Otro año más comienzan las campañas para los cultivos de exterior y como en temporadas anteriores acudimos a los growshops habituales y de nuestra confianza para que nos aconsejen sobre las últimas tendencias y novedades en variedades, sustratos, fertilizantes y demás complementos para que nuestras plantas florezcan sin obstáculos y con abundancia.
Cualquier campaña comienza con la germinación de las semillas. Este es el primer paso y quizás uno de los más delicados y costosos. En los cultivos del cannabis podemos afirmar que los puntos más críticos de su desarrollo se presentan en la germinación y al final de la floración. Ya que nos hallamos en fechas propicias para el cultivo, trataremos este primer proceso, la germinación, pero desde otro punto de vista.

El proceso de germinación

Se puede definir la germinación como el periodo que tarda una semilla en eclosionar en presencia de agua y oxígeno. La germinación del cannabis se denomina epigea: es decir, los cotiledones emergen sobre la superficie del suelo y se convierten en el primer órgano fotosintético.

Aunque el proceso de germinación de una semilla de cannabis suele durar de uno a varios días (dependiendo de la técnica usada y de su estado sanitario), gracias a los últimos avances se ha podido observar cómo este periodo ha sido recortado inclusive a pocas horas.

Existen muchísimos métodos para germinar semillas de cannabis, a continuación resumimos los dos más comunes:

  1. La siembra directa de las semillas en el suelo o maceta.
  2. La realización de semilleros. Más adelante recomendaremos un sistema muy simple y eficaz de germinación, válido para una infinidad de plantas, no solo para el cannabis.

 Condiciones necesarias para la germinación

Las condiciones ambientales son factores limitantes de primer orden para la germinación.

En semillas de cannabis se ha podido comprobar que los parámetros ideales para su germinación son:

Temperatura 24-26 ºC
Humedad 90-95%

Estos parámetros son válidos independientemente del método usado para la germinación, es decir, ya sea por siembra directa o mediante semilleros.

Las temperaturas más bajas retrasan la germinación de las semillas. Desde un punto de vista patológico, este retraso no es beneficioso para la planta, pues a temperaturas inferiores a las ideales se ralentizan tanto el metabolismo del vegetal como sus defensas. Esto puede facilitar el desarrollo de patógenos.

En cambio, si las temperaturas son más altas de lo debido, las semillas corren el riesgo de deshidratarse o, en combinación con una elevada humedad ambiental, ser atacadas por un patógeno de tipo fúngico.

Por tanto, el primer factor que debemos tener en cuenta es el de las condiciones térmicas, vitales para un correcto proceso de germinación. El segundo factor es el de la humedad: una humedad reducida frenará el proceso de germinación y si combinamos esto con unas temperaturas elevadas, las consecuencias pueden ser desastrosas. Por el contrario, un exceso de humedad o lo que es lo mismo una falta de oxígeno no favorecerán la germinación, sino que le abren camino a la putrefacción.

Aunque lo parezca, la germinación no es un proceso tan sencillo. Las pérdidas por semillas con crecimiento defectuoso pueden ser cuantiosas si no se anda con cuidado (no es lo mismo una explotación de tres plantas que una con 300 o más).

Me gustaría incluir un factor más, al que por lo general no se hace referencia, supongo que por su obviedad, y personalmente no creo que eso sea así de sencillo ni de obvio.

Hemos podido demostrar que los niveles de oxígeno en el medio de germinación son los puntos que marcan la diferencia en la duración del proceso.

Vamos a poner un ejemplo: supongamos que tenemos varios lotes de semillas de una misma variedad, las cuales germinaremos en medios y condiciones ambientales de temperatura y humedad idénticas. Las semillas puestas en los medios más ricos en oxígeno germinarán antes que el resto. ¡Los invito a realizar sus propias pruebas y a comparar!

En resumen: las necesidades básicas que precisa una semilla para eclosionar son agua y oxígeno, tal y como se comenta en la definición de germinación al principio del artículo.

