Cada año que pasa salen nuevos bancos de semillas nacionales. Muchos persisten en el tiempo pero otros simplemente desaparecen. Este es el caso de Landagrow, que desarrollaron dos de las mejores plantas que yo jamás haya probado: la Mistyc glue y la Hustland.

De la primera ya hemos hablado así que en esta ocasión lo haremos de la segunda. Si alguno tenéis la posibilidad de haceros con algún esqueje no lo dudéis por un minuto. ¡No os arrepentiréis!

Me había dirigido a Alcorcón con el objeto de visitar a mi gran amigo y experto en todo lo referente al cultivo de cannabis Carlos Humo Azul, propietario de la marca Humo Azul cuya reputación es ya ampliamente conocida. Carlitos es uno de esos propietarios de grows que lo que menos le importa es el dinero. Lo único que de verdad le interesa es la investigación y el buen cultivo. Como ya es habitual en mí me encontraba sin un euro y necesitaba urgentemente cultivar algo para aprovisionarme de hierba que fumar. Como no disponía de dinero me estaba quejando amargamente así que mi querido amigo, con la generosidad que le caracteriza buscó entre sus armarios y me regaló unas semillas de Mistyc Glue y otras de Hustland. “Son cojonudas” – me aseguró. Como su palabra va a misa para mí, me marché feliz y las puse a germinar ese mismo día. A continuación os detallo la crónica de este cultivo. Lamentablemente cuando lo terminé me enteré de que el banco Landagrow había cerrado y lamenté mucho no haber esquejado ninguna planta.

Todas las semillas germinaron con una fuerza abrumadora. Yo tengo la costumbre de ponerlas en un vaso de agua y al día siguiente plantar aquellas que se van al fondo, que no flotan. Sin embargo, por cuestiones que no vienen al caso en aquella ocasión tuve que ausentarme varios días dejando las semis en tan precaria situación. Cuando regresé una semana más tarde todas estaban abiertas y con raíces de casi 10 centímetros de largo que flotaban alegremente por el vaso.”¡La he cagado!” – me dije a mí mismo con gran sentimiento de culpa. Aún así me decidí a probar fortuna y puse todas en tierra vegetal enriquecida. Para colmo no usé una buena sino una bastante barata que en ocasiones utilizo y que va bien. No es una de las mejores tierras pero no es mala. Estoy convencido de que de haberlas puesto en una tierra bastante mejor los resultados hubieran sido todavía más espectaculares. De hecho hoy en día soy un obseso del buen substrato y considero una gran estupidez ahorrar en este sentido. Cual fue mi sorpresa cuando en un par de días todas las semillas asomaban sus lindas cabecitas demostrando la casta que tenían. ¡Imaginad mi alegría y mi sorpresa!

Las macetas fueron de 7 litros y no les di ni un solo día de vegetativo; directamente a 12/12. Por una parte no disponía de tiempo ya que estaba en una casa alquilada que tenía que dejar en dos meses y por otra quería experimentar el hecho de pasar a floración directamente partiendo de semillas. Ya lo había hecho con esquejes pero con semillas nunca. Tal y como me esperaba se pusieron a crecer con obstinación y vigor propio de verdaderas campeonas. La Hustland es toda una índica. Su aspecto es el típico de arbolito de navidad pequeño, compacto y con cogollos duros como piedras que rezuman resina y cristal como locas.

A pesar de ser feminizadas su estabilidad y homogeneidad fue espectacular. Parecían clones entre si y todas eran del mismo fenotipo lo cual es casi un milagro cuando partimos de semillas feminizadas. Ahora que lo veo desde la perspectiva que nos proporciona el tiempo pasado y la comparación con otras variedades creo que hubiera sido mucho mejor darles de dos a tres semanas de vegetativo a 18/6. Pero las circunstancias se imponían y no me quedaba otra alternativa si no quería abandonar la casa alquilada dejando las plantas a tres semanas de ser recogidas. De hecho, cuando pasó el primer mes tuve que volver a ajustar las luces porque veía que no iban a estar listas en la fecha necesaria. Por lo tanto pasé de 12/12 a 11/13 aumentando así una hora diaria de oscuridad. Mi amigo Carlos Humo piensa que esta práctica no es eficaz y que no sirve para apresurar la cosecha. Sin embargo, mi experiencia personal me dice que sí, aunque tan sólo en unos pocos días. Algo así como cinco o seis; no más. Como por otra parte perdemos bastante productividad llegamos a la conclusión de que esta técnica no es aconsejable si se puede evitar.

