En el anterior capítulo tratamos los plaguicidas de síntesis. Ahora trataremos todos los mecanismos que la naturaleza nos facilita para realizar una producción ecológica respetuosa con el medio ambiente.

Por Víctor Bataller Gómez (TRABE)

Durante siglos la naturaleza ha sabido generar, por si sola, mecanismos que les permitan protegerse de plagas y enfermedades y el hombre ha sido capaz de identificarlos y ponerlos a disposición de la sociedad. Pero esto ha ocurrido de dos maneras, o bien está al alcance de cualquiera a un precio económico, o las grandes empresas químicas han sido capaces de sintetizarlos en laboratorio una vez descubiertos y con su respectiva patentes, que sólo a ellos les permite fabricarlos y por lo tanto pueden cobrar lo que crean conveniente. Mi artículo se centra en el primer grupo.

De todos los productos conocidos el máximo exponente de biofitosanitarios es el Neem, un árbol (Azadirachta indica) de gran porte y de hoja perenne originario de la India, aunque en la actualidad está extendido también en América y en África. Sus cualidades sanitarias, insecticidas y antiparasitarias se conocen desde hace más de 5000 años. Contiene muchos componentes naturales entre los que destacan los terpenoides presentes en sus frutos y semillas, sobre todo la azadiractina. Su acción adversa sobre el medio ambiente es nula y es totalmente inocuo para la fauna y el hombre. No posee plazo de seguridad para el consumo humano. Destruye e inhibe el desarrollo de huevos, larvas o crisálidas, bloquea la metamorfosis de las larvas o ninfas, provoca confusión sexual y repelencia, evita la ovoposición, causa esterilización, es larvicida y adulticida, crea inapetencia, reduce la movilidad intestinal, inhibe la formación de quitina, impide que se realicen las mudas… Como aspecto negativo cabe decir que es muy biodegradable con la luz solar, por lo que las aplicaciones con éste producto deben hacerse a horas de poca incidencia solar y con temperaturas moderadas, esto es, preferiblemente al amanecer o al atardecer. El pH del tratamiento debe ser ligeramente ácido y es recomendable aplicarlo junto con un mojante como el BIORESIN.

Controla eficazmente chinches (en estado de ninfa), escarabajo de la patata (inhibiendo la ovoposición) y otros escarabajos y contra la mosca común (por inhalación), pulgones (repelente), moscas blancas (como ovicida), ácaros, minador de los cítricos, ceratitis capitata, pyllas, trips, mosca del olivo, lyriomiza, tigre del almendro, polilla de la vid, piojo de San José y piojo rojo. Dos de sus componentes, la Nimbina y Nimbidina tienen acción de control sobre algunos virus.

Se presenta en distintos formulados:

–          Aceite puro: es el caso del AINOL. Los frutos se someten a un proceso de prensado y se obtiene un producto que ronda los 1000 ppm de Azadirachtina. Para que pueda ser miscible en agua se le añade un 5% de emulgente y en algunos casos un anticongelande (el AINOL no lo tiene dado que perdería su cualidad 100 % natural) ya que posee un punto de coagulación muy alto a temperaturas por debajo de los 15ºC. En el caso de formulados que no lleven anticongelante un simple “baño maría” hace que el producto recupere su aspecto líquido sin que pierda propiedades.

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–          Neem sólido: como el PRONEEM; presenta diversas granulometrías que van desde granos bastante gruesos hasta polvo. Se suele emplear para aplicar directamente al suelo o junto con el riego con el fin de proteger a la planta contra nemátodos y hongos de raíz.

–          Extracto: como el AIN THC. La semilla triturada es sometida a diversos procesos químicos o naturales para eliminar fracciones del producto que no interesan y dejar todas aquellas sustancias que tienen interés agronómico. En el caso del AIN THC la extracción se realiza con CO2 a presiones extremas, por lo que se produce una extracción por arrastre que decanta los distintos componentes según densidades. Cada una de esas fracciones están bien identificadas por lo que se van seleccionando las que nos interesan. De esta forma se respetan todas las cualidades naturales del Neem. Su contenido en Azadirachtina puede llegar hasta los 15000 p.p.m.

–          Oleoextracto: como el AIN SP. La extracción se realiza partiendo del aceite por lo que quedará una fracción oleaginosa. Su contenido en Azadirachtina no supera los 10000 p.p.m.

