El fin principal en la agricultura es que el ecosistema sea lo más estable posible y alcance un equilibrio básico para el desarrollo de las plantas. Una fertilización mineral mal realizada sería muy perjudicial, pero con la fertilización orgánica, muy mal debemos hacer las cosas como para que el efecto sea perjudicial. Este es el más claro ejemplo de la gran bonanza que en todos los aspectos presenta la materia orgánica. Las fuentes son muy diversas y prácticamente inagotables y los efectos son tantos y tan variados que seguramente cuando los citemos en éste artículo algunos se nos pasará por alto.

 

Compost

 

Es un producto estable obtenido por un proceso acelerado de descomposición, que debe estar siempre controlado, de la materia orgánica presente en los residuos originados en las distintas manifestaciones de la actividad humana (agricultura, ganadería, alimentación, etc.) Como resultado se obtiene una materia rica en restos orgánicos y microorganismos.

 

El compost resulta del proceso de humificación de la materia orgánica, gracias a la acción de los microorganismos sobre la materia rápidamente biodegradable, controlando factores de temperatura, humedad, pH, oxígeno, relación C/N y la propia población microbiana. Los materiales deben estar bien mezclados, homogeneizados y a ser posible bien triturados, ya que la rapidez de formación del mantillo es inversamente proporcional al tamaño de los materiales. A la hora de la realización del montón de compost los materiales deben estar bien mezclados, homogeneizados y bien triturados; las materias primas empleadas deben ser ricas en celulosa, lignina y azúcares porque son fuentes de alimento para los microorganismos (restos de poda, paja, hojas secas, siegas del césped, restos de plantas verdes y de frutas, ortigas y otras hierbas, restos de la cocina, estiércol, etc.)

 

Luego se elegirá el lugar de ubicación del montón: en zonas de clima frío conviene situarlo al sol y protegido del viento y de las lluvias, y en zonas más calurosas se situará a la sombra y también protegido del viento. El tamaño debe ser de un metro y medio de altura, la anchura de la base no más de un 10% superior a su altura y la longitud la que se desee. La forma debe ser de cordón y la sección con forma de trapezoide. Luego se aplicará una capa delgada de tierra cada 30 cm. de espesor. Al final lo cubrimos con una capa de material vegetal (hojas secas, paja, ramas finas, etc.) 

 

A la hora de manejar el montón de compost debe ser aireado frecuentemente y la humedad se situará  en torno al 50% y si las temperaturas superan los 70 ºC habrá que regarlo. Tras las 4 semanas de su confección (si el clima es frío habrá que esperar hasta 8 semanas incluso), se realizará un primer volteo repitiendo la operación cada 15 días, y siempre invirtiendo las capas. El proceso durará un mínimo de 3 meses y un máximo de seis; cuanto más tiempo esté el compost más mineralizado será.

 

El compost es uno de los fertilizantes más importantes. Es un buen abono orgánico que favorece la estructuración de los suelos (mejora las condiciones físicas, químicas y biológicas, aumenta la capacidad de retención de agua y aumenta la aireación permitiendo que las raíces puedan respirar y facilita la formación de la solución del suelo que hace que los minerales sean aprovechables para las plantas. Además aporta otros elementos como nitrógeno, fósforo, magnesio, hierro…, y actúa como fuente de alimento para la microfauna y microflora del suelo.

 

Estiércoles y purines animales

 

Los estiércoles son los excrementos de los animales y los purines son las deyecciones líquidas que pasan a través de éstos hasta una zona estancada donde quedan depositadas. La calidad de los estiércoles y de los pueriles depende del animal, del tipo y cantidad de cama (paja, serrín…) y del manejo que se le dé a los estiércoles y purines antes de ser aplicados (tiempo de maduración, control de la fermentación…)

 

Podemos agruparlos genéricamente en estiércoles de mamíferos (dentro de los cuales se diferencian de rumiantes o de monogástricos) y estiércoles de aves. Las aves tienen un sistema digestivo muy simple por lo que la fermentación de sus excrementos es rápida y proporciona una elevada cantidad de materia orgánica oxidable; posee un elevado contenido en nitrógeno y calcio que explica su elevada alcalinidad por lo que no debe abusarse de su uso y no debe ser usada en suelos calizos. Entre los monogástricos destaca el uso del porcino; en realidad es una materia orgánica que cada vez más se está descartando su uso, sólo se conserva por su alta riqueza en nitrógeno (sobre todo amoniacal, de muy rápida absorción); posee elevados niveles de metales pesados (sobre todo cobre) y de urea (causante de una alta mortandad en los microorganismos del suelo). Hoy en día su uso queda prácticamente reducido al uso de sus purines en situaciones de deficiencias de nitrógeno, gracias a que el estiércol posee elevados niveles de humedad. En cuanto a los rumiantes depende mucho de su alimentación que se basa en un equilibrio entre las fibras de los pastos y los hidratos de carbono procedentes del grano. En líneas generales los de oveja y caballo son de fermentación rápida al contener poca proporción de agua, mientras que los de vacuno poseen gran proporción de agua y su fermentación es más lenta. Como podéis ver no hay un estiércol ideal pero si es una materia prima ideal para obtener un compost de calidad; la combinación de material vegetal y material animal es ideal para lograr el equilibrio que buscamos.

 

Humus de lombriz

 

Son las deyecciones propias de la biología de la lombriz; la forma mas común de obtenerlo es con criaderos al aire libre, preferiblemente en lugares sombreados excepto bajo pinos, nogales o castaños, ya que sus hojas son tóxicas para las lombrices. Se hace en “cunas”: unos espacios rectangulares delimitados por maderas o ladrillos con unas dimensiones de 1 a2 m. de ancho, una altura no superior al medio metro y la longitud que se desee y totalmente estanca (excepto por la parte superior que debe estar despejada totalmente) para evitar excesivas pérdidas de humedad y que las lombrices por cualquier razón se vayan a las capas más profundas del suelo.

