Por Víctor Bataller Gómez (Tratamientos Bio-ecológicos SA)

En la actualidad existen diferentes planteamientos totalmente enfrentados en lo que se refiere a los Organismos Modificados Genéticamente (OMGs) o transgénicos. Esas diferencias se refieren sobre todo a su seguridad, su respeto al medio ambiente y sus beneficios para el ser humano. La práctica de modificar genéticamente las especies por el hombre es una realidad desde los orígenes de la humanidad, aunque es desde hace tres décadas cuando se viene realizando en laboratorios y no solo en el campo o en zonas de cultivo directamente. La inocuidad de los transgénicos en el medio ambiente es el aspecto que causa más controversia entre los sectores a favor y en contra del uso de la biotecnología para la obtención de este tipo de organismos. Ambas partes defienden que pueden demostrar con sus estudios científicos que sus posturas son las correctas acusándose mutuamente de ocultar o ignorar algunos hechos frente a la opinión pública.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) indica con respecto a los cultivos transgénicos destinados a la alimentación que no se han observado daños al medio ambiente ni a la salud humana en ninguna parte del mundo, de hecho, una de las razones que esgrimen para esta afirmación es la reducción en el uso de pesticidas y herbicidas que conlleva el uso de transgénicos, lo que se ha traducido en beneficios para el medio ambiente y para la salud de los habitantes y trabajadores del medio rural. En sus conclusiones, la FAO determina que hasta ahora, en los países donde se han producido cultivos transgénicos, no ha habido ningún informe que demuestre que causen algún tipo de peligro importante para la salud o el medio ambiente. Afirman también que las plagas no han desarrollado resistencia al Bacillus thuringiensis con el uso del gen Bt en los OMGs.

En cambio, han aparecido pruebas en lo referente a la tolerancia de algunas malas hierbas hacia los herbicidas pero hay algunos colectivos científicos que afirman que estas pruebas no han sido del todo demostradas directamente sobre el campo.

Se están viendo algunos beneficios sociales y ambientales importantes como que, por ejemplo, los agricultores están empleando menos plaguicidas y están sustituyendo productos químicos tóxicos por otros menos nocivos. Como consecuencia de ello los trabajadores agrícolas y los acuíferos están menos expuestos a sustancias tóxicas y las aves e insectos beneficiosos están volviendo a los ecosistemas para favorecer la producción agraria.

Existe un amplio consenso científico en que los OMGs que se encuentran actualmente en el mercado no representan un peligro mayor que los alimentos convencionales y hasta la fecha no se ha documentado ningún caso de enfermedad en humanos debido al consumo de OGMs. De hecho, mientras que en los nuevos alimentos producidos por las técnicas convencionales de modificación genética su inocuidad es raramente evaluada, todos los Organismos Modificados Genéticamente o transgénicos deben someterse a controles exhaustivos para garantizar su inocuidad, tanto para la salud humana como para el medio ambiente, antes de ser comercializados.

El movimiento denominado “anti-transgénico” esgrime varios argumentos para oponerse a los OGMs:

–          Consideran que no se han realizado estudios suficientes para garantizar la inocuidad de su consumo. En cambio,el escritor y periodista británico Mark Lynas, quien durante la década de los noventa fue el principal organizador de movimientos en contra de los alimentos transgénicos,rechazó dichos postulados y pidió disculpasdurante una conferencia sobre agricultura en Inglaterra. Su cambio de pensamiento se debió a quehasta el 2008 no realizó, según él, ningún estudio científico al respecto ni consultó documentos sobre biotecnología, por lo quesus fundamentos eran muy personales y terminaron siendo sólo mitos urbanos.

–          Durante el proceso de ingeniería genética se usan genes que otorgan resistencia a antibióticos para identificar las células con la modificación deseada. Existe la preocupación de que dichos genes puedan ser transferidos a microorganismos, originando cepas resistentes a estos antibióticos.

–          La posibilidad de usar intensivamente insecticidas a los que son resistentes los transgénicos hace que se vean afectadas y dañadas otras especies colindantes las cuales pueden no ser resistentes.

–          El movimiento “anti-transgénico” argumenta que los transgénicos pueden generar nuevas alergias, aunque este aspecto no se ha demostrado científicamente.

–          Se ha acusado a un algodón transgénico con el gen Bt de una ola de suicidios de agricultores en la zona de la India donde se cultivó. Los agricultores contrajerongrandes deudaspara comprar estas semillas que después no podrían pagar ya que su costo era muy superior a las convencionales que venían utilizando hasta entonces. Los agricultores, al versearruinados,optaban por el suicidio para acabar con dicha deuda.

–          Aunque el empleo de recombinantes para toxinas de Bacillus thuringiensis es un método específico se sigue temiendo que afecte a especies beneficiosas.

–          La transferencia horizontal de genes de bacterias a las raíces es posible, aunque se considera un riesgo remoto.

–          Las semillas de los cultivos transgénicos no pueden ser sembradas porque los contratos que han firmado con los propietarios de las semillas no lo permiten y esto crea una dependencia total para el agricultor.

–          El polen de las especies transgénicas puede fecundar a cultivos convencionales, obteniéndose híbridos y transformando a estos cultivos en transgénicos.

–          El mercado de semillas transgénicas está dominado por muy pocas compañías multinacionales, lo que provoca un grave riesgo de monopolio. Este hecho se ve agravado por la alta inversión inicial necesaria para desarrollar una variedad nueva y la gran cantidad de problemas legales que se encuentran las pequeñas compañías en algunos países.

