Los científicos del cannabis muestran gran susceptibilidad hacia las conclusiones sesgadas

(extracto de artículo que se publicará en el número 135 de Cannabis Magazine)

Por Jose Carlos Bouso

JR..JR...que se te ve el plumero

El pasado 31 de marzo se publicó en la versión electrónica de la prestigiosísima revista científica Molecular Psychiatry un artículo que llevaba por título “Telling true from false: cannabis users show increased susceptibility to false memories” [Contando la verdad de lo falso: los consumidores de cannabis muestran una mayor susceptibilidad a los falsos recuerdos] (http://goo.gl/JbV9XS). El artículo empieza así:

<<El cannabis es la droga recreativa más ampliamente utilizada en todo el mundo después del alcohol y el tabaco. A pesar del cambio de actitudes en la percepción del riesgo asociado con esta sustancia y de las iniciativas de despenalización que tienen lugar en muchos estados de los Estados Unidos y en otros países, las implicaciones para la salud del consumo de cannabis siguen siendo un motivo de preocupación>>

Se trata de un estudio en el que a un grupo de 16 consumidores de cannabis se le compara con un grupo de no consumidores en el rendimiento de una prueba de memoria mientras se toman imágenes de sus cerebros mediante resonancia magnética funcional. La prueba consistía en pasarles a los voluntarios una lista de palabras y, unos 20 minutos después, volver a pasar esta lista de palabras, pero esta vez mezclada con palabras nuevas, algunas de estas palabras con relación semántica con las palabras previas y otras sin relación semántica con ellas. Y, mientras, se fotografiaban sus cerebros. Los investigadores encontraron que los usuarios de cannabis no sólo calificaban más palabras nuevas como palabras viejas, sino que además mostraban menos actividad cerebral en las áreas relacionadas con el procesamiento del recuerdo. Para rematar, encontraron correlación negativa entre los años de consumo y la actividad cerebral, esto es, a más años de consumo, menor actividad durante el recuerdo en determinadas áreas cerebrales (concretamente en el lóbulo temporal medial). Los autores emitieron una nota de prensa (http://goo.gl/vmRvE8), que fue publicada en la web de la Universidad Autónoma de Barcelona y que fue replicada por numerosos medios de comunicación locales (p.ej. http://goo.gl/uxDOxk) e internacionales (p.ej. http://goo.gl/FbD61o) y que decía, textualmente, lindezas como estas:

<<El nuevo estudio muestra además que el consumo crónico de cánnabis provoca distorsiones en la memoria facilitando la aparición de acontecimientos ilusorios o falsos recuerdos>>

<<Estos resultados muestran que los consumidores de cannabis presentan una mayor vulnerabilidad a sufrir distorsiones de memoria incluso semanas después de cesar el consumo. Esto sugiere que se produce una afectación prolongada de los mecanismos cerebrales que nos permiten distinguir entre sucesos reales e ilusorios>>

No se vayan todavía, que aún hay más; ya que lo que sigue, en manos del legislador, puede tener repercusiones de incalculable trascendencia:

<<Estos errores de memoria tienen implicaciones sobre todo en el ámbito judicial, por las repercusiones que pueden tener en las declaraciones de testimonios y de víctimas>>

¿No es tremendo?

Y por si esto no fuera suficiente:

<<Así mismo, desde el punto de vista médico, los resultados apuntan a que el uso crónico de cánnabis podría acentuar los problemas de memoria asociados al envejecimiento>>

Como digo, estos no son entrecomillados sacados de una interpretación libre de un periodista perverso tergiversando las declaraciones de los investigadores, es la nota de prensa oficial publicada en la web de una universidad pública española. Por si a alguien le queda alguna duda aún, aquí se puede ver al investigador principal de este estudio diciendo esto mismo en declaraciones a la televisión pública catalana TV3 (reportaje acompañado de su correspondiente historia testimonial aleccionadora): http://goo.gl/pYWxpR. Por cierto, el estudio también se hizo con dinero público, concretamente proveniente del PNSD, y así aparece en la sección de agradecimientos del artículo original.

No hace falta ser ningún científico de élite para, ya de entrada, ver que algo falla entre lo que se dice acerca de cómo ha sido el experimento en cuestión y las conclusiones que los autores del mismo han hecho públicas: ¿se pueden sacar conclusiones tan terribles (falta de fiabilidad en los testimonios judiciales o envejecimiento cerebral prematuro) de una prueba de laboratorio consistente en recordar listas de palabras en una muestra de únicamente 16 sujetos, por muy sofisticadas que sean las técnicas de imaginería cerebral empleadas?

En el próximo núméro 135 de Cannabis Magazine sabremos, gracias al autor de este artículo, la falsedad de un estudio realizado por un equipo de “investigadores” de los hospitales de Sant Pau y Bellvitge.