Eso dice Emilio Ambrosio, un profesor de la universidad a distancia que se dedica a administrar sobredosis de drogas a ratas en un entorno hostil para intentar demostrar que el consumo de sustancias psicoactivas es perjudicial.

California ha devuelto a la actualidad la legalización de las drogas. Sus ciudadanos la rechazaron en referendum a pesar de que podría ayudar a sanear las arcas del maltrecho estado. El miedo al aumento de su consumo superó la practicidad económica. Buena decisión para el investigador en psicobiología de la Universidad a distancia (UNED), Emilio Ambrosio. Para Ambrosio, ‘la legalización extendería el hábito del cannabis y sus efectos perniciosos’. No sólo eso, el investigador asegura que la adicción a esta sustancia ayuda a llegar a la de otras drogas consideradas más duras. No obstante, España sigue siendo el mayor consumidor europeo de cannabis y mundial de cocaína.

Ambrosio utiliza ratas para demostrar este escalamiento de drogas que afirma ya que poseen un sistema nervioso similar al del ser humano. Animales que comenzaron con el cannabis en su ‘adolescencia’ y que hoy en día son ya consumidores más que habituales de drogas duras. A través de unas cajas especialmente diseñadas, son los propios roedores los que deciden su dosis en las dos horas que están en su discoteca particular. ‘Las tenemos que controlar porque son muy compulsivas’, afirma. Las hembras son más ‘viciosas’ que los machos y es más dificil que se desenganchen. Algo que, según él, se cumple en el ser humano salvo por el freno que representan los factores sociales en el inicio de la adicción.

Una adicción que comienza normalmente por el tabaco y el alcohol, aunque legalizados, drogas al fin y al cabo. ‘Esas dos sustancias generan más problemas que el resto de drogas juntas’, afirma el investigador dando la razón al reciente estudio de dos ex asesores del Gobierno británico. De hecho, Ambrosio aboga por una mayor restricción de estas sustancias antes que de levantar la prohibición en las otras. ‘España es un país muy permisivo y la sociedad española tiene una sensación de poco riesgo acerca de una droga como el cannabis’, añade el profesor de la Univeridad a distancia.

Respecto al riesgo que puede representar el cannabis para el ser humano, Ambrosio habla de dificultades emocionales (felicidad- depresión), motrices (problemas de movilidad) y cognitivas (pérdida de memoria). Las mismas que posee el alcohol. No obstante, el investigador asegura que los porros ‘pueden acarrear episodios psicóticos aunque en un porcentaje muy pequeño’. De ahí que hable de la legalización del alcohol y no la del cannabis más como algo meramente histórico que como una desigualdad entre drogas de la misma índole. ‘El cannabis tiene más cosas negativas en la balanza que positivas’, asegura.

Las positivas, por cierto, son muchas. Las más importantes son las terapéuticas como los beneficios para evitar los vómitos en los tratamientos de quimioterapia o como relajantes para enfermos de patologías degenerativas. ‘También la cocaína o la heroína tienen efectos positivos como ser las mejores anestesias que existen’, argumentaba Ambrosio, ‘de ahí que se permita su utilización como ingredientes de muchos medicamentos’, añadía. Ambrosio resalta que ‘en la mayoría de países un adicto a las drogas tiene un problema, aquí es un enfermo’. A la vista de los últimos datos publicados por Sanidad, España, afortunadamente tiene un 0’5% menos de enfermos gracias al descenso del consumo de cocaína. El primer descenso en 15 años.

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