La Organización Mundial de la Salud dice al respecto que los diferentes OGMs incluyen genes diferentes insertados en formas diferentes. Esto significa que cada alimento transgénico y su inocuidad deben ser evaluados individualmente, y que no es posible hacer afirmaciones generales sobre su inocuidad. Estos alimentos, que actualmente están disponibles en el mercado internacional, han pasado las evaluaciones de riesgo y no es probable que presenten riesgos para la salud humana. Además, no se han demostrado efectos sobre la salud humana como resultado del consumo de dichos alimentos por la población en los países donde fueron aprobados. El uso continuo de evaluaciones de riesgo basándose en los principios del Codex y, donde corresponda, incluyendo el monitoreo post comercialización, debe formar la base para evaluar la inocuidad de los alimentos transgénicos.

 

La Administración de Fármacos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) aprobó por primera vez en febrero de 2009 el uso terapéutico de un medicamento obtenido usando animales genéticamente modificados. Se trataba de ATryn, una droga formulada en forma de polvo blanco de la cual se prepara una infusión de aplicación intravenosa. ATryn contiene laantitrombinaalfa humana recombinante que es una proteína de la sangre que posee propiedades anticoagulantes y antiinflamatorias yque es producida de forma natural por los individuos sanos. Hay determinadas personas que por razones congénitas no son capaces de fabricarla. Esta sustancia es fundamental porque previene la formación de coágulos en las venas y en las arterias. Ya está siendo utilizada por la Unión Europea desde el 2006.

Pero a nadie se le escapa que, pese a que parece un medicamento tremendamente útil y necesario, su método de obtención muestra a las claras el temor que existe por los OMGs: la empresa propietaria de la droga, GTC Biotherapeutics, obtiene la proteína de la leche de un rebaño de unas 200 cabras domésticas modificadas genéticamente que viven bajo cuarentena en una granja de alta seguridad en Massachusetts. Las cabras son tatuadas en las orejas nada más nacer con una marca distintiva y única, se les implanta un identificador subcutáneo y una etiqueta adosada al cuello con velcro para una identificación rápida en caso de existir una fuga. La locación de la granja fue escogida para minimizar el riesgo de contagio de alguna enfermedad del exterior y asegurar el aislamiento total de las cabras. Tiene un doble cercado y sistema de vigilancia de alta seguridad para evitar que entren en contacto con otras especies. Los corrales son de material lavable y algunos poseen ventilación artificial para que en caso de guerra bacteriológica o similar los animales queden totalmente aislados y protegidos.

El Departamento de Estado de los Estados Unidos se muestra preocupado por el enfoque que ha tomado la Unión Europea y el movimiento anti-transgénico que está intentando implantar procesos administrativos donde todas las tomas de decisiones referentes a los OMGs estén basadas en la evidencia científica absoluta.

En España las técnicas utilizadas para la obtención de transgénicos vienen establecidas por la Ley 9/2003 de 25 de abril en la que se establece el régimen jurídico de la utilización y comercialización de organismos modificados genéticamente y por el Real Decreto 178/2004 de 30 de enero por el que se aprueba el Reglamento General para el Desarrollo y Ejecución de dicha Ley, y son las siguientes:

–                     Técnicas de recombinación del ADN que incluyan la formación de combinaciones nuevas de material genético mediante la inserción de moléculas de ADNobtenidas por cualquier medio fuera de un organismo, en un virusplasma bacteriano u otro tipo de vector y su incorporación a un organismo hospedador en el que no se encuentren de forma natural pero puedan seguir reproduciéndose.

–                     Técnicas que suponen la incorporación directa en un organismo de material hereditario preparado fuera del organismo, incluidas la microinyección, la macroinyección y la microencapsulación.

–                     Técnicas de fusión de células (incluida la fusión de protoplastos) o de hibridación en las que se formen células vivas con combinaciones nuevas de material genético hereditario mediante la fusión de dos o más células utilizando métodos que no se producen naturalmente.

–                     Se excluye por tanto a los procesos naturales como la fertilización invitroconjugacióntransducción o transformación, así como a los métodos tradicionales como la mutagénesis o la fusión celular natural (métodos por poliploidía).

La polémica sobre los transgénicos también se traslada a la obligación o no de etiquetar los alimentos que contengan algún componente derivado de cultivos transgénicos. En este aspecto, la legislación varía según los países. En Estados Unidos y Canadá no es necesario este etiquetado pero sí en toda la Unión Europea o Japón. Este etiquetado requiere la separación de los componentes transgénicos y no transgénicos durante su producción pero también durante el procesado subsiguiente, lo que exige un cuidadoso seguimiento de su trazabilidad.

Después de todo lo expuesto en esta serie de tres artículos sobre los Organismos Modificados Genéticamente o transgénicos, debo decir que me genera planteamientos contradictorios. Por un lado es evidente los innumerables usos beneficiosos que posee pero por otro lado tengo mis dudas ya que la codicia humana en este caso puede ser un elemento determinante. Muchas veces el deseo de ganar dinero limita la toma de decisiones a la hora de contemplar medidas de seguridad o de respeto por el medio ambiente.

La sombra del monopolio por parte de las grandes fortunas mundiales parece que está oculta también bajo este mundo biotecnológico. Creo que esta es la oportunidad más clara e importante que tienen las autoridades políticas de todo el mundo de demostrar si realmente defienden los intereses de sus ciudadanos.

Si se pretende controlar la nutrición para el beneficio exclusivo de unos pocos esta es, sin duda, su mejor oportunidad. Deberemos estar todos muy atentos a las noticias que se emitan al respecto desde cualquier punto del planeta.