Registra el segundo incidente con disparos en 48 horas por presunto intento de robo de plantas | El año pasado la Ertzaintza intervino 40.000 plantas en los tres territorios; ayer decomisó 1.100 en una nave de Andoain

a guerra de la marihuana no ha hecho sino empezar en Euskadi. Los cultivos que se dispersan por la comunidad autónoma se convierten en este tramo final de verano en un elemento codiciado. Es la hora de la cosecha, el momento de la recolección. Los propietarios de las plantaciones son conscientes del valor que encierran las flores, los cogollos, y no dudan en extremar las medidas de vigilancia. Incluso se atreven a hacer uso de las armas de fuego para preservar su codiciado botín. No es de extrañar: un gramo de ‘maría ‘ se cotiza a 5 euros y el kilo cuesta en torno a 1.400. Los últimos episodios registrados esta misma semana en la comunidad autónoma son una demostración del celo que los dueños ponen porque nadie les arrebate su mercancía. Al incidente registrado el martes en el municipio vizcaíno de Berriatua, donde un baserritarra que presuntamente custodiaba una plantación disparó sobre un grupo de supuestos ladrones e hirió a uno de sus miembros, hay que añadir el incidente que tuvo lugar ayer de madrugada en Hernialde, donde otra persona efectuó también dos disparos de escopeta ante la creencia de que varios desconocidos intentaban robarle. En este caso, sin embargo, los disparos se efectuaron ante la llegada de agentes de la Ertzaintza que realizaba labores de vigilancia en la zona.

Este último incidente tuvo lugar, según indicaron informaron fuentes del departamento de vasco de Seguridad del Gobierno Vasco minutos antes de la una y media de la madrugada, en una zona rural de Hernialde. Una patrulla de la Ertzaintza observó haces de luz de linterna entre unos pinos, por lo que se dirigió al lugar al objeto de llevar a cabo una inspección. Las citadas fuentes indicaron que en el momento en el que los agentes se encontraban entre dos caseríos con el puente luminoso del vehículo encendido, se escuchó una detonación al aire y a continuación un segundo disparo, cuyos proyectiles impactaron, según sostiene Seguridad, en un fardo de paja.

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Tras los disparos, los ertzainas se replegaron para «salvaguardar su integridad física», tras lo cual pusieron los hechos en conocimiento de su Centro de Mando y Control, desde donde se procedió a movilizar a las Patrullas de Respuesta Inmediata, ‘Bizkor’, y al Grupo Operativo de Intervención.

En los instantes posteriores, los agentes aseguraron el perímetro y mientras esperaban la llegada de sus compañeros de refuerzo vieron llegar al presunto autor de los disparos que se aproximó a ellos para manifestarles que días antes algunas personas habían acudido a robar en una plantación de marihuana cercana y pensaba que ayer también había ladrones por la zona.

Ante esta situación, la Ertzaintza abrió una investigación para esclarecer las circunstancias que rodearon el caso. Mientras tanto, el autor de los hechos, un hombre de 75 años, quedó detenido en dependencias de la comisaría de la Ertzaintza de Oria, en Tolosa, al tiempo que los hechos fueron puestos a disposición judicial.

Agentes de la Policía vasca efectuaron durante la mañana una inspección por la zona en busca del supuesto cultivo.

También en Andoain

Ayer también se tuvo conocimiento del desmantelamiento de otra plantación, esta vez ubicada en el interior de una nave industrial en Andoain. Se trata de una operación conjunta llevada a cabo entre la Ertzaintza y de la Policía Municipal de la localidad que se ha saldado con la aprehensión de 1.100 plantas y esquejes en distintas fases de crecimiento que contaban con todo tipo de sistemas para favorecer su desarrollo. El descubrimiento de la instalación se llevó a cabo el martes cuando agentes de los citados cuerpos acudieron al lugar y confirmaron la existencia del cultivo, al tiempo que identificaron a distintas personas presuntamente vinculadas con la actividad. Los agentes comprobaron además que la instalación estaba distribuida en dos alturas con diversas dependencias y habitáculos, provistas de sistemas y elementos eléctricos de iluminación, riego y ventilación para el desarrollo de la plantación. Entre los identificados, se encontraba el arrendatario del pabellón, que ha pasado a la situación de investigado por un delito contra la salud pública. Además de estas intervenciones, ayer también se dio cuenta de la aprehensión de 900 plantas en Erandio.

