Los cannabinoides, que representan el principio activo del cannabis, se encuentran contenidos en unas glándulas con forma de Chupa Chups, los famosos “tricomas”. Estos tricomas, que son los mismos que se utilizan para hacer el hachís, se pueden, de alguna forma, “deshacer” y extraer los principales cannabinoides en lo que conocemos como “aceite” de cannabis. Existen diferentes formas y métodos para extraer este aceite, pero quizá el más rápido y sencillo sea el del gas butano.

Por: The Rookie

Extracción de aceite de marihuana con gas

La extracción de los principios activos del cannabis es en general bastante sencilla, sin que esto quiera decir que se pueda realizar sin ningún tipo de precaución y a lo loco, ya que todos los métodos incluyen algún compuesto inflamable, que suele ser el disolvente que se utiliza para arrastrar los cannabinoides y separarlos de la materia vegetal.

La extracción se puede realizar de distintas formas y con diferentes disolventes, y dependiendo de ello se tarda más o menos y la extracción es más o menos pura. Por ejemplo, la extracción con alcohol arrastra también la clorofila, dándole al producto final una tonalidad verde.

La extracción cercana a la ideal se consigue con una combinación de varios de los métodos, de manera que se eliminan completamente tanto los solventes como cualquier material indeseado, pudiendo llegar a filtrar el aceite mediante carbón activo y/o isomerizarlo por reflujo aun estando considerablemente su contenido en THC a cambio de perder CBD y THCA.

De todos los métodos disponibles existe uno en el que no se requiere ningún material de laboratorio ni ningún disolvente especial ni caro. Sólo hace falta un tubo de metal y gas para rellenar los mecheros.

El Artefacto

Todo se basa en la capacidad del butano para disolver los cannabinoides, por lo que tendremos que hacerlo pasar a través de la marihuana o el hachís para que arrastre las moléculas que nos interesan.

Para ello usaremos un sencillo aparato que podemos construir nosotros mismos: el extractor. Si bien se pueden adquirir extractores comerciales en las tiendas especializadas y que funcionan por el mismo principio, suelen estar fabricados en distintos tipos de plásticos o resinas y aunque en principio no son arrastrados por el gas, para evitar la incertidumbre recomendamos fabricarlo de metal, acero o cobre, que nos garantiza que no pasará ningún elemento indeseado al aceite.

El aparato está compuesto por un tubo de unos 50cm de largo y 5 cm de diámetro al que se le acoplará un tapón con un pequeño orificio en la parte superior por donde entra la válvula de la bombona de gas y un filtro en la parte inferior que puede ser de papel, malla metálica, un tapón agujereado con pequeños orificios.

Mas adelante explicaremos el proceso con más detalle, pero básicamente se trata de rellenar el tubo con marihuana o hachís e inyectar el gas por la parte superior directamente de la botella y recoger el líquido que sale por el filtro inferior.


Otros materiales

El otro producto indispensable además del artefacto extractor es, por supuesto, el gas. Se pueden utilizar diferentes tipos, pero el más puro es el denominado “gas azul” que es tipo flipper, aunque existe uno más refinado aunque difícil de encontrar que es el “colibrí”. Resulta que el gas puede contener distintos residuos procedentes del proceso de extracción y envasado, los llamados mercaptanos. Estos mercaptanos se manifiestan en un polvo blanquecino que no es visible a simple vista, pero que queda presente en la extracción. En cualquier caso, siempre que se trate de gas azul las extracciones son de una calidad razonable y sin perjuicio para la salud.


Para la recogida del producto resultante necesitaremos un recipiente, preferiblemente una bandeja de pirex lo más ancha y plana posible para poder rascar con facilidad el aceite una vez solidificado por una parte y por otra para dar la mayor superficie de evaporación posible. El pirex es recomendable para el caso de que acabemos pasando el producto por un “baño maría” para acelerar la evaporación, ya que es un cristal de alta resistencia a las altas temperaturas.

Para recuperar el producto una vez terminado el proceso podemos utilizar cuchillas de cutter teniendo la precaución de limpiarlas bien antes con alcohol ya que suelen venir con una fina película de lubricante. El alcohol lo utilizaremos en general para ir limpiando el material y nuestros dedos, ya que arrastra también muy bien los restos.


