Afganas y Northern Lights

Por Leroy McWolf

Parte IV

 Como habéis podido observar durante los últimos meses, seré yo, Leroy McWolf, quien sustituya a Neal C. Borroughs en la producción de artículos sobre “El cultivo básico en espacios reducidos”. De esta forma, alternamos dos puntos de vista sobre el tema y enriquecemos las explicaciones de esta serie.

Cada vez más cultivadores afirman que estas concretas circunstancias están ganando terreno entre principiantes e iniciados debido a su comodidad, discreción y eficiencia. En números anteriores se ha explicado detalladamente como obtener hasta 140 gramos de flor curada, con una poda muy ajustada, partiendo de un espacio reducido y un consumo bajo.

En la primera, segunda y tercera parte de esta serie -publicadas en los números 106, 107 y 108 de la revista- se advierte que el genotipo en espacios reducidos ya se ha tratado en Cannabis Magazine y que lo que aquí se pretende es tratarlo en profundidad, deteniéndonos en cada una de las variedades, para aclarar ciertas cuestiones que surgieron con anterioridad.

Antes de comenzar con la variedad elegida para esta entrega, debéis recordar las dimensiones aproximadas en las que nos movemos. Queremos mantener cierta continuidad argumental por ello, imaginad que sois poseedores de un armario prefabricado de 60x60x140 centímetros o cualquier emplazamiento de dimensiones similares.

Recordad, también, algunas de las recomendaciones genotípicas genéricas que os habíamos comentado: habíamos explicado por qué debemos elegir orígenes índicos o híbridos de tendencia índica, cómo los periodos de floración afectan a los resultados de estas dimensiones (cuanto menor es el periodo menos problemas causará en este tipo de espacios) y cuáles son algunas de las semillas más adecuadas.

Si vuestra elección tiende hacia la homogeneidad del cultivo, eligiendo una sola variedad para todo el habitáculo -opción muy aconsejable si queremos rentabilizar al máximo un cultivo de estas características-, y preferís los resultados contrastados a lo innovador, arrojábamos algunas alternativas:

  • Skunk, Super Skunk, Old Skunk (Cheese), Red Skunk y sus derivados.
  • Algunos tipos de Critical, como Critical Mass, Critical 47, Critical + o Kritikal Bilbo.
  • Algunos tipos de Kush, como 8 ball kush, All Kush o Power Kush.
  • Algunas variedades de plantas californianas y afganas.

Por desgracia, si lo que queréis es probar alguna variedad que contiene alguno de los nombres arriba mencionados, el hecho de poseer la “denominación” no asegura que se ajuste a nuestro espacio. El nombre con que se bautiza a una planta (una variedad genética o un cruce) sigue siendo una forma excesivamente genérica de “etiquetar” a un tipo de planta.

Debido a la gran cantidad de variedades que existen en el mercado, el apelativo se vuelve inexacto y puede llevar a confusión. Muchas de las semillas que podemos adquirir en nuestros grow shops han heredado el nombre de alguno de sus parentales (Skunk, Critical, Kush, Californian, Afghan, Northern, etcétera) pero conservan pocas de las características que caracterizaban a su progenitor.

Sin embargo, la cosa cambia si conocemos la historia genética de aquellas plantas consagradas que se ajustan a nuestras exigencias dimensionales. De esta forma podremos entender cómo pueden interactuar dos especies al ser cruzadas y cuáles pueden ser los resultados que obtendremos.

Disponer de esta información se vuelve indispensable a la hora de enfrentarnos a una “carta de variedades” en la actualidad, donde tenemos a nuestra disposición infinidad de cruces, la mayoría de los cuales son F1 o cruces entre dos variedades de crianza verdadera. Las casas de semillas utilizan estos cruces por dos motivos:

  1. El cruce de dos variedades de crianza verdadera produce plantas homogéneas caracterizadas por el “vigor híbrido”. Esta siendo más grandes, más robustas y creciendo más rápido que sus progenitoras.
  2. Si el usuario decide cruzar dos semillas F1 no obtendrá resultados en absoluto similares entre las mismas y tampoco se beneficiarán del “vigor híbrido”.

