Patrick Mennucci, Marie-Arlette Carlotti y Stéphane Mari se han pronunciado sobre el tema. Creen que el cannabis debería estar en los estancos y que es la hora de dialogar para dar seguridad a los consumidores. 

La falta de legalización en Francia hace que sus usuarios se vean obligados a conseguir la marihuana por diversas vías que, en ocasiones, son poco seguras. Recientes altercados en el norte de Marsella (aunque no está claro que tengan relación con la planta) han llevado a algunos políticos franceses a pronunciarse al respecto.

Varios socialistas, concretamente de la misma ciudad donde han ocurrido los sucesos, creen que ha llegado el momento de debatir sobre el cannabis y su legalización para dar seguridad a los consumidores y evitar futuras tragedias.

El político Patrick Mennucci ha reconocido en un programa televisivo que ha permanecido desvinculado de la problemática desde hace tiempo, pero sabe que ahora es necesario poner sobre la mesa un diálogo cordial. Entre otras cosas, cree que sería más beneficioso encontrar el cannabis en los estancos, para que nadie tenga que obtenerlo por otras vías.

Por su parte, la socialista Marie-Arlette Carlotti sabe que “es hora de mirar la realidad”. Afirma que el sistema actual no funciona y que el crimen organizado gana terreno gracias a la política represiva que se cierne sobre la marihuana. “Ha llegado el momento de hablar democráticamente, sin hipocresía y sin riesgo de ser acusado de laxitud”. También recientemente, Stéphane Mari, presidente del Grupo Socialista en la ciudad de Marsella, se ha sumado al diálogo para pedir al Parlamento discutir sobre la (actual) criminalización de los usuarios de la hierba.

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No es la primera vez que los políticos franceses exigen algo similar. Hace unos meses la ministra de Justicia del país, Christiane Taubira, declaraba que es “inaceptable” no reflexionar sobre la legalización. Aun así aseguraba que resultaba intimidatorio hablar sobre el tema, especialmente porque los partidos de derecha, de forma “hipócrita”, lo consideran tabú. En definitiva, son muchos en Francia los que creen que la cuestión debe cambiar sin más demora. 

Fuente Dinafem.org