En este método haremos un proceso simple de purificación del aceite obtenido, para lo que necesitaremos una olla para calentar agua, y por último, nuestra querida marihuana que puede estar seca, fresca o en cualquier estado. Como siempre, a mayor calidad del material obtendremos un aceite más aromático y potente.

La alquimia casera

Lo primero que debemos hacer es buscar un sitio al aire libre, lejos de cualquier posible llama, chispa o aparato eléctrico. Tengamos en cuenta que vamos a trabajar con gas a presión altamente inflamable por lo que una mínima chispa producida por un electrodoméstico cercano al ponerse en funcionamiento puede ser lo que provoque la catástrofe. En un piso, el único sitio que se suele poder utilizar es la terraza.

Debemos tener todos los materiales preparados para el momento de comenzar, de manera que no tengamos después que estar buscando esto o aquello. Debemos tener la hierba congelada. La introducimos en el tubo con un prensado medio y lo volvemos a dejar una media hora en el congelador junto con la bombona de gas. Esto se hace para que los tricomas se arrastren y disuelvan con mayor facilidad y para que el gas este lo más condensado posible.

En ese intervalo podemos aprovechar para ir calentando el agua en la olla grande, limpiar la bandeja de de pirex y las cuchillas y si estas nervioso, fumar lo que tengas que fumar en este momento, ya que durante la extracción volvemos a recordar que NO se puede fumar ni tener ninguna fuente de calor o llama cerca.


Una vez pasado el tiempo de congelado pasamos a realizar el proceso todo de una vez, a ser posible sin interrupciones. Primero colocamos la bandeja de pirex en el lugar de recogida que debería ser lo más horizontal posible y a continuación el extractor relleno y la botella de gas. El lugar de la extracción debería ser lo más frío posible para evitar una volatilización muy rápida del gas. A más temperatura ambiente, más evaporación directa y menos líquido recogido.

Aseguramos el extractor firmemente con una mano que deberemos proteger con un guante o un trapo ya que la temperatura a la que sale el gas está por debajo de los 0ºC y aunque no nos congelaremos, lo cierto es que duele. Con la otra mano introducimos la válvula de la bombona de gas por el orificio superior y la descargamos completamente con la precaución de que el tubo esté siempre sobre la bandeja para no desperdiciar el líquido resultante.

Una vez vacía la botella mantenemos aún el extractor sobre la bandeja hasta que deje de rezumar aceite.

Evaporación y purgado

La pasta obtenida en la bandeja aún contiene gas. Si bien podríamos dejarlo evaporar durante unas horas a temperatura ambiente, aceleraremos el proceso colocando la bandeja con la pasta sobre la olla en la que tenemos el agua caliente. Podremos apreciar que la pasta comienza como a hervir haciendo multitud de pequeñas burbujas, que no son otra cosa que el gas saliendo del aceite y evaporándose.

Llegará un momento en que ya no queda gas líquido y que la pasta se pone muy viscosa. Ahora haremos un primer purgado para eliminar posibles burbujas de gas que se puedan haber quedado en el interior al enfriarse y volverse sólido el aceite. Para ello dejamos enfriar completamente y volvemos a poner la bandeja al baño maría durante otros 15 minutos y volvemos a dejar enfriar, repitiendo el proceso hasta que ya no sale ninguna burbuja y la pasta se convierte en semifluida y homogénea con el calor.

El aceite resultante ya se puede consumir directamente ya sea fumado, vaporizado o disuelto e ingerido. Sin embargo, aún podemos purificarlo algo más si podemos disponer de alcohol de farmacia pero sin el aditivo que le suelen poner para que no sea ingerido y que le da mal sabor al aceite. Si podemos conseguir este alcohol puro, simplemente pondremos unas gotas en el aceite obtenido hasta que disuelva bien y, en este caso le daremos una muy leve inclinación al la bandeja de cristal para que el fluido decante lentamente.

Dejamos evaporar unas horas y ya podemos pasar a recoger el aceite. Para conservarlo, evitar utilizar recipientes de plástico etc.. y preferiblemente usar cristal o metal para el almacenaje. El congelador es un lugar perfecto que lo mantendrá inalterado durante años.

Terminamos volviendo a recordar que estos procesos parecen y son fáciles y que tras varias extracciones se suele coger confianza. NO os arriesguéis, las consecuencias pueden ser realmente perjudiciales y acabar en el hospital con graves y duraderas quemaduras en las manos y cara.