Pues bien, en artículos anteriores nos hemos detenido en la variedad Skunk#1 y en una de sus derivaciones más afamadas, Old Skunk, más conocida como Cheese. Con ello ya hemos sentado un precedente y os hemos proporcionado la información necesaria para entender qué es lo que nos proporciona el genotipo Skunk y qué variedades pueden ajustarse a nuestras limitadas circunstancias de cultivo.

Pues bien, ha llegado el momento de adentrarnos en una variedad, cuanto menos, compleja. Estamos muy familiarizados con el apelativo “Afghana” e identificamos el mismo a plantas índicas o de tendencia índica. Comenzar por ahí ya es comenzar errando.

Aunque webs como Wikipedia no contemplen esta realidad, lo cierto es que, en origen, las plantas afganas no son plantas índicas sino una subespecie de la Cannabis Sativa. Es decir, las cuatro subespecies identificadas serían:

  • Cannabis Sativa subespecie Sativa
  • Cannabis Sativa subespecie Índica
  • Cannabis Sativa subespecie Rudelaris
  • Cannabis Sativa subespecie Afgánica

La Cannabis Afgánica es una subespecie originaria de la zona donde se asentaba el Imperio Persa, emplazamiento geográfico que ahora ocupa, entre otros países, Afganistán. Las plantas propias del lugar, pertenecientes a la variedad de crianza verdadera, son bajas -en exterior raramente superan los dos metros de altura- y tienen hojas y foliolos muy diferentes a otras subespecies: especialmente anchos y de un color verde oscuro. Se identifican por un enramado muy denso, entrenudos cortos y largos peciolos.

Esta subespecie se hizo especialmente famosa debido a su uso para fabricar hachís. Las zonas geográficas de las que procede son célebres por su hachís y en rarísimas ocasiones los autóctonos usan la planta para un uso directo. La práctica totalidad de la producción de plantas de cannabis en Afganistán, por ejemplo, se destina a la producción de hachís.

Ahora que ya hemos dejado claro que la subespecie Afgánica no pertenece a la subespecie Índica, también debemos puntualizar que las semillas con denominación afgana que podemos adquirir en la actualidad distan mucho de las originales traídas desde oriente próximo.

Los primeros cazadores de semillas se sintieron atraídos por esta subespecie debido a su uso -únicamente para producir hachís-, su corto periodo de floración, su robustez, su gran producción y sus pequeñas dimensiones.

Al igual que ha pasado con otras subespecies o variedades, en muchos casos, ha primado la búsqueda de la expresión de cada una de las características deseadas a través del cruce de las diferentes variedades.

Para ejemplificar esto podríamos decir -y mentiríamos- que se pretendía extraer el sabor y el efecto más activo de las sativas, la producción y sedación de las índicas y el corto periodo de floración y robustez de las afganas. Las características de estas subespecies y sus respectivas variedades van mucho más allá y son mucho más complejas que estas anecdóticas descripciones, pero así podéis haceros una idea de cuáles eran las intenciones a la hora de cruzar unas con otras.

A día de hoy, la intención varía en función de la casa de semillas o su finalidad comercial. Hay casas que se especializan en variedades narcóticas y sus cruces y posteriores selecciones se orientan en función a eso. Otras, sin embargo, se especializan en plantas sativas de efectos elevados y largos periodos de floración.

En lo que se refiere a las afganas, hay variedades para aburrir. Desde las más cercanas al “gen originario”, aquellas que emulan las variedades importadas a occidente, entre las que destacamos:

  • Afghani #1 de Sensi Seeds.
  • Hash Plant de Sensi Seeds.
  • Maple Leaf Indica de Sensi Seeds.
  • Afghan Kush de World of Seeds.
  • Afghanica de Flying Dutchmen.