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Periodo de recolección

Los robos de cannabis en cultivos exteriores no han hecho sino comenzar y todo hace suponer que seguirán en las próximas semanas, al menos mientras se prolongue el periodo de recolección. Lo reconoce Carmelo Martínez Sarobe, comisario jefe de la comisaría de la Ertzaintza de Hernani. «Algunos de los que se dedican al tráfico de esta sustancia tratan estas semanas de localizar dónde se ubican las plantaciones para apropiarse de plantas para luego vender este producto a terceras personas. Esto hace que los propietarios sean muy celosos de su guarda y si para ello han de utilizar armas -normalmente de caza-, lo hacen. Por ello, cuando los dueños detectan la presencia de supuestos ladrones, sucede le que ha pasado estos días en Berriatua y y Hernialde», afirma el responsable policial.

El mando recuerda que todas estas plantaciones son ilegales. «No hay ninguna legal. Para que ello lo tiene que autorizar el Ministerio de Sanidad y no lo hace. Muchas veces se argumenta que pertenecen a asociaciones cannábicas, pero aunque sea así, siguen siendo ilegales y continuarán así mientras no se modifique el Código Penal. La marihuana es una droga declarada ilícita y, por lo tanto, no se puede plantar», indica.

El cultivo de esta especie se encuentra en la fase de producción de sus codiciadas flores

«El que va a robar no va armado, pero el que defiende e l cultivo sí lo está», dice la Ertzaintza

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El pasado año, la Ertzaintza intervino en la comunidad autónoma un total de 40.000 plantas de marihuana. El precio por un gramo se sitúa sobre los 5 euros, mientras que el kilo se cotiza a 1.400. Para poder reunir los 1.000 gramos son necesarias unas tres plantas siempre y cuando éstas han sido cultivadas a cielo abierto. «Estas cifras hacen que quienes las explotan las vigilen estrechamente, mientras que los que van a robar dicen que si tienen suerte y le sale una buena noche, el beneficio que obtienen es también muy importante».

Una parte de la cosecha va destinada al consumo en clubes de cannabis y otra también relevante a la venta ilegal.

Zonas alejadas

Las plantaciones suelen estar por lo general alejadas de zonas de paso o núcleos habitados, espacios muchas veces de acceso complicado, precisamente para dificultar la acción de los ladrones. Pero al monte no se le pueden poner puertas, de forma que las sustracciones son relativamente frecuentes. «No es igual que robar en una nave industrial, donde hay que forzar puerta y, además, por lo general, estas instalaciones cuentan con vigilantes pagados», detalla el ertzaina.

Martínez Sarobe reconoce que todos los años por estas fechas, «los er-tzainas saben que han de extremar la vigilancia, las medidas de prevención, sobre todo en horarios nocturnos, caminos rurales o en vehículos que transitan por pistas vecinales a horas no habituales». El mando afirma que, «normalmente» el que va a robar no va armado, pero el que defiende el cultivo sí lo está. Por ello, a los ertzainas se le recuerda que vayan prevenidos y porten los chalecos antibalas».

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Fuentes próximas a consumidores de esta sustancia reconocen que el robo es una actividad muy extendida y que reporta notables beneficios. «A veces, cuando algunos de estos grupos se apropian de una cantidad importante de plantas, suelen llamar de forma anónima a los cuerpo policiales para comunicarles donde se localiza el cultivo. Con ello consiguen que el mercado se quede en sus manos y pueden incluso establecer sus propios precios».

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