El documental sobre el cannabis abre el debate sobre la legalidad o la criminalidad de su consumo. Está dirigido por el artista pionero del rap y hip hop Fab 5 Freddy.

a legalidad o la criminalidad del consumo del cannabis es un debate que se ha acrecentado en las últimas décadas. Casi todos los países del mundo trataron leyes -o preparan proyectos de ley- para intentar regular el cultivo, la posesión, la venta y su uso recreativo o medicinal.

En la actualidad, son diez los estados que dejaron de penalizar el consumo de THC en el país norteamericano. Pero está claro que un siglo atrás, la mirada era otra.

El rapero Snoop Dog, uno de los fieles defensores del consumo de marihuana en Estados Unidos.

“La historia del cannabis en los Estados Unidos guarda una estrecha relación con la historia de la música”, es la premisa original de Fab Freddy en la película. Y enumera a artistas de jazz que entre 1920 y 1950 fumaban marihuana y elogiaban su poder creativo en sus letras: Cab Calloway, alias “el tipo del porro”, Lil Green o Fats Waller, luego Louis Armstrong, Charlie Parker, Duke Ellington o Count Basie.

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En esas primeras tres décadas del siglo XX -según el documental, las más xenófobas en la historia de Estados Unidos-, la marihuana es asociada a dos grupos “excluídos”: los negros y los mexicanos.

El problema para el Estado era que el jazz era un género que, en tiempos de segregación racial, aunaba a blancos y negros. Por eso se crea la Oficina Federal de Estupefacientes -que luego derivaría en la Administración para el Control de Drogas (DEA)-, dirigida por el macartista de los narcóticos, Harry J. Anslinger.

El documental “La hierba es más verde”, disponible en Netflix, repasa la historia de la marihuana en Estados Unidos.

A través de campañas de propaganda y fake news, Anslinger -quien además era “racista”, asegura el escritor Larry ‘Ratso’ Sloman- logró la prohibición de la marihuana en 1937.

Pero unos años después llegará la masificación del cultivo gracias a la Generación Beat, el rock y el movimiento hippie en EE.UU, más el reggae y los rastafaris desde Jamaica. Y cuando se empezaba a debatir la legalización de la planta, llega el gobierno de Richard Nixon con su discurso anti-marihuana y su declaración de guerra contra las drogas.

En los ’80, la administración de Ronald Reagan acentuó las penas contra el consumo -“la droga más peligrosa de todas”, se lo oye decir al presidente en una conferencia- y el sesgo racial de su consumo: mientras los negros son encarcelados por “fumarse uno”, los blancos que consumen cocaína -y su derivado, crack- reciben programas de asistencia al empleado.

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Damian Marley, hijo de Bob, otro de los músicos que hablan en el documental La hierba es verde.

Ya en los ’90, el hip hop se erige como el género amigo del cannabis a través de artistas como Snoop Dogg y Cypress Hill, dos que dan su testimonio en el documental junto a otros férreos defensores del THC como Damian Marley.

La última parte de la película se adentra en el negocio detrás de la punibilidad: los famosos “perejiles” que le sirven al sistema penitenciario y a los alguaciles, ya que los presupuestos de cada condado dependen de las altas tasas de encarcelamiento.

Esas penas parecen ir a contramano de la decisión de varios estados de legalizar la planta y generar una industria alrededor de ella. Pero aún en la legalidad, se vuelve al principio del problema: quienes manejan el negocio son blancos.

El documental aborda la compleja relación de Estados Unidos con la marihuana.

Los negros y los latinos, que al comienzo intentaron promover y popularizar el cannabis y fueron estigmatizados por ello, se quedan afuera. Por eso exigen reparaciones históricas para casos como el Bernard Noble, un afroamericano arrestado por tener un porro, y luego condenado a 9 años de cárcel.

Noble fue liberado en 2018, el mismo año en el que más de 600 mil personas fueron encarceladas por posesión, mientras el Gobierno estadounidense recaudaba 1.400 millones de dólares de impuestos por ventas legales de cannabis.

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