Una plántula sana de cannabis con tan sólo unos días de vida.

Patologías relacionadas con la germinación

Existen unas patologías típicas asociadas al proceso de germinación que se repiten en los semilleros de toda España y son las responsables de las bajas que sufren.

Como sabemos, las condiciones óptimas para la germinación de semillas de cannabis son también ideales para el desarrollo de muchos patógenos.

Es común entre cannabicultores poco experimentados culpar a las semillas de sus fracasos a la hora de germinar. Y eso no es así, y lo siento, pues en el 80% de los casos el responsable es el propio cultivador y su inexperiencia. También es verdad que una semilla raramente muere por sí sola, por tanto, ¿qué es lo que pasa? En la mayoría de los casos son los patógenos conocidos como hongos de los semilleros quienes atacan y destruyen las semillas. ¡Estos sí son los responsables!

Todos deben saber que estos patógenos infecciosos están en el ambiente, en el agua, etc. Cuando alcanzan los semilleros, con sus condiciones ambientales y la debilidad de los nacientes, es cuando estos hongos empiezan a desarrollarse.

Debido al empleo de sustratos no profesionales, a la falta de higiene, al exceso de agua y demás, favorecemos que estos patógenos ataquen a las semillas. No es fácil garantizar siempre y de forma constante el cien por cien de germinación si no se tienen en cuenta todos los aspectos aquí desarrollados.

Afecciones bióticas

Las afecciones bióticas más comunes en los semilleros y que afectan a la germinación son las causadas por los hongos.

No tenemos que olvidar que las condiciones ambientales que se crean en un entorno de semilleros son también favorables a la mayoría de los hongos de semilleros.

Los hongos más frecuentes responsables de las bajas en los semilleros de cannabis son: Fusarium, Phytium, Rhizoctonia, Alternaria, Macrophomina, etcétera.

Para prevenir estos ataques es fundamental ser limpio, usar siempre sustratos especiales para la germinación, aplicar microorganismos beneficiosos y no encharcar durante los riegos.

Reutilizar sustrato para semilleros no es una buena práctica, ni aconsejable si antes no se efectúa una esterilización del producto que se va a volver a usar.

Afecciones abióticas

Las afecciones abióticas como vimos el mes pasado son enfermedades causadas no por patógenos, sino por diferentes factores como el exceso de agua, el viento, etcétera.

El manejo incorrecto del riego en los semilleros es muy común entre principiantes. Con bastante frecuencia riegan en exceso con lo que se crean encharcamientos que asfixian la raicilla, a la vez que favorecen el desarrollo de patógenos.

En la cannabicultura, la elaboración de semilleros está poco extendida a pequeña escala. Muchas personas optan por la siembra directa en suelo o en macetas grandes. La siembra directa en suelo es poco recomendable por las elevadas perdidas que ocasiona. Igualmente, la siembra directa en contenedores grandes no es viable a gran escala.

Los semilleros se han convertido en la base de la agricultura moderna, muchas explotaciones comerciales de hortalizas compran directamente a otras empresas plántulas de semillas de variedades selectas. Estas empresas saben a la perfección que una buena cosecha depende de un buen comienzo y eso solo se logra con plántulas de calidad. Las empresas productoras de plántulas precisan de altos porcentajes de germinación para ser rentables y por eso prestan una especial atención a la elaboración los semilleros.

De igual manera que una explotación comercial, para conseguir un óptimo porcentaje de germinación habrá que elaborar de forma profesional los semilleros con materiales de alta calidad.

La base de todo semillero es el sustrato, el cual debe ser esponjoso y aireado. Los sustratos muy pesados suelen ser ricos en arcillas, pero estas no favorecen nada la germinación de las semillas de cannabis y tampoco el desarrollo posterior de las plántulas. Hay que hacer notar que un buen sustrato para semillero no es apto para macetas grandes.

