EL MUNDO – Málaga02/06/2013

Hoy es el último día de ‘Spannabis’, el reclamo del Palacio de Ferias y Congresos de Málaga durante tres días que prevé cerrarse con hasta 15.000 visitantes. La entrada es restringida a los mayores de edad y con un precio de diez euros.

"A nuestros visitantes internacionales les iba a gustar más Málaga que Sevilla como sede de ‘Spannabis’ en el sur de Europa", bromea Raúl del Pino, responsable de comunicación del certamen, que no se tomaba a chanza los reclamos del público que en esta cuarta edición en tierras malagueñas superará los 10.000 visitantes de 2012.

 

"La acogida es muy buena, no sólo por lo arraigado del cannabis en la zona que tiene un gran número de grow shops [tiendas de semillas y productos relacionados con el cáñamo], también por las posibilidades que ofrece la ciudad. Organizamos ‘Spannabis’ en Madrid (nueve ediciones) y Barcelona (diez), siendo ésta última la que congrega a las matrices de las grandes marcas que trabajan el sector, pero la cita de Málaga tiene potencial para igualar o superar la de Barcelona. Estamos muy contentos", indica Del Pino.

El cannabis tiene sus marcas. Proceden de Canadá, Estados Unidos, y diversos países europeos que ofrecen a los consumidores no sólo semillas evolucionadas y adaptadas a sus exigencias, también métodos de cultivo, accesorios, productos relacionados con el cáñamo y propuestas que pocos de los que mantienen en el cliché de los consumidores de cannabis imaginarían.

Desde bebidas energéticas a vaporizadores para evitar la combustión pasando por productos de agricultura ecológica, cocina, conciertos y un auditorio para conferencias que suele estar repleto y en el que el sábado, por ejemplo, escucharon al psicólogo clínico y doctor en farmacología José Carlos Bouso además de la arquitecta alemana Monika Brümmer.

"Te cruzas con médicos, enfermos y curiosos que ven la feria y luego pasan el día en las conferencias", resalta Del Pino. Bouso explicó los últimos avances médicos de una sustancia que avanza en su utilización a medida que se estudian y descubren sus repercusiones en el cerebro. Poco a poco se quita el velo que le señala como otra droga de carácter paliativo.

Pero al margen de sus aplicaciones medicinales está el ocio, y, por añadidura el negocio. Las tiendas y marcas expuestas en ‘Spannabis’ cuidan a sus clientes con una imagen esmerada de sus productos, sorteos entre los clientes, descuentos y una atención personal.

Otro de los atractivos de la feria está en el puesto de la ONG Energy Control en el que se puede medir y analizar las propiedades del cannabis de los visitantes. Es uno más de los servicios del puesto que trata de informar a los consumidores.

La asesoría legal para crear clubes de fumadores acordes con la legislación vigente y que pretende dotar de transparencia los cultivos y el consumo del cannabis es otro de los aspectos más demandado de la feria y además de tratarse en diferentes expositores también tiene reservado parte del horario de las conferencias.