producto aún es ilegal bajo la ley federal.

Aunque durante la Administración Obama el Departamento de Justicia ha emitido un memo indicando que no perseguirán a negocios que actuen bajo leyes locales, “eso no quiere decir que acepten su funcionamiento. La DEA ha allanado algunos locales y hay otros problemas que el gobierno podría resolver”.

Entre los temas específicos que tocará la NCIA están asuntos de impuestos y banca.

“Queremos que los dispensarios sean tratados como otros negocios legítimos”, dijo en una entrevista Aaron Smith, director ejecutivo del nuevo grupo, el primero en formarse en defensa de la industria de la marihuana.

Por ejemplo, buscarán que el IRS permita a los dispensarios las deducciones que permite a otros negocios, como los costos de inventario, lo que actualmente no ocurre. También pretenden que el Departamento del Tesoro deje en claro a los bancos que no los culparán por servir a estos negocios con cuentas bancarias y otros servicios.

“Actualmente, muchos bancos dudan en dar servicios a estos negocios a pesar de ser legítimos en muchos estados”, dijo Smith.

El grupo cabildero alega que la industria produce empleos y puede generar mucho dinero en impuestos en momentos en que el país está en crisis. Las encuestas indican que hay apoyo para la marihuana medicinal entre la ciudadanía, aunque la legalización total aún es controversial. Por ejemplo, acaba de fracasar una iniciativa al respecto en California.

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