Me han diagnosticado leucemia mieloide crónica hace unos meses. El tratamiento para esta enfermedad consiste en la ingesta de una pastilla al día de un medicamento relativamente nuevo que se llama Glivac. Los médicos del hospital me dijeron que no debía consumir cannabis (he sido consumidor habitual durante los últimos 15 años) pero no me han concretado si interactúa con mi medicación. ¿Podrían averiguar si es perjudicial para mi retomar un consumo moderado del cannabis en combinación con Glivec ¿su metabolización interfiere en la del medicamento?

Las leucemias son un amplio grupo de enfermedades que se caracterizan por una producción excesiva y anormal de glóbulos blancos de la sangre. En las leucemias de tipo crónico, como es tu caso, la enfermedad progresa durante meses o años lo que hace necesario buscar el momento y la estrategia más adecuada para iniciar el tratamiento. En la leucemia mieloide crónica (LMC) se produce además una mutación genética para la que se han desarrollado medicamentos específicos. El Glivec (imatinib) permite conseguir una tasa muy elevada de curaciones de esta enfermedad al atacar de forma específica la alteración que produce la LMC.

El cannabis produce sus efectos interactuando con unos receptores específicos que están presentes tanto en el Sistema Nervioso Central como en el Sistema Inmunológico. Estos últimos, llamados CB-2, se encargan en el organismo de controlar distintas funciones relacionadas con la inmunidad y la destrucción de células cancerígenas. Las teorías más recientes sobre el cáncer sostienen que en todas las personas sanas aparecen distintos tumores a lo largo de la vida. El sistema inmunológico los elimina en condiciones normales y sólo cuando éste falla las células cancerígenas escapan del control produciendo la enfermedad del cáncer. El Sistema Cannabinoide Endógeno regula de alguna forma esta función, a través de mecanismos todavía no bien aclarados.

Se sabe que el uso de cannabis puede ser beneficioso en algunos tipos de enfermedades tumorales, pero las mayores evidencias se encuentran en el alivio de los síntomas de quimioterapia (nauseas y vómitos) de algunos tipos de tumores. En otro tipo de tumor cerebral (llamado glioblastoma multiforme) la administración directa de THC en el cerebro parece disminuir el tamaño de los tumores y prolongar ligeramente la supervivencia de los pacientes. Pero la cuestión es que no se conocen con seguridad los efectos del cannabis sobre una enfermedad como la LMC. Existen algunos experimentos de laboratorio y comunicaciones aisladas, pero insuficientes para poder hacer una recomendación general.

Es muy poco probable que exista algún tipo de interacción medicamentosa con el Glivec, teniendo en cuenta el metabolismo de ambos productos. Pero sí es esperable algún efecto o repercusión de tipo inmunológico. Ese efecto podría ser teóricamente beneficioso, pero también es posible que afectara negativamente al desarrollo de la enfermedad. Hay que tener en cuenta que en la LMC se produce una proliferación excesiva de los glóbulos blancos que se producen en la médula ósea y que de allí se desplazan en la sangre. En esos glóbulos blancos se expresa el receptor CB-2, sobre el que actúan tanto los cannabinoides que produce el organismo como los de la planta. Los resultados de estimular a estas células enfermas son desconocidos y en este caso concreto conviene ser prudente.

Así, teniendo en cuenta que existe un tratamiento suficientemente específico y eficaz para la LMC , la postura más razonable parece esperar a estar curado de este proceso antes de plantearse retomar el consumo de cannabis. En este sentido, el consejo de los médicos del hospital parece prudente y adecuado.