Se colocan en el sentido de los vientos dominantes y con una ligera pendiente para que el agua de lluvia escurra con facilidad. Para aportar las lombrices se coloca primeramente una capa de pasto fresco de 5 cm. y encima sustrato con un espesor de 10 cm., sobre todo el piso de la cuna. Luego se echan las lombrices (adultas y jóvenes) y se tapan con material vegetal fresco con espesor de 10 cm.; por último se coloca una malla de media sombra y se riega con agua cuidadosamente. El material dentro de la cuna debe estar siempre húmedo.

A la hora de aportar el alimento debe estar siempre humedecido y a razón de kilo de alimento por cada kilo de lombrices. El alimento puede ser estiércol maduro (con unas tres semanas) y restos vegetales. A los tres meses el humus está hecho; cuando faltan de una a dos semanas se procede a la extracción de las lombrices empleando borra de café o melaza, colocándose sobre la cuna una capa entre 3 y 4 cms. de éstos; luego se moja y se cubre con la malla de media sombra. A los tres días la superficie se llenará de lombrices. También se suele dejar sin regar la zona que queremos utilizar y contigua a ésta regamos un trozo para que las lombrices pasen a esa parte húmeda.

 

El producto final debe cumplir con las siguientes características: Ph neutro, en un rango entre 6’5 y 7’5. Contenidos de materia orgánica superiores a 30% . Nivel de nitrógeno superior a 2%. Relación C/N en un rango cercana al 10 y humedad total no superior al 70%.

 

Harinas cárnicas y de pescado

Son materias primas que han caído en desuso, las primeras por sus dudosas condiciones sanitarias y las segundas por un elevado porcentaje en sales dada su procedencia. Son un buen complemento para la fabricación de compost puesto que son materias primas muy ricas en proteínas y fuente de alimento para los microorganismos responsables del proceso de compostaje y, también, por su elevada riqueza en nitrógeno orgánico.

 

Abonos verdes

 

El uso de éstos cada vez está siendo más empleada porque presenta dos finalidades. La primera, el lógico aporte de nutrientes y de materia orgánica a los cultivos y para ello se debe incorporar al suelo cuando la planta esté en plena floración, pues es el momento en que la planta comienza a albergar mayor cantidad de nutrientes y evitamos el aporte de semillas al suelo. La segunda, el aumento de la temperatura del suelo al producirse la fermentación en fresco y con ello realizamos un efecto indirecto en el control de patógenos de suelo (hongos, nemátodos y bacterias) y un efecto ovicida sobre las puestas de los insectos que suponen posibles plagas en nuestros cultivos.

 

De entre las plantas a emplear como abono verde se aconsejan el uso de leguminosas con escaso interés agronómico para la zona; con ello conseguimos un efecto extra de fijación del nitrógeno atmosférico al suelo gracias al “Rhizobium” presente en sus raíces. Últimamente está apareciendo una alternativa denominada “Biofumigación” que consiste en aplicar a dosis superiores a 20 toneladas por hectárea un compost vegetal poco hecho para que de esta manera complete su maduración en el suelo, obteniéndose unos efectos similares el del abono verde. En ambos casos se debe evitar la presencia de cultivos en un plazo de tiempo más o menos razonable; al menos debe pasar un mes de tiempo entre que se aporta el material vegetal y se implanta el cultivo en el terreno.

 

Sustratos vegetales para maceta

 

Aquí la finalidad principal es mantener una humedad constante sin que se produzca la asfixia radicular, y que la planta pueda disponer de los nutrientes necesarios. Estos sustratos deben tener una gran porosidad, una elevada cantidad de materia orgánica y una capacidad de retención de agua elevada. De entre todos los sustratos que se emplean destacan las turbas y los compost vegetales, pero ambos coinciden en sus escasas riquezas de nutrientes. Las alternativas más recomendables es el uso de abonos puesto que el uso de tierras vegetales sólo son una solución a corto plazo. Estos abonos deben ser principalmente de origen orgánico que están libres de sales y disponen de una gran cantidad de nutrientes que aunque estén en bajas concentraciones son suficientes para las plantas en macetas, dada su gran afinidad.

 

Abonos líquidos orgánicos

 

Es un complemento muy útil a corto plazo, pero siempre sobre una base de aporte de materia orgánica sólida suficiente. Suelen ser de origen vegetal y provienen de industrias transformadoras de materias primas agrícolas. Son muy solubles pese a su alta riqueza en materia orgánica (más del 35 %) y también tienen riquezas elevadas en aminoácidos, nitrógeno, potasio y ácidos fúlvicos. Sirven de alimento para los microorganismos y favorecen la lixiviación de sales acumuladas en el suelo. Son productos con pH ligeramente ácidos con lo que su reacción en el suelo es más estable y positiva que los provenientes de “leonarditas” (rocas orgánicas fosilizadas muy ricas en ácidos húmicos).

 

Son productos cuyos rangos de aplicación son muy amplios pues su fitotoxicidad es nula. Pueden incluso aplicarse por vía foliar si queremos un efecto de choque a corto plazo. Su costos razonables y la sencilles a la hora de la aplicación al suelo (siempre y cuando se disponga de sistema de riego) hacen de él un producto muy viable para el agricultor, tanto que son muy pocas las explotaciones que no recurren a su uso, siempre de forma complementaria como ya hemos dicho.