La Azadirachtina actúa a nivel de “flancos genéticos” bloqueando la síntesis de varias enzimas. En el mercado han aparecido formulados con este compuesto únicamente, ya que ha sido sintetizado en laboratorio, y como es lógico han aparecido los primeros fenómenos de resistencia. No confundir éste tipo de productos con los que hemos comentado porque el abanico de materias activas es tan amplio en los derivados del Neem (más de treinta) que el insecto no sabría ante que debe defenderse.

Otra de las grandes aportaciones de la naturaleza al control biológico ha sido el Bacillus Thuringiensis, un bacilo gram-positivo aerobio, que se encuentra de forma natural en el suelo y en las plantas presentando una infinidad de variedades y serotipos. Debe su nombre al científico alemán Ernst Berliner, quien lo aisló en 1911 y le puso éste nombre en honor al Estado Federal de Thüringen, en el centro de Alemania. Cuando el Bacillus Thuringiensis esporula, sintetiza unos cristales proteicos llamados delta-endotoxinas, a los cuales debe su actividad insecticida. (es lo que figura en la etiqueta como “millones de U.I.”). Estas necesitan ser ingeridas por las larvas para poder actuar, pues necesitan para su activación un medio alcalino, característica que se da (a diferencia de lo que sucede en el hombre y otros animales de sangre caliente) sólo en el intestino de la mayoría de los insectos. Las toxinas sólo pueden actuar si están unidas a receptores específicos, y dicha especificidad depende del insecto (por lo que es muy importante elegir el serotipo idóneo para nuestras plagas). Así, cada especie de insecto, según la naturaleza de sus receptores será sensible o no a un determinado serotipo. Cuando ambos factores se conjugan, las toxinas se fijan rápidamente sobre sus receptores y producen la parálisis del intestino impidiendo los movimientos peristálticos, por lo que el insecto deja de alimentarse. Además se produce rotura del epitelio intestinal, permitiendo el paso de los fluidos intestinales al resto de órganos y tejidos vitales del insecto. Normalmente la muerte del insecto se produce entre los dos y los cinco días posteriores y los especímenes muertos cuelgan de las hojas, aunque el insecto deja de alimentarse dos horas después de haber ingerido la toxina. Se trata de un excelente insecticida biológico, que resulta, por su modo de acción y su selectividad totalmente inocuo para otros insectos útiles, así como para el hombre, animales domésticos, pájaros y peces.

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Las variedades más utilizadas son:

Israelensis: es efectiva frente a mosquitos chupadores de sangre transmisores de un amplio espectro de enfermedades

Tenebrosis: efectivo contra larvas de coleópteros y noctuídos.

Kurstaki: es la cepa básica usada en muchas preparaciones para el control de orugas.

El BIOTHUR es de la variedad “Kurstaki” y está preparado para actuar sobre una amplia variedad insectos, gracias a su serotipo “3a 3b”. Controla orugas (larvas de lepidópteros) que atacan a plantas como Heliothis (oruga parda), Pieris (oruga de la col), Plusia (bicho camello), Plutella (palomilla dorso de diamante), Ostrinia (piral de maíz), Capua (oruga de la piel de los frutos), Prays (polilla gris del olivo), Cacoecia (oruga de los cítricos), Procesionaria (oruga peluda del pino), Lymantrinia (lagarta), Malacosoma, Euproctis y Tortrix (oruga negra).

Control biologico Mosca Blanca

Éste tipo de productos por su naturaleza no debe combinarse ni coincidir con tratamientos fungicidas o bactericidas, porque se mataría la cepa del Bacillus.

Por último y para mostrar los tres insecticidas más conocidos en el mundo del biocultivo nos centraremos en las piretrinas. Tal y como vimos en el artículo pasado éste es otro de los ejemplos de cómo el hombre ha sintetizado sustancias naturales para satisfacer sus intereses económicos. De las piretrinas naturales se han conseguido un número de piretroides inmenso (más de 1000), muchos de los cuales han sido prohibidos en Europa.