Como es lógico comencé a abonar para floración. Opté por los productos estrella de Biobizz, concretamente el biobloom y el top max. Como usaba agua de la Comunidad de Madrid que dejaba reposar varios días para evaporar el cloro pude seguir ciertos criterios de electro conductividad. Como su PH era de 7,00 y el abono lo rebajaba hasta 6,7 no me molesté lo más mínimo en añadir algún producto, tipo ácido fosfórico o vinagre para rebajarlo más. Un día abonaba con biobloom y otro con top max. Pero nunca más de una vez por semana. Veía que las plantas estaban muy bien y que no mostraban ningún signo de carencia nutricional. Pienso que hay que dar a nuestras plantas todo lo que necesitan pero nada más. Por lo tanto, como las niñas estaban esplendorosas opté por no aumentar el abonado y jamás pasé de una EC de 1,00 miliemens. Lo que sí que hacía era añadir una gota de supervit, de Hesi, al agua. Un complejo vitamínico que el cannabis parece adorar. Y no sólo el cannabis sino todo el mundo botánico en general. Yo cultivo bonsáis y éstos se privan por el complejo vitamínico en cuestión.

La cosa iba de maravillas hasta que un buen día y horrorizado descubrí unas fatídicas telas de araña con pequeños puntitos que corrían de un lado para otro. ¡Y en pleno invierno! Las odiadas arañas rojas habían hecho acto de presencia y no estaban dispuestas a largarse así como así. Me hice con un bote de aceite de neem y pulvericé todas y cada una de ellas tanto los haces como los enveses. Aquello las tuvo controladas unas horas pero pronto volvieron a corretear a sus anchas. Por lo tanto en el siguiente riego puse el neem en el agua y regué profusamente. Y el resultado fue el mismo: un par de días y de nuevo a correr alegremente. Así que me decidí a volver a regar con neem pero en esta ocasión doblando la dosis y llegando casi al máximo recomendado. Efectivamente las instrucciones decían de dos a cinco CC por litros de agua. La primera vez puse tan sólo dos pero la siguiente vez llegué hasta cuatro y además volví a fumigar todas y cada una de las plantas. ¡Por fin la plaga remitió! Sin embargo, al menos aparentemente, las niñas no habían sufrido demasiado con las malditas bestezuelas y parecían lozanas y hermosas. De hecho producían tanta resina que era un lujo observarlas a diario. Tengo que reconocer que a pesar de su calidad las Hustland eran inferiores en todos los sentidos a las Mistyc Glue. Eran un poco más pequeñas, rezumaban un poco menos de resina y posteriormente pude comprobar que el pedete era algo inferior y menos cerebral. Pero en cualquier caso seguían dentro de los parámetros de verdaderas campeonas.

Estoy seguro de que podría haber abonado un poco más, o mejor dicho, con algunos extras tipo estimulador de floración que recomiendo encarecidamente. El problema es que todos estos productos estrella son tan eficaces como costosos y como ya he dicho mi economía no estaba para grandes fiestas. Con obtener un buena marihuana totalmente biológica me daba por contento ya que no aspiraba a ganar ninguna copa cannábica con ellas. Pero igualmente estoy convencido de que de haberlo hecho así las plantas hubieran sido dignas de los mejores trofeos. Cuando tan sólo faltaban un par de semanas para la cosecha casi era engorroso el riego ya que la resina era tanta y tan pringosa que el simple roce con las plantas hacía que te mancharas a fondo y salieras del jardín impregnado; lo cual resulta molesto y engorroso.

Diez días antes de cosechar dejé de abonar y regué profusamente con el objeto de limpiar bien las raíces de restos de sales metálicas que pudieran echar a perder el sabor y el aroma de las plantas. Pude haber usado encimas para tal efecto pero una vez más fue mi economía la que se impuso y opté por el agua a buenas cantidades para arrastrar las temidas sales metálicas hasta la bandeja de cultivo.

La Hustland es una típica índica y en consecuencia su colocón es muy relajante, tanto muscular como mentalmente. Se podría decir que es ideal para tratamiento medicinal de ciertas sintomatologías. Es uno de esos pedetes que te invitan a recostarte en el sofá a última hora del día y a no levantarte del mismo a no ser que sea estrictamente necesario. Es duradero, de varias horas, dado su alto contenido de CBD. No es, por lo tanto, aconsejable para funcionar durante todo el día y debemos reservarla para los momentos en los que no tengamos nada manual que hacer. Por supuesto es cien por cien desaconsejable para realizar cualquier actividad que entrañe peligro para los demás y para nosotros mismos tales como conducir o utilizar máquinas peligrosas.

Desgraciadamente y tal y como ya he dicho al principio el banco creador, Landa, ha desaparecido sin más explicaciones lo cual me acarreó en su día un gran disgusto. Por lo tanto todos los que tengáis la oportunidad de haceros con un esquejito no os lo penséis dos veces y podréis contar con una estupenda madre que os dará muchas alegrías y pedetes de lo más relajantes y lúcidos.

Hasta la próxima y buenos humos a todos los lectores de Spannabis.

Nota del autor

Rebajaría el PH hasta 6,5 y llegaría a una EC de 1,8 a final de la floración. Por otra parte le daría 15 días de vegetativo; quizás un poquito más.