A continuación vamos a exponer uno de los métodos de germinación más fiables para semillas de cannabis. Avalado por miles de cannabicultores canarios, que desde hace más de 12 años usan este método, este sistema de germinación fue promovido por primera vez hace casi 14 años por Alejandro Díaz (el Águila) cofundador de Vulkaniaseeds en 1998.

Las semillas germinadas en condiciones “aeróbicas forzadas” son más vigorosas que las germinadas en suelo o maceta directa.  

Técnica avanzada de germinación

Esta técnica es una réplica de la elaborada como protocolo de germinación para el banco de semillas feminizadas de Vulkaniaseeds.

La técnica aquí expuesta es muy simple, y es precisamente en dicha simplicidad donde reside el secreto.

Como ya hemos apuntado, todo el proceso de germinación debe llevarse a cabo en un ambiente con una temperatura que oscile entre 24-26 ºC.

Los materiales que usaremos los podemos encontrar en nuestro propio hogar: un vaso, agua y agua oxigenada. En el protocolo original se emplea un booster, una solución oxigenada de la cual no puedo desvelar su concentración. Este booster no está disponible comercialmente (¡todavía!), pero podemos crear uno que lo sustituya: una cucharada de agua oxigenada por vaso lleno de agua, en esa proporción, funcionará.

Las semillas se sumergen en esta solución oxigenada (H2O + H2O2) y se dejan ahí hasta que eclosionen. Este proceso puede durar unas 24-48 horas. Con este sistema y semillas frescas recién cosechadas he podido comprobar germinaciones en pocas horas (menos de 4 horas).

Unas observaciones importantes para tener en cuenta:

No se aconseja usar este sistema con semillas teñidas, no disponemos de datos y por tanto no sabemos cómo pueden reaccionar los distintos compuestos que forman la cubierta fúngica y de color que recubren la semilla con la solución oxigenada.

No aplicar H2O2 sin diluir en agua. El agua oxigenada se usa en laboratorios para destruir la materia orgánica, por lo cual quemaría las semillas y la pequeña raíz.

No aplicar más H2O2 de la indicada, no es necesario y se corre el riesgo de quemar las raicillas.

Si fuese necesario, cada 24 horas añadiríamos una cucharada de H2O2 más si no han germinado en las primeras 24 horas.

La elaboración de un semillero como el que se observa en la foto no es una práctica común en la cannabicultura española. En general, los cultivadores tienden a realizar siembras directas en macetas grandes y con sustratos poco adecuados, lo que puede generar enormes bajas.

¿Por qué una solución altamente oxigenada?

La respuesta es la siguiente:

1) Aporta más oxígeno que un simple vaso de agua, acelerando el proceso de germinación.

2) No olvidemos que el agua oxigenada esteriliza. La mayoría de los patógenos del cannabis son organismos que prefieren condiciones anaeróbicas. Por tanto en esta solución no se desarrollan. Si observamos con detalle las semillas en la solución aconsejada, vemos que se recubren de pequeñas burbujas de aire que oxidan el exterior de las semillas desinfectando dicha superficie de microorganismos.

Nota: ¡Las semillas pueden flotar o hundirse, pero eso no es síntoma de vigor!, normalmente las semillas contienen aire en su interior, eso hace que floten.

Las semillas germinadas se trasladan con posterioridad a un medio especial para facilitar el desarrollo radicular. En el caso del protocolo de germinación de Vulkaniaseeds se ha aconsejado el empleo de un sustrato especial para semillero de la casa Gramoflor y macetas de 10 cm de diámetro para el endurecimiento de las plántulas.

Para más información:

YouTube: Massimiliano Salami

 Referencias:

M. Salami 2012. Vídeo: “Cómo germinar semillas de marihuana en Jiffy”: http://youtu.be/RY93tDnc4b8

Salami. M. 2008. Cannabis sativa L., Dr. Grow´s Productions.