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Las piretrinas son los compuestos naturales que tienen propiedades insecticidas y que se encuentran en la flor del piretro (Chrysanthemum cinerariaefolium), unos crisantemos muy similares a las margaritas blancas y que ya se conocía desde la antigüedad (China, 1000 a.C.) como “pelitre de Dalmacia”. Su uso se ha extendido mucho como insecticidas para uso doméstico y ganadero, hasta tal punto, que es muy frecuente la falta de materia prima para los formuladores. Los principales productores son Kenia y Tanzania, dos zonas con frecuentes conflictos bélicos que también dificultan el abastecimiento.

Dentro del extracto del piretro, hay seis moléculas biológicamente activas con propiedades insecticidas. Estas moléculas se clasifican en dos grupos:

Piretrinas I: son ésteres del ácido crisantémico y son las más inestables por su alto grado de volatilidad, de hecho no superan los 3 días sobre la planta aunque las condiciones le sean favorables. A este grupo pertenecen la Piretrina I, la Cinerina I y la Jasmolina I.

Piretrinas II: son ésteres del ácido pirétrico y son bastante persistentes. En condiciones favorables su tiempo medio de volatilización está entre los 35 y los 100 días. Son la Piretina II, la Cinerina II y la Jasmolina II.

La actividad insecticida de las piretrinas se debe a su acción sobre la bomba de sodio de las neuronas. Mediante un proceso fisicoquímico estas moléculas inhiben el cierre del canal de sodio de la membrana celular, de manera que producen una transmisión continua del impulso nervioso, provocando de esta forma temblores, parálisis muscular (también conocido como “efecto derribo” o “knock-down”, típico de las piretrinas II) y por último la muerte (sólo causada por las piretrinas I). En el caso de que la dosis sea inferior a la que provoca la muerte, puede ocasionar también inapetencia en los insectos chupadores.

Como la actividad insecticida depende de las características químicas del insecto, se potencia su acción insecticida con sustancias químicas con efectos sinérgicos como el butóxido de piperonilo (BOP), que por sí mismo no tiene propiedades insecticidas pero que al combinarlos con otros pesticidas su potencia es incrementada muy considerablemente. Es un potente inhibidor del Citocromo P450, una familia de enzimas que son las principales responsables en los mecanismos de “destoxificación” de muchos pesticidas. Inhibiendo estos mecanismos se permite que las concentraciones del insecticida dentro del organismo sean mayores ya que impide su asimilación y permanezca más tiempo dentro del cuerpo del insecto. El butóxido de piperonilo es bastante estable y ha generado mucha controversia: el hecho de que un producto de éste tipo se utilice para potenciar la acción insecticida de extractos naturales ha generado muchos debates en el mundo de la producción ecológica. Al BOP se la achaca desde determinados sectores científicos que es una sustancia cancerígena en humanos, aunque se ha demostrado que su toxicidad oral y dermal en mamíferos es baja.

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Pese a que éste hecho no está demostrado científicamente, TRABE ha decidido no utilizar éste tipo de sustancias en su extracto de piretrina natural EXPELEX porque como dice el refrán: “ante la duda, la más peluda”. Se ha optado por aumentar el porcentaje de extracto y que esto no repercuta necesariamente en el bolsillo del cliente.

La piretrinas pueden penetrar al interior del insecto por tres vías: por la piel (dérmica o contacto), por las vías respiratorias (inhalación) y por vía digestiva (ingestión). La absorción de las piretrinas es más alta por las dos últimas que por la primera. En el caso de la ingestión en animales o humanos se ha demostrado que al parecer se eliminan con relativa facilidad, ya que se dispone de enzimas hepáticas para su degradación (Miyamoto, 1976).

Las piretrinas son inestables en el agua, hidrolizándose en compuestos carentes de toxicidad, por lo que, pese a ser tóxico para los peces, no contaminan ni acuíferos ni ríos. También se degradan fácilmente por acción de la luz solar y del calor. Su persistencia en el suelo depende de diversos factores (viento, luz, temperatura y humedad), pero se ha estimado que poseen una persistencia que varía entre una y doce horas. En espacios interiores cerrados puede persistir hasta dos meses por lo que es ideal para el tratamiento de granos en silos y para el ganado. Apenas es tóxico para los mamíferos o pájaros.

Es muy eficaz en tratamientos contra mosca blanca, pulgones, araña roja, cochinillas, pulgones, moscas y mosquitos. Puede provocar picores en las mucosidades y ojos por lo que se recomienda el uso de gafas y mascarilla a la hora de aplicarlo.

 

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