Esto sólo son algunos ejemplos de lo que podréis encontraros en el mercado. Si rebuscáis seguro que encontraréis un sinfín de variedades comerciales que afirman estar lo más cercanas posibles al gen originario de planta afgana. Luego ya queda de vuestra mano elegir la casa que más os plazca. Siempre es recomendable googlear para contrastar los resultados de otros foreros u opiniones de cultivadores que hayan experimentado con la variedad en cuestión.

Curiosamente, en nuestro caso, resaltaremos un híbrido de afgana que se ajusta mucho mejor a nuestras necesidades que la variedades más cercanas a la raza pura. Nos decantaremos por este cruce, básicamente, por su producción y el avance contrastado en potencia y calidad que ha conllevado la crianza. Además, la variedad elegida, está especialmente adaptada para ser cultivada bajo luz artificial. Hablamos de Northern Lights.

Existen multitud de casas que comercializan esta variedad con el mismo nombre o denominaciones similares. Nosotros hemos cultivado varias de ellas y coincidimos en que la que mejor resultados ofrece y la que más se ajusta a su descripción es la Northern Lights de Sensi Seeds.

La casa afirma que “Northern Lights es una de las tres variedades cultivadas fundamentales que han cambiado el mundo de la cultura cannábica en las tres últimas décadas (…)
En los años ochenta Northern Lights puso el estándar por el cual aún se juzgan hoy a otras variedades y continúa siendo uno de los nombres más fiables y más buscados.”

La verdad es que multitud de cultivadores siguen haciendo monocultivos de Northern Lights y otros siempre dejan un hueco para algún ejemplar de esta variedad. Es curioso que una genética que afirma ser la misma desde hace varios años continúe compitiendo con las decenas de clases nuevas que salen al mercado cada primavera.

Sensi Seeds añade que “a través de años de selección y cruces entre ejemplares sobresalientes de tres variedades Northern Lights originales, hemos adaptado el genotipo perfecto de esta Afgana para un cultivo de interior óptimo, haciendo que la planta más poderosa del mundo fuera asequible para cualquier cultivador.”

Lo cierto es que se trata de la variedad híbrida más similar al originario gen afgano y con mejores resultados en interior. La selección ha permitido que sea una planta adecuada para cualquier tipo de cultivador: principiante, iniciado o avanzado, puesto que requiere de muy pocos cuidados.

Por último, sentencia: “Northern Lights es compacta, rápida y muy densa, capaz de producir cosechas generosas sin problemas, ya sea partiendo semilla o de esqueje. Sus cogollos repletos de resina tienen un aroma a miel y almizcle mezclado con un trasfondo terroso de su origen afgano y una pizca de junípero, altamente seductor una vez secada (…) Poco olor y fácil cultivo, combinados con grandes rendimientos y una producción excepcional de resina hacen de Northern Lights la elección perfecta, tanto por su calidad reconocida como por su cantidad comercial.”

Al margen de la exageración inevitable, la descripción es eminentemente cierta. Las plantas son compactas, con pocas hojas de pequeño tamaño. Es una variedad que apenas huele, a no ser que se toque o zarandee, en cuyo caso desprende un olor sutil y nada alarmante.

En mi opinión, algunas expresiones fenotípicas de Northern Lights pueden ofrecer más cantidad de hierba que ninguna otra variedad en las dimensiones de cultivo que nos referimos en estos artículos. Sin embargo, el sabor es algo bastante delicado en lo que se refiere a esta genética. Conozco a muchos cultivadores a los que no les acaba de gustar y otros que dicen aburrirse de ella con cierta facilidad.

Esto ya es una cuestión más personal y cada uno de vosotros deberá juzgar si es “su tipo de planta”. Nosotros os recomendamos que, al menos, le deis una oportunidad.