Unas 4.000 personas asisten en Anaitasuna al festival por la legalización del cannabis. Disfrutaron de la música de artistas como Kiko Veneno, RaimundoAmador o Dickers en el festival por la legalización del cannabis que organizó en AnaitasunaRepresentación Cannábica de Navarra. La jornada se completó por la mañana con distintasconferencias, como la del sociólogo Antonio Escohotado.

Se trataba del primer acto público que organizabaeste partido político, que nació como colectivohace un año con el objetivo de pedir la legaliza-ción del cannabis. Y las invitaciones ya estabanagotadas días antes del festival, en el que más queartistas como Tonino Carotone, Miguel Caldito o Uge, el protagonista fue el cannabis.De hecho, eran varias plantas de marihuana lasque presidían el escenario y el cannabis estabapresente en el festival desde el mismo momentoen el que se atravesaba la puerta del polideporti-vo.Además de los focos, eran los fumadores con susincansables lumbres quienes iluminaban elpabellón oscuro. Y con el paso de las horas, elrecinto se fue llenando de público, pero sobretodo de un embriagador olor.La hoja de marihuana también estaba estampadaen los atuendos de gran parte de los asistentes, sesorteaban semillas y en los stands se ofrecíandesde libros sobre el cannabis hasta vaporizado-res, pasando por todo tipo de objetivos elabora-dos con cáñamo como almohadas o colchas.También el cannabis era el eje central de las con-ferencias que tuvieron lugar por la mañana, comola del sociólogo Antonio Escohotado, y de las rei-vindicaciones del colectivo.El RCN aboga por la despenalización del cultivopersonal de cannabis, una regulación de su pro-ducción para uso tanto médico como lúdico através de un consejo regulador y políticas de infor-mación para su consumo responsable por partede mayores de edad, explicó Alejandro Curiel.Unas reivindicaciones que sirvieron de reclamo aeste colectivo para traer al Anaitasuna a todos losgrupos, ya que ninguno cobró por su actuación.De todos modos, no lo tuvieron fácil para logrararrimar al público hacia el escenario. “Los queestán sentados se pueden acercar”, insistía amedia tarde el vocalista de No Children.Pero el público, formado en su mayoría por veinte-añeros y treintañeros, prefería continuar sentadotranquilamente en las gradas.

(Fuente: Diario de Navarra, por I. Ceniceros)