Hola.

Me llamo Santi y estoy metido de lleno en hacerme mis propias semillas autoflorecientes, ya que no son baratas y he pensado que de esta forma podré tener mi suministro asegurado.

El caso es que he comenzado todo el proceso con unas AutoStoned y parece ir bien, la feminización con STS va viento en popa, pero lo que nadie dice en ningún sitio es cómo se sabe si se han preñado bien las plantas y si hay que abonarlas y como.

Pues espero que sus expertos me puedan echar una mano. Gracias de antemano.

Hola Santiago:

Si tenemos en cuenta que la división celular o mitosis comienza alrededor de las cuatro horas desde la fecundación y la fase embrionaria se completa en unos tres o cinco días, tras este período de tiempo deberíamos observar un marchitamiento rápido y generalizado de los pistilos. Al cabo de una semana, la hinchazón de los cálices debería ser claramente visible así como la parada paulatina en la producción de flores nuevas.

En unos diez días desde la fecundación la planta comienza a dejar de producir resina y a pedir cada vez más agua. Si observamos con lupa los tricomas, podremos apreciar como toman rápidamente coloración opaca o ambarina, pero sobre todo sus pies se retuercen y las cabezas se desprenden con más facilidad de lo normal. Por otro lado, todas las plantas adquieren un aroma como de orujo de aceite por debajo de sus tonos aromáticos normales.

En este momento es una buena medida dejar las horas de luz en diez así como mantener la humedad baja, por debajo del 60% en cualquier caso y, si podemos, subir la potencia lumínica un tercio aparte del uso de ultravioletas e infrarrojos. También debemos, durante este periodo de tiempo, extremar las precauciones y las medidas higiénicas pues las plantas se encuentran especialmente sensibles a cualquier tipo de infección.

El embarazo puede durar entre quince y treinta días desde la fecundación hasta que las semillas son viables y están en su mayoría listas para recoger y como en todas las especies en proceso de reproducción, necesitan unos cuidados especiales, y más en concreto como bien sospechabas, una alimentación específica.

Los requerimientos de la planta preñada destinada a la cosecha de semillas es ligeramente diferente a cuando se cultiva con fines de autoconsumo y tampoco son un secreto pues se conocen desde hace décadas en el campo del cáñamo industrial. Como estamos hablando de un cultivo en interior y además en maceta o contenedor que limita la disponibilidad de nutrientes a medida que aumenta la masa radicular, hay que adaptar las metodologías y hacer uso de algunos “suplementos alimentarios”.

Para empezar, el sustrato a estas alturas no debería superar más del 30% – 35% del total del conjunto que forma la tierra y la masa radicular. Siguiendo, el poco sustrato que no está ocupado por la raíz comienza a desequilibrarse tras unos veinte días desde la fecundación debido al “tirón” de la planta que consume algunos oligoelementos y macronutrientes a más velocidad de lo normal, así que no queda más remedio que aportar “artificialmente” suplementos que reequilibren la bioquímica del sustrato restableciendo la disponibilidad de nutrientes específicos.

Podemos hacer uso de abonos orgánicos, pero en general estos producen el problema de la poca precisión de sus riquezas nutricionales de manera que es difícil afinar en las dosis a aplicar para obtener los resultados deseados, por lo que vamos a recomendar trabajar con fertilizantes específicos para hidropónico y en concreto los que se componen de tres botes que suelen contener formulaciones específicas para crecimiento vegetativo (Nitrógeno y Potasio más altos), floración (Fósforo y Potasio más altos), y microelementos y elementos traza por separado. Hemos de tener en cuenta que la aplicación de abonos no orgánicos puede tener influencia si vamos a consumir el cannabis por cualquier vía, pero no presenta ningún inconveniente en el cultivo para producción de semillas que van a ser germinadas o coleccionadas.

Salud y suerte con tus semillas.